“Queremos justicia”: La comunidad exige investigación independiente por muerte del joven Andrés Guardado

Hay muchas dudas en torno a la actuación de los oficiales del Sheriff de Los Ángeles, incluyendo el tema de las cámaras de vigilancia

En tiempos en los que la actuación de las agencias policiacas a nivel nacional está bajo enorme escrutinio público, ha surgido un caso que tiene a muchos hispanos del área de Los Ángeles indignados y exigiendo explicaciones.

La tarde-noche del jueves, agentes del Sheriff de Los Ángeles balearon de muerte al joven Andrés Guardado afuera de un taller de hojalatería en Gardena, en el sur de Los Ángeles.

Los oficiales patrullaban la zona cuando se acercaron a Guardado, de 18 años de edad, presuntamente portando un arma de fuego. Según el informe policial, el joven habría corrido después de ver a los agentes, por lo que los policías iniciaron una corta persecución a pie con desenlace fatal sobre la cuadra 400 de Redondo Beach Boulevard.

De inmediato hubo reclamos de familiares y conocidos, quienes dijeron que Guardado trabajaba como guardia de seguridad del negocio de hojalatería. El viernes, los reclamos aumentaron por la actuación de los oficiales del Sheriff de Los Ángeles.

“Aunque este sea el último día en que respire, no me voy a detener, porque siento en mi alma que mi hermano fue asesinado”, dijo Jennifer Guardado, la hermana mayor de Andrés, en una emotiva conferencia de prensa improvisada sobre la calle en la que se produjo el letal episodio del jueves.

“Necesito justicia. Él era un buen hombre. Él iba a salir adelante y convertirse en un buen profesional en la vida, pero ellos nos lo quitaron. Mis padres están completamente destruidos”, agregó Jennifer Guardado, quien se atrevió a decir que su hermano no tenía ninguna arma y que alguien “se la plantó”.

Las autoridades indicaron que el joven no contaba con una licencia de guardia de seguridad y que no estaba vistiendo un uniforme de guardia, además de que la pistola que ellos dicen estaba en su poder no estaba registrada.

Sin embargo, gente cercana a la víctima asegura que él sencillamente se asustó y por eso corrió, y que la labor de los dos oficiales que lo persiguieron fue injustificada.

En una petición publicada mediante el sitio Change.com, en la que se pide mostrar el video del tiroteo, se asegura que a Guardado le dispararon siete veces.

Georgena Laird, una vecina del lugar, le dijo a Los Angeles Times que escuchó los balazos. “Cuando escuché los disparos y me acerqué para ver quien los recibió, él (Guardado) ya estaba tirado en el suelo. Este joven era un encanto”, dijo la mujer de 37 años, quien le reveló al periódico algunos gestos de bondad de parte de Guardado con ella y su esposo.

El dueño del taller de hojalatería, Andrew Heney, le dijo al Canal 9 KCAL que Guardado era un buen empleado con un récord limpio.

“Nosotros teníamos seguridad porque tuvimos algunos problemas con gente que ‘pintarrajeaba’ y cosas así, y luego la Policía aparece y sacan sus pistolas, y él corrió porque estaba asustado y le disparan y lo matan“, dijo Heney, quien describió que Guardado se encontraba platicando con dos chivas en un auto cuando los oficiales aparecieron mostrando sus armas.

Guardado tenía dos trabajos, según sus familiares, además de estudiar en Los Angeles Trade-Technical College, un colegio comunitario localizado muy cerca del centro de Los Ángeles.

El Distrito de Colegios Comunitarios de Los Ángeles emitió un comunicado demandando una “investigación completa e independiente” de la muerte de su estudiante:

“Su muerte llega en un momento de reclamo nacional de justicia social y significativa reforma policiaca respecto al uso de fuerza letal de parte de las autoridades”.

Noé Abarca, un tío de Guardado, fue una de las decenas de personas que se hicieron presente el viernes en el lugar del tiroteo en Gardena, donde fueron colocados arreglos florales, veladoras y letreros exigiendo justicia, incluyendo uno que decía en inglés: “Andrés Guardado, 18 años, asesinado por la policía”.

Abarca acusó que las cámaras cercanas de vigilancia ya habían sido tomadas por agentes del Sheriff de Los Ángeles, lo cual fue confirmado por el dueño del negocio de hojalatería. Los oficiales del Sheriff no cuentan con cámaras corporales.

“Queremos justicia”, le dijo Abarca a Los Angeles Times. “Queremos saber por qué lo mataron”.