Sacude a hispanos la muerte de Vicente Fernández y piden levantarle una estatua

Lloran su partida y quieren que se le reconozca en la Plaza del Mariachi de Boyle Heights

Vicente Fernández, fue un ídolo para los inmigrantes mexicanos. (Getty Images)
Vicente Fernández, fue un ídolo para los inmigrantes mexicanos. (Getty Images)
Foto: Ulises RUIZ / AFP / Getty Images

La noticia del fallecimiento del ícono mexicano de la música ranchera, Vicente Fernández asestó un golpe a los hispanos que viven en la ciudad de Los Ángeles, porque su música los alegraba en sus momentos de nostalgia por la tierra mexicana. Algunos de ellos tuvieron la fortuna de conocerlo y trabajar con él.

Fernández, conocido como El Rey de la Música Ranchera Mexicana, murió este domingo a los 81 años de edad, en un hospital de la ciudad de Guadalajara, México.

‘Ese señor nos daba de comer’

Israel Moreno, líder de la organización Mariachis Independientes De California (OMICAL), dijo que para los mariachis es una tristeza y un golpe muy fuerte.

“Ese señor nos daba de comer. Nos ponía el bocado en la boca.Teníamos esperanza de que se pudiera rehabilitar. ¡Es una tristeza! Por décadas, ha sido el artista mexicano más popular y ha quedado inmortalizado entre nosotros”.

Comentó que a la hora de contratar a los mariachis, la gente en muchas ocasiones, solo les piden que les canten los éxitos de Vicente. Sin duda, dijo que las canciones más solicitadas son El Rey: Volver, Volver; Con la misma tijera y Borracho te recuerdo. “Él inmortalizó la canción Hermoso Cariño”.

Y lamentó que ya no quede ni un cantante de su talla. “Ni siquiera sus hijos le llegan. Va a ser imposible que salga otro como él. Dejó unos zapatos tan grandes, y para que alguien se los ponga, necesitaríamos que volviera a nacer él mismo”.

Moreno del Mariachi Alegría Mexicana dijo que ha conocido a muchos artistas, pero ninguno como Vicente.

“Él sobresalió por su sencillez. Fue un charro, buena gente con los músicos. ¡Es una gran pérdida!”.

Piden una estatua para Vicente Férnández en La Plaza del Mariachi, un sitio icónico de Boyle Heights. (Archivo/La Opinión)

Una estatua para Vicente

Martha Ofelia Jiménez, activista comunitaria binacional, residente del este de Los Ángeles, dijo que la comunidad mexicana en Los Ángeles debe trabajar para erigir una estatua en honor a Vicente Fernández en la Plaza del Mariachi a la par de la estatua de la gran cantante mexicana Lucha Reyes.

“No hay mejor lugar. La Plaza del Mariachi, es un lugar icónico por la presencia de los mariachis, y Vicente se merece una estatua en Los Ángeles porque su trayectoria, talento y contribución son muy grandes”, dijo Martha Ofelia quien nació en Jalisco, pero creció en Zacatecas.

Agregó que a través de su música a los inmigrantes en Estados Unidos, los hizo sentir como si estuvieran dentro de México. “Escucharlo, aliviaba nuestra nostalgia por la tierra mexicana. Yo recuerdo cuando nuestros padres nos llevaban de niños a verlo al Million Dollar Theater del centro de Los Ángeles, y ya después al Pico Rivera Sports Arena”.

Por eso, Martha Ofelia se pronunció a favor de la formación de un comité binacional para hacerle la estatua en la Plaza del Mariachi. 

“Vicente le dio rostro humano a la música mexicana, y fue sus ojos y oídos”.

Aceptó sentirse triste, pero al mismo tiempo feliz porque se fue el Día de la Virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre.

La actriz Cecilia Camacho actuó al lado de Vicente Fernández en dos películas haciendo el papel de su hija. (Cortesía)

Una gran ser humano

La actriz mexicana Cecilia Camacho, radicada en Los Ángeles, quien hizo dos películas con Vicente, El Sinvergüenza y Sinvergüenza pero Honrado en las que actuó como su hija, dijo que la noticia del fallecimiento del cantante, le cayó muy fuerte. 

