Camina 125 millas en la fría Siberia para reunirse con ella y es rechazado de nuevo

El animal, de tan solo un año, viajó en el tren transiberiano solo al ser abandonado por su dueña
Camina 125 millas en la fría Siberia para reunirse con ella y es rechazado de nuevo
Foto: The Siberian Times/Screenshot

Un perro herido y lloroso caminó 125 millas a través de los bosques rusos, llenos de osos pardos y lobos. Lo hizo en un acto desesperado de buscar a su dueña, lo que no imaginaba el pobre animal es que ella ya no lo quería.

Maru, un bullmastiff de un año de edad, fue abandonado porque decía ser alérgica a los animales. El cachorro fue enviado en el tren transiberiano de regreso a las perreras donde nació.

Pero la leal Maru se escapó cuando el tren que se dirigía al oeste, hacia Novosibirsk. Allí el tren se detuvo y el perro abrió la puerta de un compartimento con sus patas y huyó. Solo quería regresar con su dueña.

El personal del tren que cuidaba a la mascota lo buscó y llamó por toda la plataforma de la estación, pero fue en vano.

La propietaria de la perrera, Alla Morozova, en la ciudad de Novosibirsk, organizó una búsqueda del perro perdido y pidió ayuda en las redes sociales para obtener información.

Sorprendentemente, dos días y medio después, el perro fue encontrado, completamente agotado y herido, en un polígono industrial cerca de la casa de la dueña que había rechazado al animal.

Maru había seguido cuidadosamente la vía férrea del Transiberiano, la más larga del mundo, hacia el este y recorrió 125 millas a través de un campo salvaje desde que huyó del tren.

“Por suerte, ni los osos se la comieron, ni los lobos la atacaron. Eso sí, la encontramos completamente exhausta y con graves heridas en las patas. Las almohadillas en sus pies estaban dañadas y su boca estaba rota”, explicó Morozova a The Siberian Times.

La mascota agotada cayó en un terraplén de ferrocarril en Krasnoyarsk antes de que fuera reconocida y rescatada.

Según explicó el personal del tren a Morozova, durante el viaje el perro sufrió un ataque de pánico y se asustó de estar lejos de su hogar y dueño. El ruido del tren la asustó.

Morozova está convencida de que el perro habría llegado a su antiguo hogar a varias millas de distancia de donde la encontraron, excepto por sus lesiones. En cualquier caso, es asombroso las habilidades de navegación del animal. La Sra. Morozova estaba “enojada” porque el dueño que rechazó al perro no se unió a la búsqueda de la mascota perdida.

Maru fue luego llevada a Novosibirsk por Alyona Makhova y ahora se encuentra en tratamiento para curar sus heridas.

Por suerte, aunque la dueña no quiera saber nada de él, el perro se ha reunido con su madre y su padre, que aún viven en las perreras Novosibirsk.

Aún no se ha tomado una decisión sobre el futuro de