La fuerza de los migrantes, una oportunidad para Estados Unidos

Si hay una fuerza que podría hacer a Estados Unidos más fuerte, son los migrantes que ahora están tocando la puerta en cualquier ciudad fronteriza al norte de México

Wilfranc Noradin, inmigrante haitiano.
Wilfranc Noradin, inmigrante haitiano.
Foto: Manuel Ocaño / Impremedia

Esta semana se publicó en La Opinión la historia de un inmigrante haitiano, quien ha tenido que cruzar una docena de países, soportar la separación de su familia y el asesinato de sus padres, pero sin desfallecer sigue luchando por una vida mejor.

Estamos hablando de Wilfranc Noradin, quien abandonó con su esposa la isla en el 2010, luego de que un terremoto devastó la nación. Afortunadamente en ese momento Brasil necesitaba mano de obra barata y ambos pudieron permanecer en dicho país hasta después del mundial del 2014. Enseguida, ambos viajaron rumbo a Estados Unidos.

Finalmente, en el 2016 lograron llegar a México y luego entraron a Estados Unidos donde nació su pequeño en noviembre 8 del mismo año, justo cuando Donald Trump ganó las elecciones. Desafortunadamente, el 27 de noviembre de ese año Noradin fue deportado.

Luego de tener que soportar la separación de su esposa y su recién nacido, el inmigrante se encontró con que habían asesinado a sus padres en Haití. En ese momento la situación política y social ponían también en peligro la vida de Noradin que no le quedó otra que salir inmediatamente.

Desde entonces, el joven, quien canta y tiene una voz privilegiada, no ha parado de luchar para regresar a Tijuana, ruta por donde cruzó a Estados Unidos en el 2016; hasta el momento, el inmigrante ha cruzado 12 países y a trabajado en todo tipo de empleos para poder mantenerse y pagar los costos de su viaje.

No olvidemos que Noradin habla el creole, una mezcla de francés, español e inglés; así que para comunicarse en Latinoamérica ha sido un reto más a su pesada losa de tragedia que lleva en la espalda, además de los momentos de discriminación y gran necesidad que ha vivido a lo largo de cinco años.

Pero a pesar de ello, Noradin se muestra optimista en su futuro y sabe que en algún momento se reunirá con su esposa y su hijo, con quien se comunica tantas veces que puede a través de videollamadas por WhatsApp, momentos que le dan fuerzas para seguir adelante.

Debido a lo complicado que se ha puesto en la frontera para los migrantes y refugiados que buscan llegar a Estados Unidos, no sabemos si logrará cruzar, pero por su esfuerzo, trabajo y sufrimiento que han padecido inmigrantes como Noradin, Estados Unidos les debería permitir la entrada y una oportunidad para hacerse ciudadanos.

Ese tipo de fuerza que inmigrantes como Noradin demuestran al sobrepasar enormes retos, son las que han hecho a esta nación grande. Ese compromiso de dar todo a cambio de nada, y que están dispuestos a arriesgar la vida, con tal de mantener a su familia unida y salir adelante.

Este país necesita de ese tipo de trabajadores, no los ignoremos. Si hay una fuerza que podría hacer a Estados Unidos más fuerte, son los migrantes que ahora están tocando la puerta en cualquier ciudad fronteriza. Este país no puede perder la oportunidad de seguir fincando esta nación tan fuerte de inmigrantes como Noradin.

Agustín Durán es editor de Metro de La Opinión en Los Ángeles.