Chile: presente en AFI

Dos dramas de ese país están en la cartelera del festival angelino

Que haya dos cintas chilenas en el AFI Fest -y al menos un filme de ese país en casi cualquier evento importante de cine en el mundo- no es casualidad.

“Este es un momento muy especial para el cine chileno”, reconoció Cristián Jiménez, un director de 36 años que es parte de la nueva generación de cineastas que en los últimos meses recorren buena parte del mundo con sus produc- ciones.

En el caso de Jiménez, la cinta que lo trae a Los Ángeles es Bonsái, drama basado en la novela del mismo nombre que ha hecho mucho ruido en pasados festivales, entre ellos el de San Sebastián y el de Cannes. Con su largometraje debut, Ilusiones ópticas, también pudo recorrer importantes eventos cinematográ ficos de varios países.

“Hay gente que lo compara con lo que pasó en Chile a finales de los 60 a principios de los 70; [pero] yo creo que hay mucha diferencia porque este es un movimiento más heterogéneo; pero sin lugar a dudas es un movimiento muy especial”, añadió el realizador.

En esa ola de nuevo cine chileno, y que trae su ópera prima a la ciudad, está Francisca Fuenzalida. Su cinta La espera está basada en una nota periodística que abordó el tema de los abortos ilegales en su país.

“Yo soy periodista; me gustan los temas basados en la realidad, en temas sociales. El artículo decía que cada año se practican en Chile 160 mil abortos clandestinos. Eso me llevó a reflexionar que en 10 años, desde que hay democracia, había cambiado mucho la situación del país, y que hay temas todavía pendientes en la sociedad”, dijo Fuenzalida, quien estudió cine en Los Ángeles y a su vez es guionista de televisión en Chile.

La diversidad de los temas que abordan las películas chilenas es comparable con las edades de los cineastas que están produciendo.

“Gente de todas las edades está filmando, y eso nunca había ocurrido en chile”, dijo la directora.

La traba del séptimo arte en ese país se debió a que durante los años de la dictadura -que duró de 1973 a 1990- no había escuelas dedicadas a esa disciplina.

De repente, y también debido a los avances de la tecnología -ahora más accesible-, surgió una nueva generación de creadores cuyas propuestas han causado buena impresión fuera de sus fronteras.

“Se ha aprovechado la técnica para hacer historias más íntimas, más pequeñas, porque directores había, lo que ahora hay explosión de películas”, resumió Fuenzalida.

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