Algunos feligreses piensan que las iglesias no debieron de haber cerrado

Existen sentimientos encontrados en cuanto a la reapertura de centros religiosos.
Algunos feligreses piensan que las iglesias no debieron de haber cerrado
Durante la pandemia las iglesias están celebrando sus misas sin feligreses presentes. (Catedral de Los Ángeles)
Foto: Arquidiócesis de LA / Cortesía

Pese a que el estado de California ha comenzado la reapertura gradual de algunos establecimientos no esenciales, algunos pastores no están muy conformes que no se les haya considerado antes de junio y esperan abrir sus congregaciones cuanto antes.

Su inconformidad ha llegado a oídos del Departamento de Justicia de Estados Unidos el cual, envió una carta de tres páginas al gobernador  Gavin Newsom el martes diciendo que la primera enmienda requiere que los sitios religiosos reciban el mismo trato bajo la ley, aun bajo emergencia de salud.

El jefe de la división de derechos civiles del Departamento de Justicia, Eric S. Dreiband, dijo que Newsom ha mostrado un “trato desigual de las comunidades de fe” al restringir sus reuniones presenciales, mientras la industria del entretenimiento y del comercio electrónico se les ha permitido su reapertura.

Algunos feligreses como Daniel Tinajero concuerdan con esta petición. Él opina que las iglesias nunca debieron haber cerrado.

“Como buen católico, la iglesia es el lugar donde uno va a refugiarse”, dijo Tinajero. “Pero todo depende de la creencia. Hay unos que creemos que Dios es el doctor de doctores;  por mi parte yo si hubiera procurado estar en la iglesia la mayor parte del tiempo”.

El residente de San Bernardino dijo que hasta el momento no ha conocido a nadie, ni escuchado de alguna persona cercana que sufra de coronavirus y por eso confía en que las iglesias deberían estar abiertas.

“Pienso que mi fe es súper natural porque creo que Jesús nos va a salvar de cualquier contagio”, indicó.

En Los Ángeles viven millones de feligreses católicos. / fotos: archivo.

 

Reapertura a su tiempo

Manuel Chávez, quien es un fiel de la iglesia San Anthony Parish en la ciudad de San Gabriel, dijo que en su opinión “por el bien común”,  todavía no es tiempo de abrir las iglesias para grandes congregaciones.

“Va a ser más difícil el distanciamiento social y creo que no hay personal adecuado para reforzar las reglas apropiadas”, dijo Chávez.

Chávez agregó que si ha escuchado casos de centros religiosos que han tenido infecciones del coronavirus después de haber abierto y piensa que no vale la pena. Su iglesia actualmente realiza las misas en inglés y español y las publican en redes sociales.

“A nivel personal siento que el distanciamiento físico es más importante por el bien común que por la economía”, indicó.

La pastora Ada Valiente, de la iglesia Bautista de Maywood, dijo que su congregación está dispuesta a seguir las indicaciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y las autoridades locales.

“Los Ángeles es uno de los lugares con más infecciones y no lo podemos comparar como con Riverside o San Bernardino”, dijo la pastora Valiente.

 

La iglesia Bautista de Maywood tiene más de 350 miembros activos. (Suministrada)

La pastora dijo que cada entidad religiosa opina de acuerdo a su situación, pero en el caso de su iglesia ella cree que la pandemia no les ha afectado ya que se siguen congregando mediante las redes sociales.

“Algunas personas piensan que si no se reúnen físicamente no es un templo, pero la iglesia está afuera del templo”, indicó.

La pastora Valiente expresó que antes de la pandemia su congregación tenía alrededor de 350 miembros activos, de un total de 500. Por ahora su iglesia se está asesorando para ver las medidas que se tomarán si llegan a reabrir para el plan propuesto en la fase tres, que inicia el próximo mes.

“Nos estamos entrenando, al inicio no vamos a aceptar a niños ni personas con condiciones médicas. Tendremos las reuniones con grupos pequeños”, dijo Valiente. “Sería falta de sabiduría abrir y poner en riesgo a la gente”.

La iglesia católica concuerda con que la salud de las personas esta primero.

Isaac Cuevas, director de asuntos comunitarios en la Arquidiócesis de Los Ángeles, dijo que están trabajando a diario arduamente con líderes cívicos, de salud y estatales para asegurar la seguridad de las iglesias.

“Estamos viendo cómo mantener la sanidad de nuestras iglesias, mientras mantenemos el distanciamiento social”, indicó Cuevas.

Esto incluye el desinfectar los lugares antes y después que la gente entre, buscar una forma de dar el sacramento de forma segura y por lo pronto abstenerse de tomar la sangre de Cristo (el vino).

La Arquidiócesis de Los Ángeles supervisa alrededor de 300 parroquias en los condados de Los Ángeles, Ventura y Santa Barbara. Sus miembros activos superan los 5 millones.

“Nosotros no solo estamos trabajando con las reglas de Los Ángeles, pero también otros condados”, dijo Cuevas.

El arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez, dijo en un comunicado que han cerrado las iglesias por amor a “nuestros hermanos y hermanas vulnerables” y para evitar propagar las infecciones.

“Ahora, estamos trabajando en ello, tratando de abrir nuevamente nuestras iglesias. Estoy seguro de que estamos llegando allí, lo cual ahora será cuestión de semanas, no de meses”, dijo el arzobispo Gómez.

En California la mayor parte de entidades religiosas han acatado la orden de permanecer en casa cancelando sus servicios y reduciendo el contacto entre personas.

Algunos mostraron preocupación después que una iglesia del condado de Butte, al norte de California, celebró el Día de las Madres con una participación de unos 180 miembros. Dos días después un miembro dio positivo al coronavirus COVID-19.

La pastora Valiente explicó que desconoce las razones por las que otras iglesias quieren reabrir, pero ella opina que tal vez no están siendo asesoradas apropiadamente.

“Quiero pensar que ellos no están haciendo un balance de su contexto”, dijo Valiente. “En mi contexto a mi no me están violando mis derechos porque nadie me está prohibiendo predicar el evangelio”.

De acuerdo a la oficina del gobernador, las iglesias podrán reiniciar sus reuniones presenciales, siempre y cuando sigan sus reglas de distanciamiento, en la fase tres que inicia en el mes de junio.

Un mes después, el 4 de julio, por lo menos en el condado de Los Ángeles, las autoridades buscan ya tener todos los negocios y organizaciones abiertas, incluyendo los centros religiosos; todo esto, siempre y cuando las estadísticas de infecciones del coronavirus vaya mejorando.