Efectos secundarios de los antibióticos en los niños: lo que todo padre debería saber

Efectos secundarios de los antibióticos en los niños: lo que todo padre debería saber

Cerca de 70,000 niños terminan en la sala de emergencias cada año después de experimentar reacciones adversas a los antibióticos, según un análisis de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) publicado hoy en el Journal of the Pediatric Infectious Diseases Society.

La mayoría de estos incidentes se debió a una alergia o a reacciones leves (como salpullido); sin embargo, se presentaron algunos casos más graves (como la anafilaxia). La mayoría de las visitas a la sala de emergencias fue de niños menores de dos años.

Unas 74 millones de recetas de antibióticos se surten a los niños cada año, según el estudio, y las investigaciones anteriores han indicado que al menos un tercio de estas recetas de antibióticos pediátricos son innecesarias.

Recetar de forma excesiva estos medicamentos puede contribuir a la resistencia a los antibióticos, ya que las bacterias más débiles se eliminan rutinariamente y las “superbacterias“, que no pueden tratarse con antibióticos, proliferan. 

“En muchos casos, estos son medicamentos que salvan vidas y que tienen beneficios que superan con creces los riesgos”, dice la pediatra Katherine Fleming-Dutra, MD, coautora del estudio y subdirectora de la Oficina de Administración de Antibióticos de los CDC. “Pero, también es importante reconocer esos riesgos, tanto en términos de resistencia a antibióticos a largo plazo como de eventos agudos a corto plazo”.

Investigaciones anteriores han estimado que hasta el 10% de todas las recetas de antibióticos para los niños causan una reacción alérgica. Esto es lo que los padres deben saber acerca del nuevo estudio y de qué deben hablar con su pediatra.

Lo que el estudio encontró

Los investigadores de los CDC, usando los datos nacionales sobre las visitas a la sala de emergencias entre 2011 y 2015 estimaron que 69,464 visitas anuales a las emergencias fueron de niños menores de 19 años que experimentaban “eventos adversos” relacionados con los antibióticos.

La gran mayoría de estos eventos, el 86.1%, involucró algún tipo de reacción alérgica. Fleming-Dutra señala que hubo un amplio espectro de lo que podría constituir una reacción alérgica, desde la anafilaxia, la condición grave y potencialmente mortal que a menudo se presenta en el caso de alergias al cacahuate (o maní) o las picaduras de abejas, a erupciones leves y problemas gastrointestinales. El 77% de todos los problemas reportados en el estudio se consideraron “eventos alérgicos leves”.

Los efectos secundarios de los antibióticos que no se debieron a reacciones alérgicas fueron, por lo general, diarrea y dermatitis del pañal en niños pequeños y problemas gastrointestinales, como náuseas, vómito, diarrea y dolor abdominal en niños mayores. Los dolores de cabeza y las infecciones por levaduras fueron reacciones menos comunes, y ciertos antibióticos produjeron efectos secundarios raros como sensibilidad a la luz.

Los investigadores observaron que la mayoría de los eventos adversos se presentaron entre los niños menores de 2 años, 1 de cada 400 niños de 2 años o menos visita la sala de emergencias cada año con una reacción a los antibióticos. Cuanto mayor edad tengan los niños, menor es la probabilidad de que tengan una reacción negativa a los antibióticos.

El pediatra Mark Sawyer, MD, miembro del Comité de Enfermedades Infecciosas de la Asociación Estadounidense de Pediatría, que no participó en el estudio, dice que no es sorprendente que se presentaran más eventos adversos en los niños más pequeños.

Los niños más pequeños, señala Sawyer, son más propensos a las infecciones y, por lo tanto, es más probable que se les receten antibióticos. También son más propensos a experimentar reacciones alérgicas. Y los nuevos padres pueden tender a ponerse ansiosos y llevar a los niños más pequeños a la sala de emergencia aunque, solo presenten síntomas leves, agrega Sawyer.

