Tesla: baterías actuales seguirán mejorando por mucho tiempo
Tesla enfatiza que las baterías de iones de litio y de fosfato de hierro siguen teniendo potencial de mejora durante años, pero también reconoce otra realidad

El interior del Tesla Model S. Crédito: Tesla. Crédito: Cortesía
Tesla ha tratado de mantener un compromiso firme con las tecnologías basadas en baterías de iones de litio y fosfato de hierro‑litio. Aunque el sector mira con atención las baterías en estado sólido y otras innovaciones, la compañía cree que los sistemas actuales aún permitirán mejoras importantes durante mucho tiempo.
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En palabras de Lars Moravy, vicepresidente de ingeniería de vehículos de Tesla: “Las celdas de iones de litio y de fosfato de hierro y litio realmente han demostrado su valor en términos de densidad y capacidad energética, y creo que solo estamos en el comienzo de eso. Sigo pensando que todavía queda mucho por avanzar en la microquímica y en esos formatos”.
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A su juicio, incluso sin esperar el supuesto salto tecnológico que representaría el estado sólido, todavía hay múltiples frentes donde innovar: el diseño interno, la química de los electrodos, los procesos de fabricación y la optimización de empaques.
“Creo que esto continuará durante mucho tiempo y encontraremos muchas más mejoras en las baterías que fabricamos en nuestros vehículos. Eso no significa que no consideremos también tendencias como las baterías de estado sólido y los supercondensadores y otras cosas que podrían ofrecer otras alternativas de energía”.
La estrategia de Tesla con baterías actuales
Tesla ha invertido en evolución constante de su tecnología de baterías de iones de litio, lanzando celdas como las nuevas 4680, que implican mejoras significativas de rendimiento y costo. Estas incluyen avances en los electrolitos, los electrodos y los procesos de fabricación.
Estas celdas más grandes buscan aumentar la densidad energética y reducir el costo por kilovatio-hora, lo que contribuye a modelos más competitivos. Además, Tesla logra adaptar sus fábricas actuales más fácilmente que si tuviera que rediseñar toda su línea para tecnología totalmente nueva.
El avance de la competencia y la paradoja del estado sólido
Mientras Tesla perfecciona su litio, rivales como Toyota o QuantumScape desarrollan baterías en estado sólido, pero la adopción masiva aún enfrenta barreras. Toyota ha mencionado que podría implementar baterías semisólidas en 2025 y completas en 2027-2028.

No obstante, expertos advierten que el paso de prototipos a producción en masa supone un desafío técnico y económico. Según informes, los primeros sistemas de estado sólido costarían entre $200 dólares y $250 dólares por kWh, frente a los $80 dólares–$100 dólares por kWh para litio avanzado.
Adicionalmente, riesgos como la formación de dendritas, el alto consumo de litio y la fragilidad de los electrolitos sólidos representan obstáculos reales para la escalabilidad.
Litio mejorado vs. estado sólido en cifras
Las baterías de iones de litio actuales ofrecen densidades energéticas entre 150 y 275 Wh/kg, dependiendo de la química (Li‑NMC, LFP, Li‑NCA). En contraste, las de estado sólido prometen alcanzar hasta 400‑500 Wh/kg en prototipos.
El costo por kWh sigue siendo más bajo en tecnologías maduras: alrededor de $70 dólares–$139 dólares por kWh en mezclas de litio convencionales, mientras que un sistema sólido podría incrementar ese valor entre un 20 % y un 30 % más por el procesamiento cerámico.
No obstante, los avances en litio también mejoran la durabilidad y reducen la degradación. Algunas investigaciones hablan de baterías con vida útil extendida gracias a electrodos monocristalinos capaces de resistir hasta 8 millones de kilómetros de uso.
¿Por qué Tesla no acelera el desarrollo del estado sólido?
Tesla no ha anunciado oficialmente un plan concreto para baterías en estado sólido; la compañía prefiere enfocarse en perfeccionar tecnologías bien probadas y optimizar producción. Episodios públicos han demostrado su escepticismo frente a la complejidad y el coste de la transición.
Moravy ha señalado que, aunque observan las tendencias emergentes, prefieren asegurar mejoras tangibles utilizando formatos dominados como las baterías de fosfato de hierro‑litio y otros derivados de iones de litio.
Además, en el corto y mediano plazo, estas tecnologías ofrecen un equilibrio entre desempeño, fiabilidad y viabilidad industrial que los sistemas en estado sólido aún no han demostrado a escala real.

¿Qué ocurrirá en la próxima década?
El consenso entre analistas prevé que las baterías en estado sólido podrían llegar al mercado entre 2027 y 2030, pero su adopción masiva podría no ocurrir hasta los años 2030 o posteriores.
Mientras tanto, Tesla y otros líderes del sector continuarán mejorando las baterías de litio: aumento de densidad, reducción de costos, mayor autonomía real y cargas más rápidas.
La transición no será abrupta: probablemente aparecerán sistemas híbridos o semisólidos como paso intermedio hacia un eventual estado sólido. El litio continuará dominando el mercado con incrementos constantes en eficiencia y rendimiento.
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