Un nuevo parque en Santa Ana que honra la solidaridad entre dos familias
El Parque Salvador Quintana, con una historia detrás que une a mexicanos y japoneses, es una realidad en una ciudad que no cuenta con muchos espacios similares
Crédito: Janette Villafana | Impremedia
La ciudad de Santa Ana inauguró el Parque Salvador Quintana en honor a este hombre mexicano que ayudó a salvar las tierras de cosecha de una familia japonesa durante la Segunda Guerra Mundial.
“Es toda una historia de amor, de cómo los santaneros se quieren y ayudan los unos a los otros”, dijo el concejal Benjamín Vázquez en la ceremonia. “Debemos rendir homenaje a Salvador Quintana, cuyo esfuerzo hizo realidad la visión de la comunidad; hoy celebramos su labor en la finca Nitta y el hecho de que haya trabajado hasta los 90 años. Esto es lo que tenemos para él y para todos ustedes”.
En octubre de 2025, el Ayuntamiento de Santa Ana votó a favor de bautizar el parque en honor de Salvador Quintana, quien trabajó en la granja de la familia Nitta en Santa Ana entre 1940 y 1945.
Dos familias unidas para siempre
Cuando la familia Nitta y otros japoneses-estadounidenses fueron internados durante la Segunda Guerra Mundial, se le confió la propiedad al Sr. Quintana. A lo largo del tiempo, Quintana realizaba viajes mensuales a los campos de internamiento para entregar suministros esenciales y, tras el fin de la guerra, devolvió la tierra que un día se le había vendido por $1 al Sr. Nitta.
“En 1942, el gobierno de los Estados Unidos comenzó a reubicar forzosamente a los estadounidenses de origen japonés y a encarcelarlos en campos rodeados de alambre de púas. Solo podían llevar consigo aquello que pudieran cargar, por lo que la mayoría se vio obligada a vender sus propiedades y negocios”, recordó Rob Quintana, sobrino de Salvador Quintana.
“La familia Nitta fue una de esas familias y nuestras familias se han convertido en una sola a lo largo de los años. Nos sentimos honrados de que hoy se rinda homenaje a la solidaridad entre estas dos familias: nuestras familias”.



En la ceremonia de inauguración y la gran apertura del parque más nuevo de Santa Ana, los niños jugaban en el área infantil, probando los nuevos toboganes, y en las canchas de baloncesto, donde, si metían una canasta, podían ganar entradas gratis para el zoológico de Santa Ana.
Otros residentes, algunos de la tercera edad, intentaban las máquinas de ejercicio del parque, mientras que otros preparaban picnics en la zona de césped.
De lote vacío a parque
El parque ubicado al lado de la calle Bristol (712 S. Bristol St., Santa Ana, California) cuenta con zonas de recreación, parque infantil y picnic, así como con un depósito de biorretención de 2,000 metros cuadrados para filtrar las aguas pluviales del vecindario, gracias a una subvención de 3.5 millones de dólares para la ecologización de la ciudad. Estas instalaciones reducen la demanda sobre el sistema de agua potable de la ciudad y mejoran la calidad del agua en la zona de Newport Bay Watershed.
“Este parque también es para la comunidad; yo vivo en este barrio y sé cómo viven aquí las familias, y no es nada fácil”, dijo Vázquez, el concejal. “Cuando hay tres o cuatro familias diferentes viviendo bajo el mismo techo, los niños quieren salir a la calle y se van a los callejones que tenemos por aquí. Pero ahora, en lugar de salir y meterse en problemas, pueden venir aquí, a un lugar seguro donde jugar”.
Entre quienes dieron unas palabras se encontraban la concejal Jessie López, el concejal Johnathan Hernández y la copresidenta de la Asociación Pico Lowell, Valerie Magdaleno, quien se conmovió mucho al ver la transformación del terreno en un parque. Ella y su equipo trabajaron junto al departamento de obras públicas y encuestaron a residentes y estudiantes sobre lo que deseaban para el parque.
“Al reflexionar sobre el lote vacío que alguna vez hubo aquí, me resulta verdaderamente emotivo ver en qué se ha convertido este lugar hoy”, dijo Magdelano. “Sé de primera mano lo importantes que son los parques para los residentes de aquí, en Santa Ana, donde, de por sí, casi no tenemos espacios como estos”.
Un espacio verde que urgía
Durante la ceremonia se podían oír las carcajadas de los niños corriendo por el parque y las de los residentes que caminaban con sus perros; entre ellos estaba Sandra Domínguez, quien asistió a la ceremonia con sus hijos.


“Esto es algo realmente agradable para los niños, porque el barrio —ya saben— no es precisamente el más seguro; así que poder sacarlos de sus casas a un espacio abierto como este es fantástico”, dijo Domínguez mientras sus niños jugaban con un balón de baloncesto. “Estoy totalmente a favor de ello y, como pueden ver, ellos también”.
Santa Ana es considerada una ciudad carente de parques, con una de las proporciones más bajas de zonas verdes por habitante en los Estados Unidos, y se encuentra significativamente desatendida en comparación con las ciudades vecinas del condado de Orange.
El parque está ubicado al lado de la escuela primaria Martin Luther King. Ahora, los estudiantes que suelen salir de la escuela tendrán un lugar cercano para disfrutar del aire libre.
“El Parque Salvador Quintana refleja el compromiso de la ciudad de utilizar los terrenos de propiedad pública disponibles y de colaborar de manera creativa con el concejo para ampliar el acceso a parques y espacios verdes”, dijo el consejal Hernández.
“Es aquí donde verán a generaciones de familias de nuestra comunidad crear sus recuerdos”.