La comunidad de L.A. protesta contra las muertes y el daño causado por ICE
Piden justicia y que pare la violencia contra los inmigrantes
Julia González sostiene un cartel que condena los asesinatos cometidos por agentes de inmigración, afuera del Ayuntamiento de Los Ángeles, durante una protesta contra ICE. Crédito: Janette Villafana | Impremedia
La ola de calor este fin de semana no impidió a la comunidad reunirse el sábado afuera del ayuntamiento de Los Ángeles, donde, bajo temperaturas de 87 grados, alzaron sus voces en protesta contra las múltiples muertes causadas por ICE en las últimas dos semanas.
“¡El pueblo unido jamás será vencido!” “¡No más muertes!”, gritaban los organizadores de PSL-Los Ángeles, quienes convocaron la protesta.
Frente a las escaleras del ayuntamiento, sostenían una pancarta grande que decía: “De Houston a Maine y a Los Ángeles: ¡Detengan el terror de ICE!”. La protesta forma parte de varias manifestaciones organizadas en todo Estados Unidos tras los asesinatos de Lorenzo Salgado en Houston y de Johan Sebastián Durán Guerrero en Maine a manos de agentes de ICE.
Ambos hombres, sin conocerse, tenían mucho en común: eran padres; ambos se dirigían a su trabajo cuando fueron perseguidos por hombres enmascarados y ambos fueron asesinados a balazos por agentes de inmigración. En ambos casos, el secretario de DHS, Markwayne Mullin, defendió los tiroteos mortales contra Salgado y Guerrero, alegando que los oficiales temían por la seguridad pública y que los hombres intentaban evadir el arresto.
En respuesta a estos asesinatos, han estallado protestas en diversas zonas de la ciudad. El martes, los manifestantes salieron a las calles de Los Ángeles para expresar su indignación y exigir que se tomen medidas en relación con los dos tiroteos mortales, y el sábado se continuó con el llamado a la acción para exigir justicia para las familias de ambos hombres.
“Estoy aquí porque estoy harta de que ICE aterrorice a mi familia y a mi comunidad; la gente tiene miedo de ir a la escuela, al trabajo o al hospital, y eso es a propósito”, dijo Adriana, del Partido por el Socialismo y la Liberación (PSL). “ICE quiere que nuestras comunidades se desmoronen; quiere que tengamos miedo de organizarnos y de defendernos, pero no vamos a permitir que eso pase”.



El público ese sábado era diverso, con latinos, asiáticos y otros grupos que llegaron al ayuntamiento para solidarizarse con la comunidad latina y con todos los que en este momento son vulnerables a ser detenidos por inmigración.
Entre el grupo estaba Marissa Godínez, quien asistió a la minifestación con su pareja. Ella dijo que estaba ahí representando a 10 de sus amigas que, durante todo este tiempo, no han podido asistir a las protestas porque son indocumentadas. Con un coraje y un dolor visibles en su tono de voz, dijo que nunca en su vida había visto algo como lo que está sucediendo con los operativos de inmigración.
“Yo estoy aquí porque no quiero que se normalicen tantos asesinatos. Basta con todo esto”, dijo Godínez. “Nosotros somos personas honestas y trabajadoras y no vamos a permitir que nos traten de esta forma; no nos van a intimidar”.
Al lado de Godínez estaba Raúl Añor Beñanes, quien sostenía una señal de alto que decía “Alto a las redadas”. Al ver a su alrededor, Beñanes dijo que cree que es responsabilidad de todos alzar la voz y no permitir que el movimiento se apague. Ese día la manifestación fue pequeña en comparación con las manifestaciones masivas que se han visto anteriormente, pero todavía se podía sentir el duelo colectivo e indignación.
“Estamos cansados de ver cómo han matado e encarcelado a inmigrantes de clase trabajadora”, dijo Beñanes. “Y es tiempo de que la gente se dé cuenta de que si matan a un inmigrante o a un ciudadano, pueden matar a cualquiera de nosotros”.
“Todos deberíamos estar aquí afuera, latinos, morenos, asiáticos, todos, entre más números, más altas nuestras voces”, agregó.


Mientras los organizadores, que también incluían grupos como Black Lives Matter, hablaban con el público, ciertos miembros de la comunidad empezaban a acudir a la sombra por un momento antes de reunirse en el grupo. Algunos de esos fueron Yoojin Lee y su hijo, quienes asistieron a su segunda marcha de la semana.
Su hijo de 6 años sostenía una pancarta que decía “K-Town ICE Hunters” con calcomanías de la caricatura K-pop Demon Hunters, una película animada de fantasía que cuenta la historia de las integrantes de un grupo femenino de K-pop famoso que usan su música para luchar contra demonios que se alimentan de almas.
“Somos de Koreatown; a mi hijo le encantan los cazadores de demonios del K-pop, así que colaboramos en este letrero y nos llamamos ‘Cazadores de ICE de K-town’”, explicó Lee, quien es residente de Koreatown en Los Ángeles. “Como inmigrante, creo que tenemos derecho a quedarnos aquí y que todos necesitamos sentirnos seguros; todos somos de diferentes partes, pero merecemos estar aquí, por eso estoy aquí con mi hijo”.
Las muertes causadas por ICE preocupan a la gente en todos los estados porque, aunque las redadas masivas no se han visto a gran escala como al inicio, las redadas nunca han cesado, según los organizadores. Poniendo a las personas más vulnerables en riesgo de convertirse en la próxima víctima de ICE.
Ante las paradas de tráfico, DHS ordenó brevemente una moratoria en las detenciones de vehículos, pero Trump revocó la orden menos de 24 horas después.
“En lo personal, yo siento una impotencia cuando veo todas las injusticias que nos están haciendo. Me pregunto qué más podemos hacer”, dijo Julia González, con tristeza en los ojos. “La comunidad se tiene que organizar, no podemos permitir que se lleven otra vida más”.