Samaritanos del Inland Empire en aprietos legales por defender a indocumentado
José Ortega y Danielle Dávila fueron acusados de agresión a agentes federales y conspiración por interferir en un arresto de ICE

José Ortega y Danielle Dávila enfrentan cargos federal por defender de ICE a un indocumentado hondureño. Crédito: Cortesía
“Si volviera a ver una situación de injusticia, volvería a intervenir”, afirma José de Jesús Ortega, de 38 años y residente de Perris, en el Inland Empire, un hombre “que tiene un gran corazón” y que se convirtió en uno de los dos samaritanos que impidieron que el inmigrante hondureño Denis Guillén continuara siendo golpeado brutalmente por agentes de inmigración.
José de Jesús Ortega y Danielle Nadine Dávila, dos empleados del Centro Quirúrgico Avanzado de Ontario, han sido acusados por el gobierno federal de interferir en un arresto migratorio el pasado 8 de julio.
Los cargos por delito grave se les habían retirado, pero el fiscal de Estados Unidos, Bilal A. Essayli ha vuelto a presentar los cargos a través de un jurado federal. En abril de 2026 tendrán una audiencia.
José de Jesús cuenta a La Opinión que siempre ha sido una persona que le gusta ayudar al prójimo.
“Mi madre [Araceli, originaria de Tepic, Nayarit] me enseñó a extenderle la mano al necesitado”, dijo José de Jesús. “Me enseñó a que no deje que otra gente se pase de vivo [que abuse] de otra persona”.

Un video del incidente que se hizo viral muestra a ambos intercediendo por el jardinero hondureño Denis Guillén.
El abogado Carlos Juárez dice que tiene una gran pasión por defender a los inmigrantes y en la actualidad ha decidido defender hasta el final de manera gratuita el caso de José de Jesús Ortega, de 38 años, un hombre “que tiene un gran corazón”.
Cuestionado sobre la razón que le motivó para intervenir en la detención del jardinero hondureño, dijo que pensaba en el maltrato que recibía, “aunque a lo mejor, eso sí tuvo algo que ver, porque lo estaban golpeando y arrojando contra la pared”.
“El muchacho [Denis Guillén] no estaba tratando de hacer nada contra la vida de nadie”, añadió. “Yo entendí que no había ningún motivo para que lo estuvieran golpeando y pateando”.
“Usan la ley para cubrir sus delitos”
José de Jesús Ortega también recuerda los ojos de terror del inmigrante hondureño, quien de principio se aferraba a una puerta para evitar el arresto.
“Se veía que tenía mucho miedo. No sabía lo que estaba pasando y buscaba cualquier tipo de ayuda en cualquier lugar”, afirmó.
Él y sus compañeros de trabajo decidieron intervenir cuando el oficial de ICE empezó a usar su fuerza física contra ellas.
“Entendí que el oficial no se iba a detener en ningún momento para obtener lo que él quería”, recordó. “Fue cuando le empecé a dejar saber que tuviera más cuidado con las mujeres porque ellas estaban en medio…estaba dañando a mis compañeras y no era correcto lo que estaba haciendo”.
El buen samaritano, hijo de padres mexicanos críticó el uso de la fuerza física de un oficial para brutalizar a un ser humano.
“No es correcto. Aun por cualquier delito que haya cometido [el inmigrante hondureño]”, dijo. “No es correcto utilizar tu fuerza para intimidar a otra persona”.
¿Volverías a intervenir en otro caso, si se te presenta una segunda oportunidad?
¡Claro! A ellos, como personas cuando están de civiles no les gustaría que alguien hiciera eso con sus familiares. Entonces, ¿Por qué están usando la ley para cubrir sus delitos?”.
En defensa de los inmigrantes
El abogado Carlos Juárez, representante legal de José de Jesús Ortega, dice que tiene una gran pasión por defender a los inmigrantes y ha decidido defenderlo hasta el final de manera gratuita.
“Él es un hombre tiene un gran corazón”, precisa el defensor legal de su cliente.

