En busca del exdiputado acusado de desfigurar con ácido a una saxofonista

Juan Vera Carrizal es acusado de ordenar atacar con ácido a María Elena Ríos, de 26 años, oriunda de Huajuapan de León
En busca del exdiputado acusado de desfigurar con ácido a una saxofonista
La artista fue atacada el pasado 11 de diciembre.
Foto: Agencia Reforma-

MÉXICO – Antes de saltar a las redes sociales, a las primeras planas de los diarios nacionales, la televisión y la radio como el hombre más ruin de México en los últimos meses, el ex diputado Juan Vera Carrizal era un político de medio pelo; ahora es un prúfugo de la justicia acusado de atacar con ácido a una bonita saxofonista.

María Elena Ríos, de 26 años, oriunda de Huajuapan de León, quedó deformada de los párpados, de la nariz, la boca, el cuello, los brazos, el pecho y las piernas. “Nunca va a volver a los escenarios ni tendrá el futuro que soñaba desde los nueve años”, dijo Silvia Ríos, la hermana de la músico que ha hecho el papel de vocera desde la agresión ocurrida el año pasado.

El caso de María Elena sacó a la luz dos asuntos que rebelan la falta de civilidad y la barbarie que aún existen en  México: en primer lugar, la confianza que tienen los políticos de salir impunes en un sistema de justicia que deja casi el 100% de los casos sin resolver y el machismo que no tolera el rechazo de la mujer.

El caso de la saxofonista oaxaqueña tiene antecedentes  de agresiones con ácido documentadas puntualmente desde 2014 con un común denominador: hombres despechados.

Entre ellos, la expareja de Carmen Sánchez Flores, en el Estado de México; Alan Job González en Puebla, que atacó a una maestra con quien tuvo una relación sentimental; Ana Saldaña, una estudiante cuyos agresores se desconocen y el ex esposo de Esmeralda Millán quien la atacó junto con la madre.

“La omisión de las autoridades permite que cada vez se hagan nuevas formas de violencia que marquen la vida de las mujeres”, dijo Atziry Ávila, integrante del Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio. “Es un mensaje muy fuerte de los agresores de decir: no acabo con tu vida de manera inmediata, pero sí te dejo marcada para toda la vida”.

Silvia Ríos cuenta a retazos la historia de la relación de su hermana con el exdiputado de 56 años con fama de mujeriego (aunque casado y con tres hijos mayores) quien contrataba a la saxofonista para algunos eventos.

Vera Carrizal se movía en un pequeño mundo de poder local en uno de los estados más pobres del país: como empresario fue presidente de la Unión de Gasolineras del Estado de Oaxaca, presidente de la Fundación Vera, director general de Corporativo Vera y recientemente se metió en los medios de comunicación con una empresa radiofónica.

En la política presidió las comisiones de Asuntos Migratorios, de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Minera, de Asuntos Metropolitanos, de Ciencia, Tecnología e Innovación y de Hacienda.

“Los hombres poderosos creen siempre que pueden comprar a las mujeres”, dice la hermana de la víctima quien reconoce que primero el ex diputado y su hermana tuvieron una relación laboral y después de noviazgo hasta que ella lo cortó “porque quería controlarla”. Los insultos también estuvieron a la orden del día: “zorra”, “muerta de hambre”, la llamaba.

La versión del político y empresario se desconoce. Antes de desaparecer, dijo en una entrevista radiofónica que sí conocía a la saxofonista con quien había tenido “una relación de amistad” e insinuó que la muchacha llevaba una vida insana. “Si tienes un estilo de vida fuera de lo normal vas a tener problemas”, generalizó.

Según la organización por la defensa de las mujeres Consorcio Oaxaca, el estado ocupa el segundo lugar en violencia de género con 373 asesinadas desde diciembre de 2015, 158 de las cuáles tenían alerta de género supuestamente para evitar el final fatal. A los feminicidios se suman 283 desaparecidas en el mismo periodo.

“La independencia de las mujeres está costando mucho conflicto a la masculinidad machista tradicional”, adviertió Nicko Nogues, fundador de la organización de Machos a Hombres que apoya a la ONU para revertir las creencias sobre lo que tiene que ser un hombre.

El caso de la saxofonista tomó relevancia después de múltiples protestas de músicos colegas y de activistas. Previamente, Silvia Ríos, la hermana, se había cansado de tocar puertas en el estado y mpas allá: llegó a buscar en un evento al presidente López Obrador a quien entregó una carta a través de la política local Nancy Ortiz.

“No hacían caso, ella incluso me bloqueó el teléfono porque yo insistía”, recordó.

Para las activistas de género es importante que haya un castigo en contra del ex diputado y sus cómplices materiales: según la fiscalía local son varios los involucros y ya los identificó. Sería la primera vez que se castiga en México por arrojar ácido.