A preparar tu inversión para cualquier ocasión

Con la ayuda de un asesor financiero puedes 'amortiguar' las posibles caídas
A preparar tu inversión  para cualquier ocasión
Todos los estimados que presentes a la aseguradora deberán incluir los detalles de los materiales, mano de obra.
Foto: Archivo / La Opinión

Aunque en las últimas semanas la Bolsa está de buenas, siempre existe la posibilidad de que un posible mercado en baja pueda crear preocupación hasta en los inversionistas más experimentados. No es fácil sentarse a esperar tranquilamente que pase la peor racha de un mercado volátil, pues a nadie le gusta ver que sus ahorros oscilan en un subibaja. La situación podría resultar especialmente tensa para aquellas personas que se están acercando a la edad del retiro y consideran sus ahorros, sus inversiones, pensiones, IRA y 401(k) como el medio que les permitirá dormir tranquilamente durante sus años de jubilación.

¿Qué debo hacer?, se convierte en una pregunta cotidiana para quienes ven sus ahorros en peligro, acompañada de otras interrogantes: ¿Debo venderlo todo y sacar mi efectivo? ¿O es una buena oportunidad para comprar más? En realidad, para no atormentarte con todas estas dudas, lo que debes hacer con tiempo de antelación es preguntarle a tu asesor financiero: ¿Puedes ayudarme a crear un programa financiero que aguante las malas temporadas, se aproveche de las buenas y me ayude a lograr mis metas a largo alcance?

Durante un período de baja podrías analizar si dentro de ese reajuste te conviene concentrarte en inversiones que sean menos volátiles que las acciones individuales, como fondos mutuos. Las épocas de inestabilidad en el mercado indican, sobre todo para quienes se acercan a sus años de jubilación, no tomar riesgos con el dinero. La idea de que resarcir pérdidas colocando más dinero en inversiones agresivas, es especialmente riesgosa para quienes dentro de poco van a depender de ese dinero para sus gastos cotidianos.

Ante esta situación, los fondos mutuos ofrecen un enorme abanico de diversificación -lo que te evita el peligro de tener todos tus huevos en una sola cesta- y te permiten salirte de ellos sin tener que ir a ofertar tus valores en el mercado general, como le sucede al que tiene acciones. Los fondos mutuos te permiten (a diferencia de las acciones individuales) invertir más con menos dinero, y te brindan una manera económica y fácil de reinvertir tus dividendos. Además, tienes la posibilidad de que un profesional en finanzas guíe tus inversiones.

Por eso, cuando veas que se acerca o que estás en medio de un mercado en baja, ha llegado el momento en que los fondos mutuos pueden servirte de mucho. Esto es especialmente importante si tienes inversiones -como un 401(k)- que se están acercando a su momento de maduración, y tu vida se aproxima a una etapa en que quieres alejarte de los riesgos.

Si tienes que usar tu seguro de casa…

No te quepa la menor duda de que el dinero que vas a gastar en una póliza de vivienda vale la pena. Ten en cuenta aquello de que “es mejor ser precavido que tener que lamentar” y comienza a buscar este seguro. Si ya compraste uno, pero no estás familiarizado con él, estúdialo y analiza todos sus detalles. Quizás descubras que estás pagando demasiado, o que te hace falta mejorarlo un poco para sentirte más seguro.

Si tu vivienda sufre daños grandes por un huracán, un tornado o un terremoto, Identifica los daños estructurales que sufrió y cualquier otra estructura que haya en tu propiedad. Haz una lista que incluya desde las rajaduras en las paredes y ventanas hasta las puertas rotas o desencajadas, y los daños sufridos por el piso, el techo y el cielo raso, así como las tejas que hayan volado del techo. Además, inspecciona cómo quedó el sistema eléctrico. La mayoría de las compañías de seguro pagan por estas inspecciones.

Solicita estimados por escrito de contratistas reconocidos. Todos los estimados que presentes a la aseguradora deberán incluir los detalles de los materiales, mano de obra y los precios de ambos.

Claro, si tu propiedad fue destruida por completo y no tienes un inventario, tendrás que depender de tu memoria. En ese caso, trata de imaginarte todo lo que había en cada habitación y escribe una descripción de lo que era. Trata de recordar cuándo compraste cada artículo y cuánto pagaste. Conviene que hagas todo esto lo más pronto posible, mientras tu memoria esté fresca. Después de un tiempo, puede que no recuerdes los detalles…

Como necesitarás justificar tus pérdidas, no descartes los artículos dañados hasta que un tasador o “adjuster” de la aseguradora visite tu casa. Tomar fotos y video de los daños sufridos, y entrega una copia del inventario de tus bienes al tasador. Llena con cuidado todos los formularios que te envíe la compañía y devuélveselos lo más pronto posible.

Usualmente, los tasadores públicos cobran como honorarios de hasta un 15 por ciento del valor total de la indemnización para reparar permanente los daños. Este cargo no está cubierto por la póliza de seguro. Algunas veces después de un desastre, el porcentaje que cobran los ajustadores públicos es fijado por el Departamento Estatal de Seguros.

Si decides contratar a un ajustador público, primero asegúrate de investigar de forma detallada sus calificaciones y sus referencias. Evita aquellos individuos que van de puerta en puerta después de un desastre, a menos que estés muy seguro de que es un tasador público calificado.

Una vez que la aseguradora conozca la magnitud de tus daños, emitirá un acuerdo de indemnización o “settlement”. Las leyes estatales obligan a la empresa de seguros a enviarte el pago correspondiente lo más pronto posible, pero si no sucede así, o si no comprendes los términos del acuerdo de indemnización, contacta directamente a tu Departamento Estatal de Seguros, o llama a tu agente para que te explique.