Los peligros del looksmaxxing: popular influencer sufre una presunta “sobredosis” durante transmisión en vivo

El "looksmaxxing" es una tendencia que busca la mejora estética a través de métodos que varían desde rutinas de cuidado de la piel hasta prácticas extremas

Los peligros del looksmaxxing: influencer sufre una presunta "sobredosis" durante transmisión en vivo

Clavicular, creador de contenido en Miami. Crédito: @Clavicular0, en X | Cortesía

El influencer de “looksmaxxing”, Braden Peters, conocido como Clavicular, fue hospitalizado después de una presunta sobredosis durante un live stream que hacía en un restaurante en la zona de South Miami Avenue, en Miami, que interrumpió cuando empezó a arrastrar las palabras y a repetir frases, mostraba signos de desorientación y apenas podía mantener la cabeza erguida.

El creador de contenido de 20 años describió la experiencia como brutal, mencionando el uso de sustancias para intentar encajar socialmente. Sea por estar practicando lo que pregona con el looksmaxxing, o por otra causa, lo que queda claro es que la vanidad y la presión social influyen con una fuerza poderosa en el resultado.

El “looksmaxxing” es una tendencia en redes sociales que busca la mejora estética a través de métodos que varían desde rutinas de cuidado de la piel hasta prácticas extremas, como alteraciones físicas severas.

Este fenómeno ha captado la atención de hombres jóvenes, a menudo enfrentando consecuencias graves.

“En mi consulta, lo hemos visto principalmente en hombres jóvenes de unos 20 años”, declaró a Fox News Digital el Dr. Josef Hadeed, cirujano plástico de Beverly Hills, California. Señaló que, aunque ha habido algunas mujeres, “en general, han sido hombres los que han acudido a nuestra consulta buscando estos diversos procedimientos para mejorar su apariencia”.

Consecuencias de las prácticas extremas

Expertos en cirugía plástica advierten que muchos de los procedimientos de looksmaxxing pueden ser peligrosos.

“La diferencia hoy radica en que las herramientas y tecnologías disponibles para lograrlo nunca han sido tan avanzadas ni tan accesibles”, explica Hadeed.

El looksmaxxing se puede dividir en dos categorías: “softmaxxing” y “hardmaxxing”, siendo el primero el más extendido y menos invasivo.

Especialistas resaltan los riesgos asociados con tratamientos realizados sin supervisión médica adecuada y alertan sobre la normalización de técnicas drásticas en las comunidades online.

Influencia de las redes sociales

La presión social impulsada por las plataformas digitales parece ser un motor clave detrás del auge del “looksmaxxing”. Se ha observado que la comparación constante con otros puede llevar a la dismorfia corporal, afectando particularmente a los jóvenes.

“Las redes sociales pueden hacer que los procedimientos parezcan fáciles o sin riesgos, pero incluso los tratamientos mínimamente invasivos conllevan riesgos reales si se realizan incorrectamente o por un profesional no capacitado”, declaró a Fox News Digital el Dr. C. Bob Basu, presidente de la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos.

A pesar de los riesgos, los expertos sugieren que un enfoque consciente y balanceado hacia el “looksmaxxing” puede traer beneficios, como la mejora de la autoestima mediante hábitos saludables, incluyendo el ejercicio y el cuidado personal adecuado. Se enfatiza que cualquier acción relacionada con la mejora estética debe ser guiada por profesionales calificados para evitar consecuencias dañinas.

Percepción de belleza

Las redes sociales influyen fuertemente en la percepción de la belleza porque ponen en circulación ciertos ideales estéticos que se imitan y se consideran “normales” en distintas culturas, pero también pueden amplificar la diversidad y cuestionar estereotipos tradicionales.

Estándares de belleza globalizados

Las plataformas como Instagram, TikTok o Facebook tienden a promover cuerpos delgados, pieles claras, rasgos “perfectos” y edades jóvenes, lo que hace que muchos usuarios comparen su apariencia con imágenes editadas o filtradas. Esta comparación constante puede generar insatisfacción corporal, baja autoestima y ansiedad, especialmente en adolescentes y jóvenes.

En culturas donde esos ideales no coinciden con los cánones tradicionales (por ejemplo, culturas que valoran más el peso saludable o rasgos propios de la región), la presión digital puede generar conflicto entre lo local y lo “global” que se ve en redes.

Diversidad y resistencia cultural

  • Las redes permiten que se vean cuerpos, tamaños, tonos de piel y estilos de belleza que antes eran poco visibles en los medios tradicionales. Movimientos como el “body positive”, la visibilización de la belleza indígena, afrodescendiente o curvilínea ayudan a cuestionar ideales únicos y a valorar más la diversidad dentro de cada cultura.
  • Esto abre la posibilidad de que, en lugar de converger todos hacia un mismo ideal, distintas comunidades usen las redes para reafirmar o redefinir qué significa “ser bello” según sus propios valores culturales.

Filtros, edición y realismo

  • El uso frecuente de filtros, edición de fotos y photoshop genera una versión de la belleza que es estética pero poco realista, lo que distorsiona la percepción tanto individual como colectiva. Esto puede reforzar prejuicios (por ejemplo, frente al envejecimiento, a los cuerpos “atípicos” o a rasgos culturales específicos) y dificultar la aceptación de la propia apariencia.
  • Al mismo tiempo, discursos que promueven autocuidado, salud integral y aceptación del cuerpo ayudan a algunas personas a usar las redes como herramienta de empoderamiento, más que como fuente de presión.

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