Los abogados de Ortega y Dávila podrían haber aceptado acuerdos con la fiscalía de que sus clientes se declararan culpables de un delito menor, cuando les retiraron los cargos de felonía.
Sin embargo, optaron por litigar ante un jurado para reclamar su total inocencia.
“Ellos no hicieron nada malo”, dijo el abogado Juárez. “A mí no me sorprende que un ser humano defienda a otro”.
Suárez dijo a La Opinion que esa fue la razón por la cual ofreció sus servicios sin pago. Confió en la inocencia completa de su cliente, según muestran los videos virales del caso.
“Tengo una gran pasión para defender a los inmigrantes”, declaró el abogado. “Vi que lo que hizo él [José de Jesús Ortega] fue muy noble”. Había intercedido por alguien que recibía una paliza.
Tras hablar con la familia de su cliente, Suarez decidió iniciar la defensa de Ortega.
“En un momento el agente pone las manos encima de la señora Dávila y él [Ortega] le dijo: es mujer, no la toque…defenderla también a ella también fue muy noble y valiente de su parte”.
Para el abogado, cuyas raíces se remontan al estado de Michoacán, México, “la actitud de José es prácticamente la educación que nos han dado nuestros padres a nosotros como inmigrantes, no importa si somos de México, El Salvador, Honduras o de Argentina”.
“Para nosotros, la familia significa mucho”, expresó.
De hecho, narró que durante una conversación que tuvo con Araceli, la madre del muchacho, ella le preguntó: ¿Puede hacer usted algo para corregir este error?”.
La mujer se refería presuntamente al arresto del inmigrante hondureño basado en la aplicación del perfil racial en contra de los latinos, además de que se realizó sin una orden judicial y dentro de una propiedad privada.
“Fue un ataque con crueldad. Es un ataque político [contra los latinos]”, dijo el abogado. “Es una injusticia muy grande. En 46 años como abogado nunca había visto tanta violencia contra las personas que quieren hacerle un bien a su prójimo”, subrayó Suárez.
Apoyo de la comunidad en Inland Empire
“Se debe buscar la justicia en la verdad”, opinó Javier Hernández, director de Inland Coalition for Immigrant Justice sobre la situación de José de Jesús Ortega y Danielle Nadine Dávila. “Nuestra Comunidad debe luchar con nuestros vecinos, alzar nuestra voz y hacer valer nuestros derechos. Ellos [José de Jesús y Danielle] son buenos muchachos que solo pidieron una orden de cateo”.
El activista enfatizó que los cargos en contra de los dos trabajadores del centro quirúrgico surgen porque “lo que ellos quieren [el gobierno] es que vivamos con miedo, pero se equivocan porque no dejaremos de alzar nuestra voz y hacer valer nuestros derechos ante una administración que quiere acabarlos: justicia para el pobre, justicia para el inmigrante y para las personas que son diferentes”.
Acusados por un Gran Jurado Federal
José de Jesús Ortega, de 38 años y residente de Highland, y Danielle Nadine Dávila, de 33 años y residente de Corona, están acusados de un delito grave por agresión, resistencia y obstrucción a un agente federal.
Supuestamente, los empleados del centro quirúrgico en el condado de San Bernardino “agredieron e interfirieron” con los oficiales de inmigración que intentaban detener a un inmigrante indocumentado que huía de ellos.
En el video del 8 de julio, sin embargo, nunca se aprecia que alguno de los dos acusados haya golpeado a ningún agente de ICE.
Ambos pedían a gritos que se les mostrara una orden judicial para haber ingresado en propiedad privada durante el arresto con lujo de violencia del jardinero hondureño Denis Guillén.
El juicio en este caso está programado para abril de 2026, según informó a La Opinión el abogado Carlos Suárez.
Según la acusación formal sustitutiva y los documentos judiciales presentados previamente en este caso, el 8 de julio, dos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos realizaron operativos al azar relacionados con la inmigración como parte de sus funciones en Ontario.
“Los agentes llevaban equipo oficial, incluyendo chalecos antibalas, y se encontraban en un vehículo oficial sin identificación”, informó el fiscal federal interino Bilal A. Essayli del Distrito Central de California
Según Essaily los agentes seguían a un camión con tres hombres adultos cuando este giró bruscamente hacia el estacionamiento de un centro quirúrgico en Ontario.
Los agentes se acercaron a los hombres después de que estos descendieran del camión, y dos de ellos huyeron.
La denuncia indica que uno de los hombres que huían, un inmigrante indocumentado de Honduras fue detenido parcialmente cerca de la entrada principal del centro quirúrgico antes de resistirse y alejarse, lo que provocó que tanto él como el agente de ICE cayeran al suelo.
“Poco después, un miembro del personal médico ayudó al inmigrante a levantarse y a separarse del agente”, dice la querella, El inmigrante entró al centro quirúrgico y fue perseguido por el agente de ICE, quien finalmente lo detuvo”.
Sin embargo, la denuncia no indica que la detención de Denis Guillen ocurrió en el interior de la propiedad privada ni que los agentes enmascarados nunca presentaron una orden judicial de arresto
“Ortega y Dávila, ambos con uniformes médicos, obstaculizaron e interfirieron en el arresto: Dávila se interpuso entre el agente y el inmigrante, lo empujó y gritó “¡Suéltalo!” y “¡Fuera!”; Ortega lo agarró del brazo y luego del chaleco”, afirma la queja.
“El agente pidió ayuda. Otro agente de ICE llegó al lugar y vio a varios miembros del personal sujetando al primer agente. Los agentes finalmente detuvieron y esposaron al inmigrante y se lo llevaron del centro quirúrgico”.
El fiscal federal adjunto Cory L. Burleson, de la sucursal de Riverside, está a cargo de la acusación.
De ser declarados culpables, los acusados se enfrentarían a una pena máxima legal de ocho años en una prisión federal.
Una acusación formal contiene alegaciones. Todos los acusados se presumen inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad más allá de toda duda razonable en un tribunal.