Escuela católica da la bienvenida a estudiantes para clases presenciales
La apertura beneficia a los alumnos que no tienen internet en el hogar y a padres que tienen que trabajar y no tienen con quién dejar a sus hijos.
A los estudiantes se les toma la temperature y se utiliza gel antibacterial. Crédito: EFE | EFE
Diana Torres tiene dos hijos que asisten a los grados 7 y 8 en la escuela católica Saint Joseph School en la ciudad de La Puente. A principios de noviembre la escuela recibió luz verde de parte del departamento de salud pública del condado de Los Ángeles para comenzar una reapertura segura.
Torres, quien también es maestra de kínder en Saint Joseph, dijo que debido a que ella conoce de primera mano las precauciones que se deben llevar para entrar al plantel se sintió más segura llevar a sus hijos para que puedan comenzar el proceso de la nueva normalidad.
“Y como mis hijos ya están más grandes, ya saben que medidas tomar”, dijo Torres. “Aparte, aquí la escuela es más pequeña y los números están más controlados”.
Mark Padilla es otro padre de familia de una niña que asiste al kínder en Saint Joseph. Aunque también es el maestro de quinto y sexto grado de la escuela.
Padilla dijo que cuando se le ofreció la oportunidad de que su niña regresara a la escuela no lo dudó; él dice sentirse completamente confidente de la seguridad que hay el plantel.
“Mi hija tiene síndrome de Down y es más propensa a enfermarse, así que tenemos mucho cuidado con su salud”, dijo Padilla. “Tengo plena confianza en lo que estamos haciendo aquí en la escuela protegiendo a nuestros hijos”.
A diferencia de lo que muchos pudieran pensar, la escuela católica de 170 estudiantes imparte clases de kínder a octavo grado donde el 98% de población es latina; mientras que el 45% del alumnado califica para alimentos reducidos, explicó el director Luis Hayes.
“Muchos de nuestros estudiantes reciben ayuda financiera. Esta escuela no es solo para los privilegiados, es para todos. Dependemos de la caridad de muchos”, aseveró.
Hayes dijo que desde hace un tiempo ya se venían preparando para incluir a más estudiantes en sus clases. Los alumnos de los grados kínder a segundo grado fueron los primeros en llegar.
“Se nos permitió tener hasta 12 salones y nuestro grupo más grande tiene 11 estudiantes del segundo grado”, dijo Hayes.
Aparte de los estudiantes del kinder a segundo grado, esta semana se les permitió agregar adicionalmente un 25% de estudiantes de los grados tercero al octavo.
“Por ahora tenemos como 70 estudiantes en la escuela”, dijo Hayes.
Manteniendo seguros a los estudiantes
El director Hayes dijo que antes de comenzar la reapertura enviaron dos encuestas a los padres de familia para saber qué tan seguros se sentían si sus hijos tuvieran la oportunidad de regresar a clases en persona. En la primera encuesta hubo un 50% de aprobación. Pero en una segunda encuesta los padres se sintieron más cómodos con un 60% de aprobación.
“Hemos tenido muy buena reacción. No todos tienen la misma opinión, pero los respetamos”, dijo Hayes.
Padilla explicó que en su clase hasta el momento él solo cuenta con uno o dos estudiantes en el salón y los demás están recibiendo su educación virtual.
“Los niños que están en el salón mantienen una distancia de mucho más de los 6 pies requeridos y tienen su cubrebocas todo el tiempo”, dijo Padilla.
El maestro indicó que entienden que muchos niños son considerados estudiantes con necesidades, pero no siempre se refiere a lo físico o mental, sino a las opciones que tienen en casa.
Hay niños que no cuentan con internet en el hogar o no tienen un lugar calmado para hacer su tarea.
“También tenemos padres que tienen que ir a trabajar y no pueden dejar a sus hijos solos. Ellos son los que sufren más”, aseveró.
Torres, quien imparte clase para niños de kínder, dijo que en total tiene 13 niños pero solo ocho asisten al salón de clases y los demás reciben la clase de forma virtual.
Ella dijo que originalmente los padres tenían preguntas de saber cuántos niños hay en el salón y al saber que solo son ocho se sintieron más tranquilos.
“Yo los entiendo como madre también y me aseguro que tengan la mascarilla arriba de la nariz y que mantengan un distanciamiento”, dijo Torres.
Para entrar a la escuela se les ha asignado a estudiantes y personal una entrada más grande de la original. A todos se les mide la temperatura y deben contestar un cuestionario para saber cómo están de salud.
Hayes dijo que hasta el momento los niños han reaccionado de una forma muy positiva, sobre todo los más pequeños.
“Muchos de ellos no conocen que había un mundo sin máscaras y se les hace fácil seguir estas instrucciones. Nosotros como adultos somos los que tenemos el problema porque no nos acostumbramos a la máscara o queremos saludar de mano”, dijo Hayes.
Aseveró que en la escuela son muy abiertos para compartir los avances que se están realizando en sus redes sociales porque no creen que las decisiones deban tomarse a puertas cerradas.
“Todas las decisiones que hacemos es por el bienestar de los niños”, aseguró Hayes.