window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-laopinion'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

La responsabilidad del pueblo de EEUU para salvar a la nación del fascismo trumpiano

Solo los estadounidenses tienen el poder de cambiar el curso de la historia actual

Las operaciones de ICE han desatado protestas en varias ciudades de Estados Unidos.

Las operaciones de ICE han desatado protestas en varias ciudades de Estados Unidos. Crédito: Caroline Brehman | AP

El miércoles 28 de enero, en campaña política por el estado de Iowa, Donald Trump afirmó, “Cuba fracasará muy pronto. Cuba es una nación que está muy cerca del colapso,”

Por razones superlativas, esta amenaza es tan peligrosa o más de lo que fue la “crisis de los misiles” de octubre de 1962 cuando el mundo detuvo la respiración ante la posibilidad de un intercambio termo-nuclear entre la desaparecida Unión Soviética y el Gobierno de los EEUU.

Primero porque la Unión Soviética ya no existe y la Rusia que le sucedió está enfrascada en una guerra para detener el avance del fascismo tanto en Europa como en el resto del planeta. Por lo tanto, dicho conflicto bélico limita lo que pudiera estar dispuesta a hacer en circunstancias menos adversas por “la isla”. Sólo los altos mandos de la federación rusa y el gobierno revolucionario de Cuba saben a ciencia cierta hasta donde estaría comprometido el primero para garantizar la seguridad de la más grande de las Antillas del continente.

La otra superpotencia mundial, la República Popular China, ha enviado toneladas de arroz a la patria de José Martí y emitido declaraciones públicas al través de su Cancillería convocando a EEUU para que respete la soberanía y de inmediato levante el bloqueo comercial a la nación cubana. En este momento los pueblos del mundo claman – y los han puesto en evidencia en las Naciones Unidas- por evitar la radicalización de las acciones aislacionistas de Trump, que afectan severamente al pueblo cubano.

Además, luego del artero ataque militar estadounidense del pasado 3 de enero a la Ciudad de Caracas—capital de Venezuela—que tuvo como propósito secuestrar al presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, Donald Trump ordenó a su Secretario de Estado, el cubano estadounidense Marco Rubio, detener el suministro de crudo a Cuba, y al parecer la misma orden ha sido transmitida a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

Hoy, el jefe del Ejecutivo de EEUU emitió un decreto a países del mundo entero para que no se suministre ni tan solo “una sólo gota” de crudo a Cuba so pena de una severa imposición de aranceles a sus productos que ingresan a su mercado.

Esta gravísima orden del mandatario de la nación más bélica del mundo se produce tras una serie de amenazas y declaraciones alarmantes: desde su intención de “adquirir” Groenlandia —como diríamos en México, por la buena o por la mala—; pasando por la amenaza de una invasión militar contra la nación hermana de Colombia y su vulgar “consejo” al presidente Gustavo Petro de “proteger su trasero”; hasta la exigencia de que Canadá, bajo el primer ministro Mark Carney, acepte convertirse en otro estado de Estados Unidos.

A ello se suma la constante intimidación hacia México, a quien se ha amagado reiteradamente con una invasión militar “terrestre y aérea”, supuestamente destinada a exterminar a los altos mandos de los cárteles de la droga.

Estas amenazas y bravatas del máximo dirigente del fascismo en EEUU ha creado un mundo convulso hasta cierto punto atípico porque ni Hitler fue generador de tanta efervescencia universal. La mirada mundial está puesta en Trump y no pocos psicólogos señalan que sus arrebatos son productos de una avanzada enfermedad mental que en el corto plazo le hará crisis.

Alguna gente cercana a la Casa Blanca indica que Trump toma medicamentos para regular su comportamiento, pero que ya para en la tarde dejan de tener efecto. Si vemos, el magnate no tiene eventos por la tarde o noche.

