Padres se oponen a iniciativa que permite a niños de 12 años decidir vacunarse sin su autorización

El senador Scott Wiener, tutor de la propuesta SB 866, dijo que el objetivo de la iniciativa es mantener a los niños y adolescentes saludables

Ilsy López y su esposo Luis Matías no están de acuerdo con la medida SB-866.
Ilsy López y su esposo Luis Matías no están de acuerdo con la medida SB-866.
Foto: Jorge Luis Macías / Impremedia

Padres de familia latinos y afroamericanos se oponen a la propuesta de ley SB 866 del senador estatal de San Francisco, Scott Wiener, que elimina el requisito de consentimiento de los padres sobre las vacunas para niños de 12 años en adelante, siempre y cuando estén aprobadas por la administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y recomendadas por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), incluyendo la vacuna contra el covid-19.

“Eso no es correcto y no estoy de acuerdo”, dijo Alejandra Yáñez, madre de la pequeña Naomi Yánez, de 12 años, quien resultó positiva a la prueba del coronavirus. “Ella es apenas una niña y a su edad no creo que sepa decidir correctamente sobre su salud”.

Madre e hija hicieron fila ayer para ser examinadas del colvid-19 en el centro de pruebas de la preparatoria Cabrillo High School en la ciudad de Long Beach.

“Yo primero le preguntaría a mi mamá si está bien la idea de vacunarme”, expresó la niña.

“Los derechos sobre mi hijo los decido yo, no el gobierno”: criticó Juventino Sánchez, padre de Juventino Sánchez Jr.., de 13 años de edad. (Jorge Luis Macías)

“Los derechos sobre mi hijo los decido yo, no el gobierno”, criticó Juventino Sánchez, padre de Juventino Sánchez Jr…, de 13 años. “El apenas es un niño; yo sé lo que es mejor para él y por eso lo traje a que se hiciera la prueba contra el coronavirus”.

El lenguaje de la iniciativa de ley del senador Wiener indica que “protege la capacidad de los jóvenes para vivir vidas saludables, ayuda a mantener las escuelas abiertas y seguras, además de aumentar las tasas de vacunación y promueve la salud pública en California”.

En el “Estado  Dorado”, los menores de 12 años y mayores pueden dar su consentimiento para el diagnóstico y tratamiento médico de infecciones de transmisión sexual, trastornos relacionados con las drogas y el alcohol, lesiones resultantes de agresiones sexuales y violencia de pareja, y trastornos de salud mental.

Sin embargo, los menores no pueden dar su consentimiento para otras vacunas y solo pueden vacunarse con el consentimiento de un padre o tutor. Incluso si un adolescente desea desesperadamente una vacuna para participar en actividades deportivas, musicales o ver amigos, un padre puede simplemente negarse a permitir que el adolescente se vacune.

Teresa Ibarra no está de acuerdo que el gobierno decida por los menores, pero si quiere ver más niños vacunados. (Jorge Luis Macías)

“Yo salí negativa de la prueba la semana pasada, pero mi niña salió positiva”, comentó Teresa Ibarra, abuela de la pequeña Dalia García, de 7 años. “Le dio como una simple gripita y le dimos Tylenol”.

Teresa, su hija Rosa Gramillo y sus nietas Dalia e Isabella, de 2 años acudieron al centro de pruebas de covid-19 porque querían asegurarse de que la niña mayor pudiera regresar sana a la escuela primaria Oropeza Elementary.

En   relación con la propuesta SB 866, Teresa, inmigrante de Jalisco, dijo a La Opinión que en parte sí estaría de acuerdo que avanzara la iniciativa y se convirtiera en ley, “porque hay mucho contagio por las personas que no están vacunadas”.

“Pero, por otro lado, no estoy de acuerdo que les quiten el derecho a los padres de dar su consentimiento. Yo pienso que a los 12 años los niños no tienen la conciencia para tomar ese paso para decidir sobre su salud”.

En la medida del senador Wiener se expresa que uno de los retos que han llevado a que las personas no se vacunen  es la desinformación.

“La vacuna no te protege; yo creo que la manera más responsable es protegerse uno mismo con la mascarilla; además si uno se enferma no le dan tiempo de reposar en casa y le piden a la gente que así, aunque esté enfermo tiene que presentarse a trabajar”, dijo Ilsy López, una ama de casa guatemalteca de Long Beach.

Alejandra Yáñez y su hija Naomi, de 12 años de edad, están en desacuerdo con la iniciativa de ley SB 866. (Jorge Luis Macías)

“Y de lo otro [dejar a los niños decidir a los 12 años], creo que la salud de mis hijos es mi responsabilidad”.

Ilsy, su esposo Luis y sus hijos no se han vacunado contra el coronavirus, a pesar de conocer que, desde principios de 2020, California ha experimentado un aumento tras otro de infecciones, hospitalizaciones y muertes por covid-19.

Desde marzo de 2020, California ha experimentado más de 6 millones de casos confirmados de covid-19 y más de 76,000 muertes.

De acuerdo a las autoridades, las vacunas covid-19 han ayudado a evitar una gran cantidad de hospitalizaciones y muertes. Las personas no vacunadas tienen hasta 20.8 veces más probabilidades de morir si se infectan que las personas totalmente vacunadas.

“La realidad es que hemos visto que el estado de California ha adoptado reglas donde los mismos niños pueden tomar decisiones para cuidarse, basadas estas en evidencia para poder proteger y mejorar su salud”, declaro a La Opinión el doctor Ilan Shapiro, director médico de Educación para la Salud y Bienestar de AltaMed.

Sin entrar en el terreno de la política, el experto médico señaló que, “desgraciadamente, es importante que se tomen medidas porque estamos en medio de una pandemia y la vacuna es realmente lo que está salvando a los niños y a los jóvenes de una enfermedad de covid-19 más prolongada”.

Sin embargo, aclaró que lo ideal “es cuando las decisiones se toman mejor en conjunto, en el seno de la familia, que todos hablamos el mismo idioma y que entendiéramos que, con la vacuna, la mascarilla, lavarse las manos y mantenerse a una distancia prudente ayuda mucho para proteger la salud de los niños”.

En California, los niños de 5 años y mayores actualmente son elegibles para las vacunas. Aproximadamente 2.8 millones de niños ya han sido vacunados, pero quedan pendientes 3.3  millones sin vacunar. De los que tienen entre 12 y 17 años, casi un millón sigue sin vacunarse.

Entre ellos se encuentran los pequeños Arthur Burnside Jr. y su hermanita Alicia, de 9 y 7 años, respectivamente.

“Necesitaría evidencia más concreta para decidir vacunarlos a ellos y vacunarme yo también”, manifestó Arthur Burnside.

“Yo tuve Covid-19, pero solamente fue un poco de dolor de cabeza, fiebre y estuve en cuarentena”, dijo el hombre afroamericano que se dedica a la construcción. “Nadie va a decidir por ellos; solo yo”.

Su madre tampoco quiere vacunarse.

“Yo tengo fe en Dios. Eso es todo”, dijo Annie Du’Ved, la abuela de los niños.