Tal día como hoy falleció Ralph Baer, el creador de la primera consola de videojuegos

Más de 50 patentes fueron registradas por Baer en los Estados Unidos, pero se habla de más de 100 en todo el mundo.

La primera consola de videojuegos data de los años 70.
La primera consola de videojuegos data de los años 70.
Foto: EMMANUEL DUNAND / AFP / Getty Images

Se están cumpliendo 8 años del fallecimiento de Raph Baer, quien fuera el creador de la primera consola de videojuegos.

Baer murió cuando tenía 92 años de edad en New Hampshire, Estados Unidos.

Para hablar un poco de su vida, hay que decir que Baer fue un ingeniero alemán que creo la “Brown Box”, considerada la primera consola de videojuegos a principio de los 70.

Baer huyó con su familia de la Alemania nazi en 1938, era de origen judío.

Terminó arribando a los Estados Unidos, donde obtuvo el título de técnico de radio en el National Radio Institute.

Antes de los años 60 formó parte de Sanders Associates y con ello su inicio en la electrónica militar.

Dicha empresa tenía como objetivo concebir sistemas antisubmarinos y antirradares electrónicos.

Baer ya planeaba un gran invento, esa consola que rompería paradigmas.

Sueño hecho realidad

Pero no fue sino hasta agosto de 1972 cuando hizo ese sueño realidad, aunque no saldría al mercado sino hasta dos años después.

Con el nombre de Odyssey, la compañía especializada Magnavox sacó el sueño hecho realidad de Baer.

Dicha videoconsola permitía cazar patos en el televisor gracias a los puntos de luz. Fue apodado “Thomas Edison” por la revista “Popular Electronics”.

El primer videojuego, tal y como se le conoce, apareció en su segundo intento, llamado Chase Game. Allí el jugador debía cazar a otro.

Baer se hizo mucho más famoso con el mítico juego de Ping Pong, con él, el ingeniero alemán alcanzó su estrellato.

Pero el Odyssey no se trató del único invento que Baer aportó a esta industria de los vídeojuegos.

Baer también desarrolló periféricos con pistola de luz para la mencionada consola.

Laboró para los más pequeños en el espacio de la juguetería, diseñó al famoso Simon, que fabricó posteriormente la compañía Milton Bradley.

Más de 50 patentes fueron registradas por Baer en los Estados Unidos, pero se habla de más de 100 en todo el mundo.

Fue en 2006 cuando decidió donar todos sus prototipos y documentaciones de los inventos a la institución “Smithsonian”, con sede en Washington, Estados Unidos.

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