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Pon a prueba tu cerebro para mantenerlo sano

Expertos sugieren que la participación en diversas actividades como crucigramas, lectura y aprendizaje de nuevas habilidades puede reducir el riesgo de demencia

Pon a prueba tu cerebro para mantenerlo sano

Ejercicio mental a través de la realización de un crucigrama. Crédito: tetxu | Shutterstock

Científicos aconsejan que la primera medida para mantener una salud mental es tener activo el cerebro, con ejercicios que hagan desarrollar conocimientos y habilidades, a medida que envejecemos.

Un estudio reciente reveló que aquellos que se involucran en experiencias intelectualmente estimulantes desde la infancia hasta la jubilación tienen un menor riesgo de desarrollar Alzheimer. Incluir actividades cognitivas en la rutina diaria puede tener efectos beneficiosos a largo plazo.

Expertos sugieren que la participación en diversas actividades como crucigramas, lectura y aprendizaje de nuevas habilidades puede reducir el riesgo de demencia. La neuropsicóloga Andrea Zammit, del Centro Médico de la Universidad Rush de Chicago, y quien dirigió el estudio, resalta la importancia de encontrar pasatiempos significativos que mantengan a las personas mentalmente activas a lo largo de su vida.

Sostiene que la mediana edad ofrece una oportunidad importante para proteger la salud cerebral, por eso se están examinando diversas maneras de mantener la agudeza mental, desde aprender música hasta observar aves y practicar juegos de entrenamiento cerebral.

Salud física y su impacto en la cognición

A este respecto, el Dr. Ronald Petersen, especialista en Alzheimer de la Clínica Mayo, advierte que no existe una fórmula mágica para prevenir la demencia ni el deterioro cognitivo propio del envejecimiento, pero que, sin embargo, los cambios en el estilo de vida pueden “ralentizar el proceso de deterioro”, recoge Associated Press (AP).

Además de las actividades mentales, la salud física juega un papel crucial en el bienestar cerebral. Se recomienda el ejercicio regular, el control de la presión arterial y llevar a cabo buenos hábitos de sueño como formas de proteger la salud cognitiva.

Se advierte que los problemas de salud crónicos, como la hipertensión y la diabetes, pueden aumentar el riesgo de demencia. Se aconseja mantener una dieta equilibrada rica en frutas y verduras, junto con el control de condiciones de salud existentes.

Recursos y estrategias complementarias

Investigaciones adicionales sugieren que actividades como tocar un instrumento musical o entrenamiento de velocidad cerebral pueden ser beneficiosas. La combinación de ejercicios mentales con grupos de lectura y discusiones sociales puede potenciar el bienestar cognitivo.

Incluso, algunos estudios recientes indican que la vacunación contra el herpes zóster puede también tener un efecto protector contra la demencia, además de prevenir la enfermedad. La concienciación sobre la vacunación debe ser una parte integral del enfoque hacia la prevención de la demencia.

Nuevas habilidades y neuroplasticidad

La neuroplasticidad del cerebro es la base que permite el aprendizaje de nuevas habilidades a lo largo de la vida. Cuando adquirimos destrezas, el cerebro reorganiza sus conexiones neuronales para adaptarse.

La neuroplasticidad se refiere a la capacidad del cerebro para modificarse estructural y funcionalmente en respuesta a experiencias, fortaleciendo sinapsis o formando nuevas. Esto ocurre mediante procesos como la sinaptogénesis (“neuronas que disparan juntas se conectan juntas”) y la modulación de la mielina.

Mecanismo en el aprendizaje. Al practicar una habilidad nueva, como tocar piano o un idioma, se crean redes neuronales más eficientes, haciendo la destreza más automática con la repetición. La práctica continua induce cambios duraderos, incluso en adultos, aunque es más pronunciada en niños.

Factores que la potencian. Emociones intensas, ejercicio y experiencias significativas aceleran estos cambios cerebrales. Esto aplica también en rehabilitación, donde el cerebro recupera funciones perdidas.

Síntomas tempranos de deterioro cognitivo

Los síntomas tempranos de deterioro cognitivo que deben preocuparnos incluyen olvidos frecuentes de eventos recientes, dificultad para concentrarse en tareas habituales y problemas para encontrar palabras al hablar.

Síntomas clave

  • Olvidos repetidos de conversaciones recientes, citas o dónde se dejaron objetos familiares.
  • Dificultad para tomar decisiones simples o planificar actividades cotidianas, como pagar facturas o seguir una receta.
  • Problemas de lenguaje, como pausas prolongadas, uso de muletillas (“esto”, “aquello”) o abandonar conversaciones.
  • Cambios en el estado de ánimo, como apatía, ansiedad, irritabilidad o aislamiento social.
  • Falta de atención sostenida, por ejemplo, no seguir una película o perder el hilo de un libro.

Consulta a un médico si estos síntomas persisten más de unas semanas, interfieren en la rutina diaria o aparecen en personas de mediana edad o mayores sin causa obvia como estrés. Un neurólogo o geriatra puede realizar pruebas para descartar causas reversibles como deficiencias vitamínicas o efectos de medicamentos. Un diagnóstico temprano mejora las opciones de manejo.

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