Editorial: Trump y sus amenazas

El cierre de la frontera sur de Estados Unidos tiene graves implicaciones
Editorial: Trump y sus amenazas
San Ysidro es el cruce fronterizo más transitado del mundo.
Foto: SCBO Louis Angulo/CBP y DoD

La frontera con México se cierra o quizás no. Puede ser total o parcial o todo sigue igual. Entre los comentarios del presidente Donald Trump y las de sus asesores es difícil saber hoy qué ocurrirá. Lo cierto es que la respuesta inadecuada a la inmigración tendrá consecuencias duras para la economía estadounidense.

La lluvia de contradicciones y marchas y contramarchas del Presidente es inagotable. Primero, los Juegos Olímpicos Especiales, luego la estrategia electoral contra el Obamacare. Ahora le toca el turno a la clausura de la frontera como respuesta a la emigración centroamericana.

El cierre de la línea fronteriza refleja la falta de comprensión en la Casa Blanca de lo que significa la relación con México. Según el día y la hora Trump dice que el vecino del sur es una ayuda en cuanto a inmigración o todo lo contrario. El problema es cuando estas reacciones impulsivas amenazan a trasladarse a la acción.

Primero las cifras. El Departamento de Agricultura calcula que el 40% de todas las frutas y vegetales son importados de México. La Cámara de Comercio estima que cada año 340,000 millones de dólares en productos mexicanos ingresan a EEUU. De esos 46,000 millones es maquinaria. La Asociación Nacional de Manufactureros estima que un millones de empleos se verán afectados de inmediato y tres millones ligados a la exportación.

El asesor económico presidencial, Larry Kudlow, dijo que se estudia formas de reducir el impacto económico manteniendo las líneas abiertas para el paso de camiones.

Se estima que para el año que viene entrarán 7.4 millones de vehículos comerciales de México. Los reportes desde Chihuahua, México, hablan que hay cientos de camiones demorado debidos a los cambios ocurrido en la frontera. Hasta más de cinco horas reporta el Houston Chronicle; mientras que Bloomberg estimó que las demoras fronterizas costaron 7,800 millones de dólares en 2011.

Un cierre fronterizo también entorpecerá el plan de Trump de ratificar el Tratado de Libre Comercio renegociado. Los republicanos del Senado ya lo tienen detenido hasta que la Casa Blanca no elimine las tarifas impuestas al acero y aluminio. Los legisladores ya le advirtieron su oposición a la clausura.

Además de perjudicar el tráfico de bienes comerciales, el cierre de la frontera tiene graves repercusiones humanas al perjudicar el estilo de vida de millones de estadounidenses. Cada día cruza medio millón de personas, ya sean turistas, estudiantes, compradores y familiares de ambos lados.

El tren del proceso de integración regional partió hace mucho tiempo. La visión limitada y cortoplacista de Trump de ver todo a través de un lente ideológico de inmigración es un grave error. Esperamos que haya una marcha atrás como ocurrió con los Juegos Olímpicos Especiales y el Obamacare.