Exigen justicia por la muerte de su hijo en centro de rehabilitación de Los Ángeles

Entablan demanda porque considera que algo no está bien en la repentina muerte del muchacho; tampoco les dan explicaciones

María y Canuto Medina exigen justicia por la muerte de su hijo Michael de 23 años. (Araceli Martínez/La Opinión).
María y Canuto Medina exigen justicia por la muerte de su hijo Michael de 23 años. (Araceli Martínez/La Opinión).
Foto: Araceli Martinez / La Opinión

Por su propia voluntad, Michael Medina ingresó el viernes 28 de septiembre al Centro de Rehabilitación Muse en la ciudad de Culver City. Seis días después, la familia recibió una llamada telefónica para informarles que el muchacho de 23 años, se había ahorcado. Tres meses más tarde, la familia entabló una demanda por negligencia médica, responsabilidad y muerte por imprudencia.

“Cuando pedimos explicaciones porque queríamos saber lo que había pasado con mi hijo, nos dijeron que habláramos con sus abogados. Nunca hubo una explicación, ni un comentario de pesar y condolencias”, dice María Medina, madre de Michael.

Michael Medina quería rehabilitarse para cumplir su sueño de tener su propia compañía de electricidad. (Foto suministrada).
Michael Medina quería rehabilitarse para cumplir su sueño de tener su propia compañía de electricidad. (Foto suministrada).

“¡Queremos saber qué pasó! ¡Queremos justicia!”, exclama esta madre llena de frustración. “Michael es un ser humano, tiene un familia y muchos amigos que merecen saber qué sucedió. ¿Cómo fueron sus últimos días? El silencio y la indiferencia de la clínica nos hace pensar que algo no está bien”, enfatiza.

Michael quien se ganaba la vida como electricista, es el menor de los hijos de María y Canuto Medina. La familia tiene cinco hijos en total.

La madre cuenta que su hijo entró a la clínica porque se sentía muy estresado por su adicción a las drogas. Era la segunda vez que entraba. Un mes atrás había estado ocho días.

La familia de Michael Medina llora su partida, y exige justicia y explicaciones. (Araceli Martínez/La Opinión).

Deseaba su recuperación

“Él tenía muchas ganas de vivir y recuperarse de sus problemas. Quiero que me ayuden, me dijo antes de entrar. Y me pidió permiso para usar mi  cobertura médica para su rehabilitación. Quería regresar a la clínica y permanecer ahí el tiempo que fuera necesario para dejar atrás su pasado. Voy a estar ahí lo que aguante. El programa es por tres meses”, recuerda la progenitora.

Su hermana Erika dice que un día después de internarse en el centro, Michael les llamó por teléfono para que recogieran su carro y le llevaran algunas botanas para comer durante su estancia en el lugar.

“Cuando lo vimos, lo notamos estresado. Queríamos quedarnos con él un rato, pero nos dijeron que no podíamos estar ahí”, comenta.

Tres días recibieron una llamada telefónica de Michael. “Me pedía que fuera al banco a sacar dinero para pagarle unas cuentas”, dice su hermana Erika.

Pero a través del hilo telefónico, cuenta que notó a su hermano como “ido, muy cansado, somnoliento. Ese no era el Michael que nosotros habíamos visto y escuchado días atrás”.

Una demanda por homicidio por negligencia fue interpuesta contra el centro de rehabilitación donde murió Michael Medina de 23 años. (Araceli Martínez/La Opinión).
Una demanda por homicidio por negligencia fue interpuesta contra el centro de rehabilitación donde murió Michael Medina de 23 años. (Araceli Martínez/La Opinión).

Fue el jueves 4 de octubre cuando los llamaron del Centro de Rehabilitación Muse para darles la trágica noticia. “Me dijeron que mi hermano se había ahorcado, y que lo tenían en un hospital, que fuéramos a verlo. Cuando llegamos, mi hermano ya estaba muerto, pero lo mantenía con vida artificial”, dice entristecida.

El lunes 10 de octubre, desconectaron a Michael de los aparatos que lo mantenían con vida en el hospital, y fue declarado muerto. El 29 de octubre fue sepultado.

Sumida en la tristeza, su madre, describe a Michael como muy trabajador, muy risueño, respetuoso, muy querido y muy buen hijo. “Todos los viernes me llevaba a comer”, dice.

La inesperada pérdida de su hijo ha sido muy dura. “No me concentro en el trabajo. Quisiera tirar todo y salir corriendo. La necesidad es lo único que me mantiene ahí”.

Su hermana Erika añade que están en shock ante la falta de compasión y corazón mostrada por el Centro de Rehabilitación y Tratamiento Muse en la ciudad de Culver City.

La reacción del Centro de Rehabilitación a la muerte de Michael, hizo que su familia se acercara al abogado Abraham Sandoval.

El abogado Abraham Sandoval entabló una demanda de parte de la familia de Michael Medina. (Araceli Martínez/La Opinión).
El abogado Abraham Sandoval entabló una demanda de parte de la familia de Michael Medina. (Araceli Martínez/La Opinión).

Demanda por negligencia

El abogado entabló una demanda contra Muse en la Corte Superior de California en el condado de Los Ángeles por negligencia, homicidio imprudente y supuesta responsabilidad.

“Estamos exigiendo una orden de la corte para hacer un tour de las instalaciones. En el reporte del médico forense se indica que el estrangulamiento fue en un baño con una toalla, pero no se mostró dónde fue”, dijo el abogado Sandoval.

“Queremos saber qué pasó. Cómo es posible que se les muera un paciente cuando se supone que tienen experiencia médica en la rehabilitación. Ellos tienen un deber especial, y la responsabilidad de monitorear las 24 horas a una persona que tienen bajo su cuidado. Cómo pasó y por qué”, cuestiona el abogado.

La demanda establece que Muse falló completamente para implementar los procedimientos apropiados para proteger a Michael de causarse daño. “Sus acciones negligentes resultaron en su muerte”, se indica. Y añaden que días antes del supuesto suicidio, se le suministró al muchacho medicamentos como valium, neurontin, zofran y zydus.

Las hermanas de Michael, Erika, Zaida y Griselda coinciden en que su hermano menor era todo para ellas, y consideran que el centro de rehabilitación falló. “Confiábamos en que lo iban a ayudar a salir adelante para que comenzara una nueva vida como él quería“, expresan.

“Nunca nos imaginamos que nos lo entregarían muerto, sin ninguna explicación”, completa la madre.

La Opinión contactó por teléfono a las oficinas de Muse, pero la persona que tomó la llamada, pidió mandar un correo electrónico con la petición de información. Hasta el momento no ha habido respuesta.

Muse Treatment Rehabilitation Center se promueve como un “paraíso seguro para la recuperación”. En su página web, señalan que atienden problemas relacionados con la dependencia a las drogas y al alcohol, enfermedades mentales y desordenes, con un equipo de profesionales médicos altamente capacitados y compasivos.

“Estamos demandando para saber la verdad detrás de la muerte de mi hijo, y por qué queremos saber cuántas otras personas que han entrado a este centro en busca de recuperación, han muerto. Queremos prevenir que otros corran con la misma suerte de mi hijo”, expresa la madre de Michael.