Falta de comunicación, la causa oculta de una cultura tóxica laboral y su impacto en la productividad

Un ambiente de trabajo hostil podría tener su origen en una retroalimentación insuficiente

Falta de comunicación, la causa oculta de una cultura tóxica laboral y su impacto en la productividad
Un entorno tóxico puede provocar frustración y ansiedad.
Foto: Andrea Piacquadio / Pexels

Las fricciones en los centros de trabajo que derivan en un ambiente tóxico laboral en muchas ocasiones tienen su origen en un entorno carente de comunicación, situación que en la mayoría de las veces termina minando el ánimo de los trabajadores al provocar trastornos como frustración y ansiedad, afectando el rendimiento en las empresas.

Un clima tóxico aparece como un enemigo silencioso que se nutre de la desinformación y la falta de retroalimentación en los procesos laborales, situación que merma las relaciones jerárquicas en los trabajos, así como la productividad.

Si bien la tendencia del trabajo en casa, detonada a partir de la pandemia por COVID-19, ha favorecido a la disminución de fricciones entre compañeros, el aislamiento en exceso sin un flujo comunicacional corre el riesgo de producir altos niveles de impotencia y enojo.

De acuerdo al portal especializado en temas de finanzas personales Solo Dinero, hay algunos síntomas más notorios que otros, como indirectas en redes sociales, difamación, mensajes hostiles en el chat del trabajo, exclusión de personas en ciertas decisiones importantes o la falta de transparencia a nivel dirección, los cuales pueden atacarse desarrollando fuertes relaciones personales, trabajar en colaboración con los demás y operar con la diversidad y escuchar muchas voces.

Por su parte, según Mireya Martínez, vicepresidenta de Recursos Humanos de Omnibnk, en Colombia, en entrevista para la revista Forbes, destaca que las compañías deben plantearse metas que permitan alinear a todos los líderes y responsables de personas a cargo para mantener relaciones funcionales y orientadas al logro; eso se logra a través de constante retroalimentación, manteniendo un interés genuino por desarrollar a los colaboradores y manteniendo los canales de comunicación abiertos. “Debe haber información transparente, honesta y comprobable para evitar el riesgo que se produzcan rumores, pues el principal factor para que una organización sea tóxica son los rumores y la desinformación”, aseguró.