“Me dolió mucho. Fue como un balde de agua fría. Hasta escalofríos me dieron. Difícilmente alguien va a llenar ese vacío que deja”.

Y consideró al cantante como una persona llena de bondad. “Durante la filmación, los productores hacían una comida con técnicos y actores. Ahí Vicente repartía todo su salario”.

Cecilia recordó que su padre Pedro de Urdimalas, actor, libretista y compositor,  quien fue muy amigo de Vicente, le contó que así era el ídolo de las rancheras, y cuando el salario no era suficiente para los trabajadores, él sacaba de su bolsa y repartía. 

“Mi papá me enseñó a actuar, pero Vicente me enseñó algunos tips para llorar. Era muy buena persona. Durante la película, éramos muchos actores jóvenes y era difícil para él. Pero nunca se enojó cuando nos equivocábamos o no sabíamos el diálogo. Era muy paciente”.

En su caso, ella filmaba una telenovela a la par que hacía la película, y como los tiempos a veces se le empataban, mencionó que Vicente tuvo la delicadeza de hablar con el productor Valentín Pimstein para que le diera oportunidad de llegar cuando terminara sus grabaciones de la película.

La actriz comentó que Vicente era un gran ser humano, muy profesional y no tenía ínfulas de estrella.

“Era sencillo, del pueblo. Puro amor”.

Así que su fallecimiento, dijo, es una gran pérdida. “Todo México y el mundo lo lloran”.

Vicente Fernández amaba a sus hijos, dice Yanalté Galván Kent, representante de artistas. (Cortesía)

Amor al público

La representante de artistas, residente de Los Ángeles, Yanelté Galván Kent, dijo que la noticia de la muerte de El Charro de Huentitlán, la sorprendió cuando cantaba las mañanitas a la Virgen en la Iglesia del Santísimo Sacramento de Hollywood.

“Llegamos desde las 4 de la mañana, pero como a la 6 de la mañana cuando estábamos cantando, sentí mucho frío, abrí mi teléfono y me enteré que Vicente acababa de fallecer. Él era devoto de la Virgen de Guadalupe”.

Yanelté tuvo la oportunidad de conocerlo y entrevistarlo cuando fue periodista de la revista Vanidades. “Hace unos 18 años, en Nueva York, me tocó verlo caer del escenario al vacío. Yo estaba en la segunda fila. Fue un shock. Se levantó muy adolorido y siguió cantando. Él siempre mencionaba que pasara lo que pasara, el show debía continuar”.

Y cuenta que cuando lo entrevistó, Vicente le platicó que él estaba trabajando en el Teatro Blanquita cuando le avisaron que su madre había muerto. “Él siguió cantando. Y eso les  inculcó a sus hijos que primero es el público y después el público. Su hijo Alejandro Fernández El Potrillo se va a presentar la semana que entra”.

Y también lo recuerda por su frase, “mientras ustedes no dejen de aplaudir, no dejo de cantar”.

Una frase, dijo Yanelté, que le costó 10 días de multa cuando se presentó en Universal Studios y no respetó la hora límite para terminar de cantar. “Él seguía. No le importaba pagar las consecuencias”.

Su gran amor, dijo, fueron sus hijos. “Construyó una carrera, pero también formó una familia muy sólida”.

Para esta angelina-mexicana, representante de artistas, Vicente nos deja como legado su perseverancia y amor por el público.

“Fue muy unido al pueblo. Entendió lo que significaban sus raíces. Vendió discos a morir y supo escoger a los compositores. Hizo de su canción Volver Volver, un himno”.

En su cuenta de Twitter, el exalcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, publicó: “Nos dejó el ícono más grande de la música ranchera y un gran amigo. En mis recuerdos, quedarán todos los conciertos donde disfruté de su música y su talento”.