El cine mexicano, entre el talento y los recortes del gobierno

La cultura también enfrenta recortes presupuestales del gobierno
El cine mexicano, entre el talento y los recortes del gobierno
Cine.
Foto: Martin Lopez / Pexels

MEXICO.- Entre Alfonso Cuarón, ganador de dos premios Oscar a Mejor Director y a Mejor Edición por Gravity, y Anthony Queen, quien se había hecho de otro galardón de la Academia de Arte estadounidense como mejor actor de reparto en Lust for Life, habían pasado 50 años para que el mundo volteara a ver a mexicanos entre los destacados del cine.

Pero, el tiempo no pasó en balde. En el medio siglo intermedio se luchó por institucionalizar en el país al Séptimo Arte para profesionalizarlo y darle la estética rigurosa de la cual careció por décadas (del Cine de Oro en los años 40 del Siglo XX había pasado a seminudismo burdo).

Para ello se creó el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) en 1963; 20 años después, el Instituto Mexicano del Cine y más de un centenar de festivales para alentar la creación.

Para el 2018 se habían consolidado 157 festivales en las principales ciudades del país con patrocinios múltiples, entre ellos, dinero de empresas privadas y gobiernos estatales, pero, sobre todo, del gobierno federal.

Y fue justo en ese periodo cuando se formaron en México los hoy multigalardonados de Hollywood: de Cuarón a Alejandro González Iñárritu; de Guillermo del Toro a Alejandro Lubensky y se pensaba ir por más hasta la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien recortó el presupuesto de un tirón: 88% .

Sorprendió, sobre todo, el jaque a los festivales cinematográficos, uno de los eslabones más importantes en la cadena de la industria fílmica del país desde donde se han catapultado la mayoría de los nuevos talentos mexicanos en Hollywood.

De los 158 existentes se redujeron a ¡ocho!, incluyendo el más importante y popular de todos: el Festival Internacional del Cine de Morelia (FICM).

La Secretaría de Cultura ––de la que dependen los proyectos de cine–– detalló que la cancelación del FICM se debe a un adeudo del gobierno de Michoacán con la federación y, aunque  adelantó que se buscará la forma de apoyar particularmente a este festival, aunque no se ha dicho el cómo.

Desde el congreso mexicano, el diputado de Morena y exactor de televisión, Sergio Mayer, dejó entrever que, en adelante, las producciones quedarán condicionadas a mejorar la calidad, los contenidos, las producciones y hasta mejores condiciones para los guionistas.

“Hay que favorecer la industria, pero desde abajo, desde los creadores”, puntualizó.

Lo cierto es que aunque hubo el recorte no se presentaron los nuevos lineamientos y muchos organizadores se preguntan cuáles serán los próximos criterios porque los anteriores ya había rendido sus frutos.

El FICM se lleva a cabo cada año desde el 2002 en el mes de octubre. Participan más de cien trabajos fílmicos para los cuales existen premios y selecciones en largo y cortometraje así como documentales. La calidad de las piezas ha permitido un convenio con Cannes y la Academia de EEUU para que cada año participen los filmes mexicanos victoriosos.

De todos modos , la austeridad los alcanzó incluso cuando fueron seleccionados. El Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF), que también tiene alianza con Cannes,  sufrió un recorte del 50% con respecto a 2017, por lo cual desaparecerá proyectos de incubación para los más jóvenes, cancelaron viajes de  coproducciones e invitados internacionales y hasta pidieron fiado para inscribir a 10 cortometrajes mexicanos.

“Nuestros socios de Cannes se mostraron muy comprensivos. Nos dijeron: ‘paguen cuando puedan, ustedes sigan mandando a sus cineastas”, detalló Sara Hoch, directora y fundadora del GIFF.

Los organizadores de casi todos los festivales se han quedado consternados y, aunque ninguno a anunciado el cierre se cree que los patrocinadores privados no van a alcanzar aunque haya buenas intensiones como la de Guillermo del Toro, quien escribió en un tutt a la directora y fundadora del Festival, Daniela Michel. «En lo que pueda ayudar, estoy aquí»