Por qué los españoles llegaron a prohibir el cultivo de amaranto en México

Conquistadores no toleraron un alimento que a sus ojos parecía una ofensa
Por qué los españoles llegaron a prohibir el cultivo de amaranto en México
Foto: Shutterstock

El amaranto o alegría es cultivado en México desde hace miles de años. Las excavaciones realizadas por Mac Neish (1964) indican que el hombre ya cultivaba esta planta durante la fase Coxcatlán (5200 a 3400 años a.C.) y años más tarde se ubicó como uno de los principales alimentos de los mayas.

Los amarantos fueron nombrados Huauhtli por los aztecas y fueron de los granos más cultivados como alimento en los tiempos anteriores a la conquista. En el Códice Florentino, Fray Bernadino de Sahagún (1979) se mencionan diversas comidas preparadas con la planta de amaranto, como tamales, potajes, tortillas y bebidas.

La historia del amaranto habría sido más feliz

Entre los aztecas y sus vecinos el grano tuvo además gran importancia religiosa pues los indios la utilizaban en las festividades religiosas.

La historia del amaranto habría sido más feliz, de no ser por el exagerado celo de los evangelizadores, señala una publicación del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).

El amaranto era consagrado por los aztecas como los católicos consagran las hostias

El tzoalli, mezcla de amaranto y miel, estaba presente especialmente en las ceremonias dedicadas a Huitzilopochtli en el mes tóxcatl.

Se hacían una especie de panes con la forma de deidades para sacralizar “su carne” y consumirla con gran reverencia en actos rituales. Así como la religión católica consagra la hostia como la carne de Cristo.

Aztecas comulgaban con los panes de amaranto

Los trozos consagrados se hacían pedacitos y comulgaban chicos y grandes, hombres y mujeres, viejos y niños. Quienes tenían en su casa enfermos, pedían tzoalli y lo llevaban para que lo pudieran comer, esperando el milagro de su curación.

Esta práctica resultó abominable para los colonizadores españoles, lo mismo que los tamales redondos de masa y hojas de huauhtli que se ofrendaban a los muertos y al elemento fuego.

En 1577 el amaranto era el cultivo más importante, en 1890 casi desaparecido

En 1577, la Corona Española aplicó un cuestionario entre la población para conocer los cultivos más importantes, las respuestas indicaron que los granos de amaranto eran uno de los cultivos más importantes.

En 1890 un nuevo cuestionario hecho por las autoridades daba por desaparecido el cultivo de amaranto. Lo que se relacionó con la prohibición de esta práctica por parte de los españoles, por considerar a la semilla un símbolo de paganismo.

El cultivo y consumo casi desapareció pero se mantuvo en zonas apartadas de la Conquista, hoy prevalece en Puebla, Morelos, Tlaxcala, Ciudad de México, Estado de México y Guanajuato.