Empresario mexicano hace escuela en EEUU para sembrar marihuana en México

La fe de Guillermo Nieto, empresario en la yerba es tal que desde hace dos años fundó la Asociación Nacional de la Industria Canábica

Empresario mexicano hace escuela en EEUU para sembrar marihuana en México
Guillermo Nieto, empresario mexicano
Foto: Gardenia Mendoza. / Cortesía

MÉXICO – Guillermo Nieto es un agricultor guanajuatense que siembra de todo en su país natal, excepto marihuana, ¡está prohibido! Para cultivarla se fue a Colorado y desde ahí opera Love & Health, una compañía especializada en la planta que a la vez es su propio centro de aprendizaje y conocimiento que tarde o temprano piensa traer a México… ¡cuando se legalice!.

—Estados Unidos lleva mucha ventaja, ¿no? —se le pregunta en entrevista con este diario porque el uso medicinal es legal en 33 entidades de la Unión Americana y Washington, D.C; el recreativo, en 12, aunque a nivel federal todavía se penaliza.

En México, en cambio, la apertura avanza a paso de tortuga a pesar de las simpatías de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que amparó a Nieto y a otros mexicanos que así lo exigieron para poder consumir y producir para consumo personal.

El tema preocupa incluso a la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero y del líder de Morena en el Senado, Dante Delgado, quienes presentaron iniciativas en el congreso. Ambas propuestas se sumaron a nueve previas desde 2016.

Con todas ellas se hizo un dictamen recientemente. Las comisiones de Justicia, de Salud y de Estudios Legislativos en el Senado pretende llevar el proyecto de ley al pleno para su discusión y eso devuelve la esperanza a Guillermo Nieto.

La fe del empresario en la yerba es tal que desde hace dos años fundó la Asociación Nacional de la Industria Canábica (Anicann), que aún no es una industria, obviamente, pero aspira: ¡el mercado tiene un potencial de 5,000 millones de dólares anuales!

Este poderoso incentivo incluye una tajada de impuestas para el gobierno por alrededor de 400 millones de dólares anuales, según calcula Anicaan.

“EEUU nos lleva ventaja, pero los vamos a alcanzar y se les van a ganar”, confía Nieto.

¿Por qué? Porque geográficamente México está en el lugar perfecto para la producción acota: en EEEUU sólo California tiene buen clima todo el año y aquí lo tenemos siempre.

Por eso él se prepara, dice. Paso a paso. Se fue a Colorado, montó su empresa, contrató a 50 personas, siembra alrededor de 20 hectáreas al año de donde extrae el cannabidiol (CDB), para uso medicinal no psicotrópico que vende a otra compañías.

La canabbis o marihuana tiene mala fama por los ingredientes psicotrópicos, pero éstos sólo se encuentran en muy pocas variedades de la planta que contienen más 1% de THC, la sustancia alucinógena; el resto, tiene otros atributos que la hacen una especie de súper planta con unas 10,000 posibilidades de uso.

Sirve para alimento (como el hemp, alto en proteína), combustibles, cerveza, papel, composta, cosméticos, harinas, material para construcción…. “La ignorancia es lo que no ha permitido que se legalice en México”, precisa Nieto.

Por eso los partidarios de la legalización van con cuidado explicando la diferencia entre las variedades de canabbis, pero aún es un tema sensible. Tan delicado que la mayoría de los empresarios que conforman la Anicann prefiere mantener el anonimato aunque hay restauranteros, financieros, constructores que quieren diversificar su cartera de negocios.

Por ahora, los rostros visibles son: Guillermo Nieto, Marcelo García, de Nuevo León, y Javier Reza, de Guanajuato. El plan de ellos es replicar algunas prácticas que ya se hacen en EEUU como pactar un precio previo a la siembra para que los agricultores ya tengan una garantía por su trabajo: los inversionistas pondrían la semilla y la comercialización.

A la par hacen investigación genética con la Universidad de Nuevo León. Nieto detalla que tiene ya entre 10 y 15 plantas con las cuales “están haciendo un protocolo de investigación  genética para saber cuál semilla es la más apta para plantar y reproducir en México”.

Se trata de un trabajo cuidado para llegar a un fin: una actividad económica con un clúster cannábico de alta tecnología que empuje la generación de empleos con la siembra a cielo abierto de la cannabis. “Esperamos que se apruebe pronto”.