Trabajadoras domésticas se identifican con Cleo, el personaje principal de la película ‘Roma’

Trabajadoras domésticas se identifican con Cleo, el personaje principal de la película ‘Roma’
"Roma" es una película mexicana, filmada en blanco y negro
Foto: Esperanto Filmoj / Participant Media / Netflix

Muchas han sido las trabajadoras domésticas que con asombro vieron la tan afamada y galardonada película “Roma”, que refleja la vida de Cleo, una empleada doméstica de los años setenta en la Ciudad de México.

“La película tiene algo de verdad disfrazada. No digo que no les pase a las empleadas pero no es en todos los casos”, dijo Carmen Vallejo, de 52 años quien ha trabajado como empleada doméstica por los pasados cinco años. “En la mayoría no se nos da el trato de familia, más que nada por la diferencia de clases sociales”.

María Hernández, otra empleada doméstica, dijo que para ella la cinta muestra una realidad a medias.

“La familia [en la película] la trata bien [a Cleo], pero de todos modos uno puede ver como no la dejan comer…la querían hacer ver como que la trataban bien pero la esclavizaban mucho”, dijo la mujer de 60 años. “Era ella un fantasma amigable. Ahí no solo había limpieza de casa pero el cuidado de los niños, de la abuela, hacer la comida. Sus horarios eran muy largos y no le daban ni un día completo libre”.

En lo que concuerdan ambas mujeres es que el trabajo que realizan y el trato que reciben las empleadas domésticas no ha cambiado a través del tiempo.

“En cuanto a horarios y salarios seguimos igual”, aseveró Hernández.

Horarios muy largos

Vallejo, de origen mexicano, dijo que ella labora de cuatro a cinco días por semana viajando en transporte público del centro de Los Ángeles a Beverly Hills.

“Esta persona para la que trabajo le gusta hacer muchas fiestas y reuniones. Y en esos días las jornadas llegan a ser hasta de 13 o 15 horas”, dijo Vallejo. “Ahí ya no solo es limpieza sino que se ayuda a cocinar, a preparar las mesas, hacer los arreglos florales, planchar los manteles”.

La jornada en días de fiestas, que usualmente son dos o más veces por mes, van regularmente de las 8 de la mañana a la media noche, explicó Vallejo.

Carmen Vallejo (primera del lado derecho) es parte de un grupo de trabajadoras domésticas que luchan por sus derechos. (Suministrada)

“Y al final se tiene que limpiar absolutamente todo, las ollas, cacerolas, bandejas que pesan mas que la comida porque son de porcelana, plata o de cristal. Y la comida que sobra se tiene que tirar o la guarda. No nos la regala”.

A diferencia de Cleo, quien se le permitía ir a dormir a sus debidas horas, Vallejo aseguró que pasadas las ocho horas de trabajo los empleados no reciben pago extra pero deben continuar laborando.

“Desgraciadamente esta persona no entiende razones y para ella somos simples trabajadoras. Solo quiere su trabajo y no toman la opinión de nosotras y abusa de nuestra necesidad”, recalcó Vallejo.

Robo de salarios

Hernández reside en el Valle de San Fernando y labora en diferentes áreas del norte del condado de Los Ángeles.

Ella contó que poco después de haber comenzado a trabajar como empleada doméstica–en diferentes areas como en Thousand Oaks, Studio City y Beverly Hills–hace cuatro años sufrió de robo de salario.

“Fui a limpiar una casa como por siete semanas y él [dueño de la casa] me decía que no le entregaban su cheque y que me esperara…Después me amenazaba y me decía que como indocumentada uno no tiene ningún derecho y que le hiciera como quisiera pero no me iba a pagar”.

Fue entonces que Hernández decidió ir a la Coalición de los Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Ángeles (CHIRLA) para pedir asesoría y fue por medio de ellos que su ex jefe accedió a pagar el salario atrasado.

“Primero le hablaron por teléfono y dijo que me iba a pagar y no lo hizo. Y después fueron a verlo y le dijeron que si él no estaba recibiendo su cheque que también lo podían ayudar con su robo de salario y así es que el aceptó que estaba mintiendo”, dijo Hernández.

María Hernández trabaja como empleada doméstica desde hace cuatro años. (Suministrada)

Discriminación y abuso

En la película Roma se puede ver como la vida de Cleo esta regida por sus patrones, incluso después de horario labora cuando ellos no le permiten tener la luz prendida después de ciertas horas en el cuarto donde duerme dentro de la casa.

Y durante el día ella esta a cargo de trabajos de limpieza y cuidado de niños aunque no le pertenezcan todas las labores.

Vallejo dijo que en muchas ocasiones ella también ha tenido que realizar labores que no le pertenecen.

“[La dueña] tiene dos hijos [mayores] y seguido van a la casa a dejar sus perros y hay que darles de comer, limpiar sus suciedades, darles la medicina porque uno necesita las gotas para los ojos. Aparte a veces me dice, ‘lávame mi carro’ y yo le digo que no pero ella insiste”, dijo Vallejo quien aseguró que en ocasiones se desespera pero también sabe que nadie podrá lidiar con esa empleadora de la tercera edad.

“Pero desgraciadamente todos los patrones son iguales y no valoran el trabajo de una persona. Si sales y te vas a otro lugar te toca igual o peor. Como que uno no avanza”, dijo Vallejo quien ha decidido mantenerse en ese empleo por la facilidad para llegar en transporte público y la falta de oportunidades laborales.

“He conocido en el transporte público a otras mujeres y luego platicamos y a muchas nos pasa lo mismo. Este trabajo no se valora, nos menosprecian y nos pagan lo que quieren”, aseveró Vallejo.

“Sufrimos de discriminación, racismo y como todas esas casas necesitan trabajadoras nos contratan pero abusan de nosotras”, añadió Hernández aseverando que en muchas ocasiones los dueños están en contra de la inmigración ilegal pero ellos mismos son quienes contratan indocumentados para explotarlos.

“Hay casos donde hay intimidaciones y les dicen a las trabajadoras que si no hacen su trabajo les van a llamar a inmigración”, dijo Hernández. “A veces solo andan atrás de ti. Me ha tocado cuando la mamá de la dueña me ha estado cuidando. También me ha tocado limpiar casas [poseídas por el banco] donde nos pagaban 50 dólares por 12 horas de trabajo. Bien explotado, sin descanso y solo nos daban un combo de McDonald’s y un agua porque allá no había nada”.

Ambas mujeres forman parte de organizaciones que ayudan a asesorar a trabajadoras de limpieza para que conozcan sus derechos y piden que las trabajadoras se unan para luchar por mejores condiciones laborales.

Para saber más acerca de sus derechos como trabajadora doméstica visite: http://www.cadomesticworkers.org/ o https://idepsca.org/