El número de eventos adversos relacionados con los antibióticos es probablemente mucho más alto que los números que se presentaron en el estudio, señalan los investigadores. Los padres suelen llevar a sus hijos al pediatra, en lugar de a la sala de emergencias, o pueden no buscar tratamiento en absoluto cuando los síntomas son menores. El estudio solo tomó en cuenta las reacciones adversas a los antibióticos que resultaron en una visita a la sala de emergencias.

Fleming-Dutra dice que, en última instancia, las decisiones sobre qué medicamento le recetan a tu hijo, o si le recetan medicamentos, debe tomarlas tu pediatra. Pero este estudio puede ser un buen “motivo de conversación entre padres y médicos”, dice, lo que se tradujo en “una discusión más informada sobre los posibles riesgos y beneficios de los antibióticos”.

Lo que los padres deberían saber

Sawyer dice que la discusión sobre los pros y los contras de los antibióticos ha aumentado en los últimos años, y que menos médicos los están recetando injustificadamente para, digamos, infecciones virales.

Y el creciente conjunto de investigaciones sobre el riesgo de los efectos secundarios de los antibióticos y los daños de su uso excesivo (los CDC publicaron un estudio similar sobre las reacciones adversas en 2016) puede ayudar a cambiar la forma en que se comparte esta información entre los padres y los médicos.

“Creo que el nerviosismo de los padres hace que a veces puedan insistir y presionar a los pediatras para que sus hijos reciban antibióticos, porque consideran que es una solución rápida para todo tipo de enfermedades”, dice. “Estudios como este pueden ayudar a las personas a entender que no siempre son la respuesta”.

La próxima vez que lleves a tu hijo al pediatra, ya sea con una dolencia que pueda requerir antibióticos o con síntomas de una reacción adversa a los medicamentos, aquí te compartimos algunas cosas que debes saber.

• La tos y la secreción nasal por lo general no requieren antibióticos. Estos medicamentos no pueden hacer nada para combatir los resfriados y otros virus. Si los síntomas de tu hijo son graves, por supuesto que puedes llevarlos al médico, solo ten en cuenta que probablemente los antibióticos no serán la respuesta.

• El dolor de garganta no se trata con antibióticos, a menos que tu hijo tenga estreptococos. Los padres en ocasiones asumen que el dolor de garganta de un niño es causado por la bacteria estreptococo, (conocida en inglés como strep throat) y por lo tanto se trata con antibióticos. Sin embargo, en aproximadamente el 80% de los casos, el origen de los dolores de garganta es viral. El pediatra de tu hijo debe evaluar si lo que tiene es estreptococo antes de recetarle antibióticos.

• Los antibióticos no son efectivos para la mayoría de las infecciones de oído. Sawyer dice que la investigación ha demostrado que los antibióticos no sirven para la mayoría de las infecciones de oído, especialmente en niños mayores. Para tratar el dolor por una infección del oído, es más efectivo que le des a tu hijo analgésicos como ibuprofeno (Advil o genérico) o acetaminofeno (Tylenol o genérico). La mayoría de las infecciones de oído desaparecerán por sí solas después de 2 o 3 días; considera ver al pediatra de tu hijo si los síntomas no desparecen después de este tiempo.

• Las reacciones adversas leves a los antibióticos son comunes. No es raro que los niños tengan erupciones leves, náuseas, diarrea e incluso vómitos como reacción a los antibióticos. Sawyer dice que estos síntomas no necesariamente implican una alergia; a menudo los pediatras te recomendarán que tu hijo termine el tratamiento con antibióticos incluso si se presentan estas reacciones. Y, afortunadamente, estos efectos secundarios de los antibióticos a menudo se vuelven menos graves o desaparecen por completo a medida que tu hijo crece.

• Una alergia peligrosa a los antibióticos presenta signos claros. Si bien las reacciones más leves no son una gran preocupación, es necesario que lleves a tu hijo al hospital inmediatamente si, después de tomar su primera dosis de antibiótico, o después de tomar un nuevo tipo, presentan problemas para respirar, la garganta se les inflama o se les cierra, su pulso es débil, tiene urticaria severa, les da una convulsión o pierden el sentido.

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