La nueva pirámide alimenticia: ¿saludable o perjudicial?
Desaconseja el consumo de carbohidratos refinados, azúcares añadidos y alimentos altamente procesados
La nueva pirámide alimenticia da prioridad al consumo de proteinas. Crédito: Jacquelyn Martin | AP
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos junto con el Departamento de Agricultura (USDA) anunciaron el 7 de enero una nueva pirámide alimenticia como parte de las Pautas Dietéticas para los Estadounidenses 2025–2030 que da prioridad al consumo de proteínas, lácteos enteros, grasas saludables, frutas y verduras.
Pero la nueva pirámide alimenticia es ¿Saludable o perjudicial?. Varias expertos en el tema responden a esa pregunta en una videoconferencia organizada por American Community Media (ACoM/
El doctor Christopher Gardner, profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, dijo que las nuevas guías fueron dadas a conocer el 8 de enero, después de haber tenido una pirámide alimentaria desde 1990 que a nadie le gustaba, pero que fue siendo remodelada por varios individuos, y en la que hay mucha política de por medio.
“En 2011, Michelle Obama contribuyó a transformar esa figura icónica en un plato, lo cual resulta mucho más fácil de entender. La mitad de su plato debería estar compuesta por verduras y frutas; también debería incluir algunos cereales integrales y diversas fuentes de proteínas”.
El doctor Gardner, quien forma parte del Comité Asesor sobre Pautas Dietéticas, explicó que durante los dos años previos a la actualización de las directrices, un grupo de 20 científicos revisa todas las nuevas pruebas disponibles y formula recomendaciones, de carácter consultivo, no vinculante— a los secretarios de Salud y Servicios Humanos y de Agricultura.
“Y entregamos este material al secretario de salud RFK Jr., quien —de manera bastante vehemente en las redes sociales— desestimó nuestros informes, alegando que eran demasiado complicados y extensos, y que ellos idearían un nuevo enfoque para el asunto”.
Tras esperar un poco más de un año, descubrieron que la misma pirámide había sido nvertida.
Sin embargo, dijo que ha escuchado a la actual administración afirmar que, a su juicio, esto representa un cambio drástico; un cambio como el cual no se había visto nada igual en los últimos 40 años.
“Interpreto la inversión de la pirámide como un recurso sensacionalista para transmitir la idea de que el cambio es radical. Para ser sincero, la pirámide en sí misma resulta un tanto difícil de interpretar. Las verduras y las frutas aparecen dispersas por distintas partes de la misma”.
Agregó que sigue promoviendo los cereales integrales, y recomiendan entre dos y cuatro porciones diarias, pero los han situado en la base de la pirámide invertida, lo cual da la impresión de que son el grupo de alimentos que menos se debería consumir.
Así pues, sostuvo que uno de los puntos principales que planteó el Comité Asesor sobre Pautas Alimentarias del que forma parte —tras examinar múltiples ámbitos— fue un mensaje constante: la recomendación de consumir más legumbres como frijoles, guisantes y lentejas; y reducir el consumo de carnes rojas y procesadas.
Por ello, dijo que resultó una especie de bofetada ver que la pirámide alimenticia mostraba un enorme filete en la esquina superior izquierda; acto seguido, Robert F. Kennedy Jr. apareció en las redes sociales proclamando: ‘¡La carne de res ha vuelto! ¡La mantequilla ha vuelto! ¡La carne ha vuelto!’.
“Además, se prioriza la ingesta de proteínas en cada comida y se duplica prácticamente la cantidad recomendada, a pesar de que las proteínas nunca han sido un nutriente deficitario ni motivo de preocupación en estas pautas alimentarias”.
Por lo tanto, expresó que le preocupa un poco que los estadounidenses piensen: si debería comer los Pop-Tarts proteicos; beber el agua proteica y comer carne, porque así es como los estadounidenses conciben las proteínas.
Por otro lado, dijo que le encanta la idea de eliminar los alimentos ultraprocesados y el azúcar; pero le preocupa que se prioricen las proteínas en los menús escolares.
“Realmente no veo que se estén ofreciendo suficientes orientaciones ni apoyo para retirar esos alimentos, incentivar a la industria alimentaria a suministrar opciones más saludables o dotar de mayores fondos al programa de almuerzos escolares”.
La doctora Marion Nestle, profesora emérita de nutrición, estudios alimentarios y salud pública en la Universidad de Nueva York dijo que uno de los aspectos que se establecen con total claridad en las nuevas pautas dietéticas es que la función de estos documentos consiste en educar al público para que este pueda ejercer su responsabilidad personal.
“Robert F. Kennedy Jr. hizo una declaración la semana pasada en la que afirmaba: No vamos a promulgar ninguna ley ni reglamento al respecto. Eso sería propio de un Estado niñera”.
Sin embargo, a la industria alimentaria le encanta esta postura, pues sabe perfectamente bien que la educación no basta para modificar los hábitos alimenticios.
“La nueva pirámide promueve comer más carne, y el consumo de lácteos enteros; sin decirlo explícitamente, giran en torno a la idea de comer comida real, y menos azúcar, pero le dice a la gente que la decisión es suya, y esperan que las empresas alimentarias se sumen a la iniciativa. No creo que eso vaya a funcionar”.
El doctor Sailesh Rao, fundador de Climate Healers, dijo que las nuevas guías dietéticas impactan desde una perspectiva ambientalista porque contribuyen al sobrecalentamiento planetario, la extinción masiva, el agotamiento del agua dulce, el hambre mundial y el aumento de la desigualdad.
“Los estadounidenses presentan una deficiencia crítica de fibra, un macronutriente esencial. El USDA ha admitido que el 95% de los estadounidenses no consume suficiente fibra. Por lo tanto, uno pensaría que las pautas abordarían esta flagrante deficiencia, ¿cierto?”.
Aseveró que los miembros del comité asesor que produce estas pautas, tienen vínculos documentados con las industrias cárnica, láctea y farmacéutica.
“Las investigaciones que se toman en consideración están financiadas por la industria y, lo que es crucial, el impacto ambiental —el factor más importante a la hora de determinar si nuestros hijos heredarán un planeta habitable— se excluye deliberadamente de la evaluación”.
Destacó que la pirámide alimenticia de 2025 recomienda el consumo de productos lácteos todos y cada uno de los días.
“Producir un galón de leche requiere 1000 galones de agua. Reflexionen sobre ello: esa es la razón por la que el río Colorado no logra llegar al océano y el acuífero de Ogallala se está agotando; pero el agua es solo la punta del iceberg.
“La producción láctea acapara vastas extensiones de tierra para el cultivo de alfalfa y maíz destinados a alimentar a las vacas, las cuales convierten 10 calorías de alimento vegetal en una sola caloría de leche.
“Se trata de una ineficiencia catastrófica que, sin embargo, se considera normal: es el ‘Planeta A’ en acción, un modelo de uso del suelo que impulsa la deforestación a escala global”.