“La fruta del borrachero” bajo la sombra de Pablo Escobar

La violencia del famoso país del sur también encerró historias llenas de amor
“La fruta del borrachero” bajo la sombra de Pablo Escobar
La novela fue inspirada en la vida de la autora.
Foto: Jeremiah Barber

La voz que narra la mayoría de La fruta del borrachero, la primera novela de Ingrid Rojas Contreras, es la de una niña. Se llama Chula, vive en Bogotá y tiene siete años. Ella y su hermana, Cassandra, son cursis, chismosas, noveleras, berrinchudas y, ¿para qué negarlo?, bastante traviesas.

Pero en esta obra también se narra la historia de Colombia en los años 90, tiempo en el cual la mayoría de la población vivió bajo la sombra de Pablo Escobar, aparte de otros conflictos armados.

A diferencia del sinnúmero de teleseries que ponen la lupa sobre las tribulaciones y triunfos de narcotraficantes, la novela de Rojas Contreras se enfoca en las víctimas de los conflictos y la desigualdad. En los secuestrados y sus seres queridos, quienes les envían mensajes por la radio sin saber si están vivos. En las familias que deben hacer fila para que un soldado revise su auto con el fin de cerciorarse de que no lleven una bomba a un centro comercial. En los niños que las autoridades asesinaron y luego etiquetaron de guerrilleros. En la gente de Soacha, pueblo sobre el cual cayeron los restos del avión que Escobar mandó explotar, pueblo sobre el que llovieron partes de los cuerpos de los pasajeros.

Esta también es la historia de aquellos que tuvieron que huir de su país. De la muchacha que pagó muy caro el no traicionar a sus empleados. Del del niño que cuando los paramilitares se llevaron a su padre y le prendieron fuego a su casa, solo se golpeaba la cabeza contra un árbol.

La fruta del borrachero incluso narra la vida de niñas traviesas que cuando no están llorando ni molestando a sus vecinos, cuentan estrellas y comen granizo. Su historia se entreteje con la de Petrona, una joven de 13 años que solo ha cursado hasta tercero de primaria, que además de cuidar a las niñas, se encarga de lavar, planchar y remendar, tallar los pisos, cocinar, tender las camas, regar las plantas, sacudir las almohadas y esponjar las almohadas.

En La fruta del borrachero se huele a la Colombia del café humeante, y se escucha el merengue, la cumbia y los boleros. En esta historia, los papás apapachan a sus hijas diciéndoles “mis amadas, mis piratas, mis reinas”; esta es la Colombia de aquellos que cuando hay un apagón salen a las aceras a quejarse pero sobre todo, salen a bailar.

Tierno y aterrador de un momento a otro queda claro que el debut de Rojas Contreras te roba y parte el corazón. En su narración se entiende que a veces hace falta suprimir los recuerdos para sobrevivir, pero aún así se insiste en hacer memoria.


Dónde comprar el libro

La fruta del borrachero en inglés ya está a la venta. La traducción de Guillermo Arreola estará disponible a partir del 2 de octubre. Haz clic aquí para apartar tu ejemplar.