Otros expertos en derecho internacional advierten que las amenazas del magnate quebrantan gravemente las normas que rigen la convivencia internacional, en un grado no visto desde la Segunda Guerra Mundial.

Por su parte, instituciones humanistas señalan queel deterioro de los derechos humanos en las zonas más neurálgicas del planeta —empezando por Gaza— constituye un reflejo vivo de la crueldad promovida por las mentes más radicales de la ultraderecha.

La megalomanía, junto con el afán de poder y control de Trump, mantiene al planeta entero en vilo.

Llego el momento en que las naciones del mundo fijen su posición respecto a la política fascista, criminal y genocida de Donald Trump. La solidaridad con Cuba no puede ser coyuntural, las muestras de apoyo deben de ser concretas y contundentes.

Resulta inaceptable que en momentos en que se define el destino de la humanidad se simule oposición a las maquinaciones estadounidenses para luego proceder a cumplir al pie de la letra las órdenes que emanan desde la Casa Blanca.

Si los gobiernos y la gente de buena voluntad en todo el mundo permitimos al supremacismo blanco que encarnan Donald Trump, Pete Hegseth, Marco Rubio, Kristi Noem, Stephen Miller y Pam Bondi, podremos afirmar con certeza que ningún país estará a salvo de las ambiciones del imperialismo norteamericano.

Como ha quedado demostrado a través de más de 67 años, la Cuba independiente, no está sola.

En Estados Unidos, el movimiento de solidaridad con nuestras hermanas y hermanos de esa República ya se está movilizando para cumplir con la responsabilidad histórica que nos corresponde: frenar el avance del fascismo que hoy anida hasta en los cimientos de la Casa Blanca, antes de que destruya y se apropie de una nación heroica.

Se trata de un pueblo que ha dado sobradas muestras de resistencia y que constituye un ejemplo mundial de dignidad y valentía, verdadero valladar frente al acoso sistemático de un imperialismo estadounidense enfermo, incapaz de tolerar la existencia de un sistema político e ideológico distinto al inoperante modelo neoliberal, a tan solo 90 millas del territorio yanqui.

Lo que se necesita ahora mismo son compromisos de verdadera solidaridad. Si permitimos que Cuba, su heroico pueblo y su modelo de gobierno sean destruidos, será solo cuestión de tiempo antes que a nivel mundial desaparezca toda esperanza de democracia para los pueblos e impere como nunca un régimen fascista generalizado. Ni pensarlo. Que Dios nos agarre confesados. No lo permitiremos.

Primero vinieron por los comunistas y como yo no era comunista no hice nada. Después invadieron a Venezuela y como yo no era venezolano tampoco hice nada. Compraron a Groenlandia y como yo no era groenlandés no hice nada. Devoraron a Canadá y como yo no era canadiense omití hacer algo. Fueron a destruir a Cuba pero como yo no era cubano tampoco hice nada. Ahora vienen por México, pero ya no quedan pueblos ni países que nos ayuden contener al fascismo.

No podemos permitir que se hagan realidad esos escenarios perniciosos y de pesadilla. En términos objetivos, quien tiene el poder de cambiar este truculento curso de la historia estadounidense es el pueblo estadounidense. Por eso, debemos resistir, actuar sin titubeos, con valentía y organización para que el movimiento de cambio de las voluntades de los seres de bien y salvadores del país y el mundo, se extienda hasta las urnas y lograr los votos para sacar al fascismo de Trump del poder y hacerlo pagar sus crímenes con la ley en la mano.

La consigna es fortalecer la revolución pacífica para llevar a nuestra añorada nación por el sendero que nos legaron los grandes transformadores, encabezados por Washington. Siempre para delante, nunca más por el espejismo insano, cruel y criminal de Donald Trump. El pueblo manda.

Juan José Gutiérrez es director ejecutivo de la Coalición Derechos Plenos para los Inmigrantes.

En esta nota

Donald Trump estadounidenses fascismo
Contenido Patrocinado