Protégete contra las complicaciones de la influenza

Protégete contra las complicaciones de la influenza

El dolor de cuerpo, la tos, la fiebre, los escalofríos y el dolor de garganta que acompañan a la influenza te hacen sentir miserable.

Pero “los adultos mayores tienen un riesgo mucho mayor de complicaciones graves en comparación con las personas jóvenes y sanas porque, en general, el sistema inmune se debilita con la edad”, dice William Schaffner, MD, profesor de medicina en la división de enfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee. 

Ciertas afecciones crónicas también pueden hacer que las personas mayores sean más vulnerables a las complicaciones de la influenza. Es por esto que el 67% de las hospitalizaciones relacionadas con la influenza y el 83% de las muertes por influenza fueron entre personas mayores de 64 años durante la temporada de influenza de 2017 a 2018. 

Para empezar, trata de evitar que te dé influenza

Es mejor tratar de evitar la influenza por completo. Así que, lávate bien las manos y con frecuencia, no tengas contacto físico con las personas enfermas y hazte vacunar cada año. 

Es posible que la vacuna no te proteja del todo, pero reduce el riesgo de la influenza y puede hacer que el caso sea más leve si la contraes.

Además, un estudio de 2018 asoció la inyección anual con un menor riesgo de muerte cardiovascular en personas con insuficiencia cardíaca.

Podrías considerar una vacuna diseñada para personas mayores de 65 años, como Fluzone High-Dose o Fluad. Algunas investigaciones sugieren que pueden ser más efectivas para los adultos mayores.

Y asegúrate de estar al día con las vacunas antineumocócicas, que son 2 dosis administradas con al menos un año de diferencia, para personas mayores de 65 años con inmunidad normal.

Sigue estos pasos si sospechas que tienes influenza

¿Te sientes agripado? Consulta a tu médico de inmediato. Te puedes beneficiar de un antiviral como el oseltamivir (Tamiflu y genérico). Si se administra dentro de las 48 horas después del inicio de la influenza, puede disminuir el tiempo que estés enfermo en aproximadamente 17 horas. Esto puede reducir los riesgos de complicaciones, dice Schaffner. También pregunta al médico cómo manejar tus medicamentos habituales.

Si usas medicamentos sin receta para aliviar los síntomas, revisa las etiquetas. Ciertos medicamentos contra el resfriado y la influenza podrían “contener descongestionantes como la pseudoefedrina, que no son buenos si tienes hipertensión arterial”, dice Michael Hochman, MD, MPH., director del Gehr Family Center for Health Systems Science and Innovation at the Keck School of Medicine of USC de la USC en Los Angeles.

Algunos pueden tener un antihistamínico, como la difenhidramina, que puede provocar sueño y aumentar el riesgo de una caída.

En su lugar, considera usar un enjuague nasal salino para ayudar a limpiar la nariz y los senos paranasales, y para el dolor y la fiebre, un analgésico de venta libre, como el acetaminofeno o el ibuprofeno.

Intenta tomar un vaso de 8 onzas de líquido sin alcohol cada pocas horas para mantenerte hidratado y diluir la mucosidad, facilitando así el drenaje de los senos paranasales. Debido a que tu cuerpo pierde electrolitos cuando sudas, Hochman recomienda que tomes Pedialyte.

Cuidado con estas complicaciones

Para la mayoría de las personas, los síntomas de la influenza deberían comenzar a disminuir entre 3 a 7 días, aunque la tos y la fatiga podrían durar hasta dos semanas. Pero, ten cuidado con lo siguiente:

Deshidratación. Los adultos mayores son más susceptibles a la deshidratación, y la fiebre puede aumentar la probabilidad de que esto suceda. Sin tratamiento, puede causar eventos que potencialmente ponen en riesgo la vida, como convulsiones, dice Hochman. Llama a un médico de inmediato si tu orina es de color amarillo oscuro, si te sientes mareado y/o débil, o si tu respiración y tu ritmo cardíaco están acelerados.

Sinusitis y bronquitis. La influenza puede hacer que los bronquios pulmonares sean vulnerables a las bacterias, lo que puede provocar dificultades para respirar y dolor en el pecho por la tos que causa la bronquitis. Los senos paranasales pueden bloquearse, y esto puede permitir que las bacterias se reproduzcan y causen una sinusitis dolorosa. Si los síntomas generales de la influenza se alivian primero, pero luego empeoran, consulta a un médico; es posible que necesites medicamentos.

Neumonía. El riesgo aumenta porque el virus de la influenza puede dañar las células epiteliales de la garganta y los pulmones. Obtén ayuda de emergencia si tienes problemas para respirar, un tinte azulado en tus labios y/o las uñas y fiebre muy alta (podría elevarse a 105 °F).

Infarto: Según un estudio de 2018, las personas con enfermedad cardíaca tienen aproximadamente 6 veces más probabilidades de sufrir un infarto en una semana después del diagnóstico de influenza. Si experimentas dolor en el pecho, sudoración intensa o sientes como si estuvieras muy indigesto durante más de unos minutos, llama al 911.

Nota del editor: este artículo también apareció en la edición de febrero de 2020 de Consumer Reports On Health

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