Trump usa posibilidad de juicio político como arma electoral

Obama ofreció un combativo discurso contra Trump, e instó a los demócratas a votar en noviembre
Trump usa posibilidad de juicio político como arma electoral
Obama ofreció un combativo discurso contra Trump, e instó a los demócratas a votar en noviembre.
Foto: Scott Olson / Getty Images

WASHINGTON—A dos meses de los comicios legislativos que definirán el futuro de su agenda conservadora, el presidente Donald Trump utiliza la posibilidad de un juicio político como arma electoral, en un momento coyuntural en el que los demócratas evaden el tema pero se apoyan en Barack Obama para movilizar a su base.

En los últimos días, Trump ha registrado una racha de malas noticias: una caída en las encuestas de opinión, y la publicación de un nuevo libro y una dañina columna anónima que cuestionan su intelecto y capacidad de liderazgo.

Los comicios del próximo 6 de noviembre definirán el control de ambas cámaras del Congreso y, ante la posibilidad de que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes, Trump ha programado numerosas giras para movilizar el voto de su base.

Trump retomó hoy sus ataques contra el libro del periodista Bob Woodward y, camino a un mitin político pidió que, por motivos de “seguridad nacional”,  el Departamento de Justicia investigue la identidad del funcionario de su Administración que escribió una columna de opinión anónima en el diario “The New York Times”.

No está claro cuáles leyes violó el autor anónimo, o cómo su opinión del presidente afecta la seguridad nacional.

Fuentes allegadas a la banca demócrata en el Congreso confirmaron a este diario que la estrategia electoral para noviembre es enfocarse en temas como la corrupción política, la economía y la salud, y evitar el asunto de un juicio político.

Pero Trump si ha utilizado la posibilidad de iniciar un juicio político para azuzar a su base.

Durante un mitin político la noche del jueves en Billings (Montana), Trump advirtió a la base que la única forma de afrontar un juicio político será si los republicanos no salen a votar.

“Si sucede, será su culpa porque no salieron a votar, no salieron a votar”, enfatizó.

Trump reiteró su argumento de que un juicio político traería malas consecuencias para la economía y que EEUU se convertiría en “un país del Tercer Mundo”.

La tradición dicta que el partido gobernante suele perder al menos una de las dos cámaras del Congreso en las elecciones de mitad de término, pero también hay menos participación en las urnas.

Aunque no hay duda de que un presidente en funciones puede ser sometido a un juicio político, como ocurrió con Bill Clinton en 1998 por mentir bajo juramento sobre su amorío con la becaria Monica Lewinsky, no hay consenso entre expertos legales sobre si el mandatario puede afrontar un juicio en los tribunales de lo criminal.

El juez conservador Brett Kavanaugh, nominado por Trump para un puesto vitalicio en el Tribunal Supremo, afirmó esta semana ante el Senado que un presidente solo puede afrontar juicio político, pero evadió preguntas sobre si éste debe responder a citaciones judiciales.

Trump ha dado declaraciones cambiantes y contradictorias sobre si dará testimonio ante el fiscal general, Bob Mueller, que investiga la injerencia de Rusia en las elecciones de 2016 y posible obstrucción de justicia.

“Juicio político” dependería de resultados de noviembre

Bajo la Constitución de EEUU, los “artículos” o cargos para someter a un funcionario público a un juicio político, conocido en la jerga legal en inglés como “impeachment”, se originan en la Cámara de Representantes.  Cuando el caso pasa al Senado, se requiere el apoyo de dos terceras partes de los miembros para condenar al presidente y destituirlo.

El sólo hecho de que se apruebe un juicio político tiene una alta carga simbólica y deja una enorme mancha para el presidente y en los anales de la Historia del país.

Un presidente en funciones puede ser sometido a juicio político por traición, soborno, u otros “crímenes altos” o delitos menores, incluyendo por perjurio, abuso de autoridad, y negligencia en el cumplimiento de sus labores.

Expertos consultados hoy por este diario coincidieron en que, si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes, eso incrementa la posibilidad de un juicio político.

“Una Cámara bajo control demócrata desde luego incrementaría la posibilidad de que prospere el voto para el juicio político, porque ese voto sólo requiere una mayoría (simple). Si permanece bajo control republicano, la posibilidad se reduce debido al ambiente partidista y el apoyo que el presidente tiene entre los votantes de la base republicana”, explicó Geoffrey Skelley, analista del Centro de Políticas de la Universidad de Virginia.

Un eventual voto en el Senado para su destitución sería un reto considerable para los demócratas, que tienen menos posibilidades de recuperar la Cámara Alta, donde se requieren 67 votos para destituir a Trump y, a juicio de Skelley, eso sería una aritmética “difícil”.

“Que los demócratas puedan recuperar la Cámara Baja representa un peligro enorme para el presidente Trump, y por eso vemos que trata de alentar a su base a votar, viajando a estados que votaron por él en 2016“, dijo, por su parte, Emilio Viano, analista político y profesor jubilado de “The American University”.

“Muchos republicanos temen perder la reelección, o cómo reaccionarían los votantes de Trump… el presidente aún controla a ese bloque de votantes, con sus mensajes en Twitter, sus discursos, y bien puede volcarlos en contra de los legisladores que lo critican o desafían; es puramente supervivencia política“, agregó el experto.

El panorama cambiaría radicalmente después de los comicios: legisladores de ambos partidos, especialmente en el Senado –donde el mandato es de seis años-, sentirían menos temor de oponerse a Trump, vaticinó.

Obama también moviliza a los demócratas

Durante un discurso combativo hoy en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign para animar a la base demócrata a votar, Obama criticó abiertamente la gestión de Trump, a los republicanos que lo apañan, y las “locuras que salen de la Casa Blanca”.

Al mencionarlo por primera vez por nombre, Obama precisó que Trump  “es un síntoma, no la causa” de la polarización política en EEUU, y lamentó que “el resentimiento y la paranoia.. han encontrado un hogar en el Partido Republicano”.

“Este es uno de esos momentos cruciales en que cada uno de nosotros, como ciudadanos de Estados Unidos, necesitamos determinar quiénes somos, qué es lo que defendemos. Como conciudadano, no como expresidente, estoy aquí para entregar un mensaje simple, que es que debes votar, porque nuestra democracia depende de ello”, subrayó.

Para el analista político, Larry Sabato, falta ver si Obama podrá influir en la movilización de los demócratas.

Viano consideró que, tomando en cuenta que la meta republicana es privar a los demócratas de una victoria en las urnas, es importante que Obama “tome un papel más activo” en las contiendas, particularmente en el sur y con alta concentración de votantes afroamericanos.

El liderazgo demócrata hace bien “en no hablar de ´impeachment´ (juicio político), porque si lo hacen, eso más bien movilizaría a la base de Trump”, advirtió Viano, quien no descartó que haya “fuegos artificiales” después de los comicios.

Todo el drama en Washington aparentemente está teniendo un efecto en el nivel de popularidad de Trump ya que, según un promedio de encuestas divulgado hoy por la página web “FiveThirtyEight”, el 53,6% desaprueba de su gestión, mientras que el 40,3% la aprueba.