Activistas y líderes de la comunidad piden vivienda accesible y no edificos de lujo

Caravana pide a las autoridades detener la gentrificación de Los Ángeles y construir casas o departamentos para gente de bajos recursos.

Marchan en la Universidad del Sur de California.
Marchan en la Universidad del Sur de California.
Foto: Sindicatos / Cortesía

Victoria Enríquez, una vendedora ambulante de Los Ángeles desempleada por la pandemia, se sumó este jueves a una protesta en vehículos para exigir que la ciudad deje de conceder permisos para desaparecer vecindarios de personas de bajo ingresos y sustituirlos con edificios nuevos de lujo con rentas exorbitantes.

“En mi casa solo somos mi sobrino y yo, pero él es menor de edad, estudiante de High School, y mi ingreso es el único que tenemos”, platicó doña Victoria en charla telefónica con La Opinión.

Desde que llegó a pandemia, Victoria, inmigrante mexicana, tuvo que suspender su trabajo. Amenazada por su arrendadora, este fin de semana intentó nuevamente vender en las calles, pero el sábado solo vendió $18 dólares y el domingo otros $20.

En la manifestación había miembros de todas las edades. (SEIU)

“No nos alcanza para nada. Tengo que juntar $750 apenas para pagar la renta, ¿pero luego qué hacemos con el resto de los gastos?”, cuestionó la residente del Distrito 9 de Los Ángeles.

Denunció que la compañía Tripoli “nada más se interesa en desplazar a los residentes de bajos recursos para rentar a los estudiantes, les cobra $3,500 a casa alumno y mete dos o tres en cada apartamento”.

Victoria fue una de docenas de personas que el jueves llegaron en convoy de vehículos en protesta hasta las inmediaciones de la Universidad del Sur de California (USC) para denunciar que empresas que ha autorizado el cabildo de gobierno de la ciudad de Los Ángeles aceleran planes de gentrificación a costa de eliminar vivienda accesible.

La marcha de vehículos con apoyo de líderes religiosos y sindicales enfatizó un proyecto en vías de autorización para sustituir la antigua biblioteca Bethune con un hotel lujoso de cinco estrellas, cuando lo que urge en la zona, especialmente por embates de la pandemia, es que haya más viviendas a precio accesible disponibles.

Roxane Márquez, portavoz del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU) local 721 que apoya el movimiento de residentes, dijo a La Opinión que un estudio encontró que en diez años la mayoría de las familias y personas que vivían en las inmediaciones de la biblioteca fueron desplazadas.

El estudio demostró que son planes en marcha para desalojar gradualmente a los residentes y luego cambiar la infraestructura donde estuvieron sus viviendas.

“El estudio elaborado en el 2013 determinó que más del 80 pro ciento de las familias que vivían en las dos cuadras de 36th Place entre Catalina Street y Vermont Avenue, a media cuadra al norte del sitio de la Biblioteca Bethune, fueron desplazadas entre 2003 y 2013”, dijo Roxane.

Ahora ese mismo espacio avanza en planes para construir el lujoso hotel.

Recientemente más de una veintena de organizaciones sociales angelinas redactaron y enviaron una carta al alcalde Eric Garcetti y a los miembros del consejo de gobierno para pedir que el lote abandonado de 34,000 pies cuadrados que era la biblioteca Bethune se destine a construir vivienda accesible para residentes de bajos recursos.

“La necesidad de preservar las terrenos públicos y para el bien público es aún más importante ahora en medio de la crisis de salud pública mundial, la consiguiente devastación económica y el levantamiento civil en respuesta a décadas de brutalidad policial”, advirtieron las organizaciones.

La carta la firmaron entre otras organizaciones Carecen y Esperanza.