Cuánto tiempo deberíamos tardar comiendo según un especialista

Comer rápido puede causar indigestión y obesidad. Reducir la velocidad al comer mejora la salud y ayuda a controlar la cantidad de alimentos consumidos

Cuánto tiempo deberíamos tardar comiendo según un especialista

Si una persona come demasiado rápido, es probable que ingiera más alimentos de los que realmente necesita antes de darse cuenta de que ha comido lo suficiente. Crédito: JL. Lago | Shutterstock

Engullir los alimentos rápidamente puede provocar problemas digestivos, contribuir al aumento de peso y hacer que pasemos por alto las señales de saciedad que nuestro cuerpo nos envía.

Expertos en salud y nutrición han advertido sobre los riesgos de este hábito y han compartido estrategias para fomentar una alimentación más consciente y saludable.

Según la doctora Leslie Heinberg, del Centro de Salud Conductual de la Clínica Cleveland, el estómago tarda aproximadamente 20 minutos en enviar señales hormonales al cerebro para indicar que está lleno.

Esto significa que, si una persona come demasiado rápido, es probable que ingiera más alimentos de los que realmente necesita antes de darse cuenta de que ha comido lo suficiente. Esta desconexión entre el cuerpo y el cerebro puede llevar al sobrepeso y a problemas metabólicos a largo plazo.

Además de favorecer el consumo excesivo de calorías, comer de manera acelerada también tiene efectos negativos en la digestión. Heinberg explica que las personas que comen rápido tienden a tragar más aire, lo que puede causar hinchazón y malestar.

También suelen masticar menos los alimentos, dificultando el proceso digestivo y reduciendo la absorción de nutrientes. En casos extremos, los trozos de comida mal masticados pueden incluso quedar atrapados en el esófago, generando un riesgo de asfixia.

Comer con pantallas no ayuda a saber cuándo estamos realmente satisfechos

Estudios previos han encontrado una relación entre la velocidad al comer y la obesidad. Quienes comen más despacio tienen menor probabilidad de padecer obesidad, mientras que aquellos que ingieren sus comidas rápidamente tienen un mayor riesgo de aumentar de peso con el tiempo.

Comer despacio permite que el cuerpo reconozca mejor las señales de saciedad y ayuda a controlar la cantidad de alimentos que consumimos.

Para reducir la velocidad al comer y mejorar la relación con los alimentos, los especialistas recomiendan tomar medidas sencillas pero efectivas. Uno de los primeros pasos es eliminar distracciones durante la comida, como el televisor o el teléfono móvil.

Heinberg señala que cuando las personas comen mientras ven televisión o revisan sus dispositivos electrónicos, suelen seguir comiendo hasta que el programa termina o hasta que se produce una pausa comercial, en lugar de detenerse cuando realmente están satisfechos.

Adoptar técnicas que obliguen a reducir el ritmo también puede ser útil. Una estrategia recomendada es cambiar la mano con la que se come, utilizar utensilios poco habituales como palillos chinos o hacer pausas frecuentes para beber agua. Estos cambios pueden ayudar a que las personas presten más atención a su alimentación y a que disfruten más de cada bocado.

Otro consejo clave es aumentar la cantidad de veces que se mastica cada bocado antes de tragar. Helen McCarthy, psicóloga clínica de la Sociedad Británica de Psicología, sugiere que masticar más ayuda a disminuir la velocidad y permite una mejor digestión. Además, explica que ciertos alimentos procesados, por su textura más suave, se consumen con mayor rapidez que opciones más naturales como verduras o proteínas.

Comer con calma no solo puede mejorar la digestión y evitar el exceso de comida, sino que también permite disfrutar más de los sabores, desarrollar una mejor relación con los alimentos y, en última instancia, mejorar la salud en general.

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