Admiración y preocupación: Polonia ante el dilema de Trump

El giro radical de Donald Trump en la política hacia Ucrania y Rusia está poniendo a prueba la relación de Polonia con Estados Unidos

El presidente polaco Andrzej Duda en la conferencia CPAC en Maryland.

El presidente polaco Andrzej Duda en la conferencia CPAC en Maryland. Crédito: Deutsche Welle

El presidente polaco Andrzej Duda estaba decidido a ser el primer jefe de Estado europeo en rendir homenaje al nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Ambos políticos mantienen una estrecha relación que se remonta al primer mandato de Trump. En aquel entonces, Duda gozaba de un acceso privilegiado a Trump, y también durante la campaña electoral de 2024 le realizó una visita simbólica. Sin embargo, esta vez, el viaje del mandatario polaco a través del Atlántico resultó ser un desastre.

Trump hizo esperar a su invitado polaco durante una hora y media el pasado sábado y luego solo le concedió escasos diez minutos de conversación. Además, no lo recibió en la Casa Blanca, sino al margen de la conferencia ultraconservadora Conservative Political Action Conference (CPAC), cerca de Washington.

Una conversación de apenas diez minutos

Las cámaras de televisión mostraron en vivo a un Duda visiblemente impaciente en una sala VIP, esperando al retrasado presidente estadounidense. Posteriormente, el mandatario polaco pudo aplaudir desde la primera fila el discurso de Trump en la CPAC. Desde el podio, el presidente de EE.UU. calificó a Duda como “una persona fantástica” y lo elogió por el hecho de que el 84% de los polacos residentes en Estados Unidos había votado por él.

Sin embargo, la diferencia con la recepción del presidente francés Emmanuel Macron en la Casa Blanca el lunes no pudo ser más evidente: el mandatario francés fue recibido con todos los honores diplomáticos y ante las cámaras de televisión y periodistas en el Despacho Oval. Luego, ambos presidentes ofrecieron una conferencia de prensa conjunta.

“Fue una humillación y un baño de agua fría para el presidente polaco”, escribió Jacek Niznikiewicz en el diario Rzeczpospolita. Trump trató a Duda, que dejará el cargo en verano, como un “lame duck” (pato cojo), un líder sin peso político en su propio país. “En la nueva visión de Trump, Poloniaya no es un actor clave desde la perspectiva estadounidense”, concluyó el periódico.

El dilema de Polonia

La fallida visita refleja con claridad el dilema polaco. Como país en la frontera oriental de la OTAN, Polonia considera a Washington su principal, si no único, garante fiable de seguridad. Al mismo tiempo, ha apoyado incondicionalmente a Ucrania en su lucha contra Rusia desde el primer día de la guerra, sin importar quién gobierne en Varsovia. Para los polacos, los planes imperialistas de Vladímir Putin representan una amenaza existencial.

El nuevo rumbo de Trump respecto a Ucrania y sus gestos conciliadores hacia Putin generan preocupación en Polonia. Especialmente el partido opositor Ley y Justicia (PiS) se encuentra en una encrucijada. Políticamente, comparte la revolución conservadora del movimiento Make America Great Again (MAGA) en EE.UU. Cuando Trump ganó las elecciones en noviembre pasado, los parlamentarios del PiS aplaudieron efusivamente en el Parlamento polaco. Sin embargo, la cercanía de Trump con Rusia y su escepticismo sobre Ucrania obligan a los nacional-conservadores polacos a un difícil equilibrio entre su admiración por Trump y su lealtad a Ucrania.

Polonia, el alumno ejemplar en defensa

A pesar de todo, el nuevo equipo de gobierno de Trump parece seguir favoreciendo a Polonia en Europa. El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, eligió Varsovia como destino de su primer viaje al extranjero en febrero y no escatimó elogios. “Polonia es el país que mejor entiende a EE.UU. y puede ser un puente entre EE.UU. y Europa”, afirmó.

También el enviado especial de EE.UU. para Ucrania, el general Keith Kellogg, hizo una escala en Varsovia antes de viajar a Kiev. Dentro de la OTAN, Polonia es vista como un país modelo en términos de defensa. Este año, destinará el 4.7% de su PIB a gastos militares. Más de 10.000 soldados estadounidenses están estacionados en varias bases polacas. Además, EE.UU. sigue siendo el principal proveedor de armas para el ejército polaco. Varsovia también desempeña un papel clave como centro logístico para la ayuda militar occidental a Ucrania.

EE.UU., garante de la seguridad polaca

Desde la perspectiva polaca, EE.UU. sigue siendo el pilar fundamental de su seguridad. Tanto el gobierno como la oposición polaca están de acuerdo en un punto: ningún soldado polaco debe participar en una misión de paz en Ucrania. La presión interna, en plena campaña para las elecciones presidenciales de mayo y junio, es demasiado fuerte. Según una encuesta del instituto IBRiS, el 76,2% de los polacos rechaza una participación en una misión de paz, mientras que solo el 17,8% la apoya.

A pesar de la humillación sufrida en Washington, la fe de Duda en Trump parece inquebrantable. En una entrevista con el canal de televisión Polsat News el lunes por la noche, el presidente polaco aseguró: “Trump no va a vender a Ucrania.”

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