Creador de WikiLeaks al centro de polémica
Assange entrevista al líder de Hizbulá en televisión rusa
El fundador de WikiLeaks vuelve a desafiar a Occidente, esta vez como presentador de televisión en teleconferencia. Crédito: AP
MOSCÚ, Rusia (EFE).- El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, regresó al centro de la polémica al debutar como presentador de una televisión rusa con la primera entrevista que concede en seis años el líder de Hizbulá, considerado un terrorista por Occidente.
“Ya me imagino las críticas obvias. Ahí está Assange, el enemigo combativo, el traidor, acostándose con el Kremlin y entrevistando a terribles radicales de todo el mundo”, dijo Assange, que se encuentra desde hace año y medio bajo arresto domiciliario en Londres.
Assange, que saltó a la fama en 2010 con sus filtraciones de cables diplomáticos, presentó en el canal ruso en inglés Russia Today (RT) la primera edición del programa “The World Tomorrow“, cuyo primer invitado fue el buscado líder de la guerrilla chií libanesa Hizbulá, Hasan Nasralá.
Es la primera vez que lo digo- hemos contactado con la oposición (siria) para animarlos y facilitar el proceso de diálogo con el régimen (de Bachar al Asad). Pero ellos rechazaron el diálogo”, aseguró el guerrillero a Assange.
El creador de WikiLeaks realizó la entrevista de media hora con Nasralá por videoconferencia, debido a la imposibilidad de desplazamiento tanto del presentador como de su invitado, que se encuentra escondido en algún lugar del Líbano.
“Desde el mismo principio tenemos un régimen que está dispuesto a realizar reformas y preparado para el diálogo. Por otra parte, tienes a la oposición que no está preparada para el diálogo y no quiere reformas. Todo lo que quiere es derrocar al régimen. Esto es un problema”, señaló el líder de Hizbulá.
RT, canal que ofrece emisiones en inglés, español y árabe y que fue creado para promover la imagen de Rusia en el exterior, mantuvo en secreto la fecha, horario y a la identidad del entrevistado hasta el último momento.
Nasralá también criticó el hecho de que Asad se lleve todas las críticas por la represión violenta, “cuando los grupos armados en Siria han matado a muchos civiles”.
El líder de Hizbulá denunció que varios países árabes y no árabes están armando y financiando a los rebeldes, mientras la organización terrorista Al Qaeda simplemente quiere convertir a Siria en un campo de batalla.
Assange, que tiene previsto emitir diez entrevistas para RT desde la mansión del este del Reino Unido en la que se encuentra confinado durante 460 días, ya había adelantado que sus entrevistas con “actores políticos, pensadores y revolucionarios de todo el mundo” crearían controversia.
“El único criterio es que pudieran acudir al programa. Lo que es interesante es que hay un número de entrevistados que no hemos podido conseguir. Hay una especie de censura encubierta. Aún estamos intentando acceder a Ai Weiwei”, comentó.
Tanto ese artista y disidente chino como el magnate petrolero ruso Mijaíl Jodorkovski se encuentran en prisión, lo que hace casi imposible concertar una entrevista, comentó.
“Así que lo intentamos con otros grupos. Son gente que normalmente no tienen voz. Por ejemplo, la mayoría de invitados que he entrevistado han estado en prisión en algún momento. Lo que me han dicho no podrían decirlo en otro medio de comunicación”, dijo.
Assange destaca el hecho de que esos personajes “no traten con un entrevistador al uso, sino con alguien que está bajo arresto domiciliario, alguien que ha sufrido problemas políticos, alguien con el que pueden simpatizar”.
Reconoció que se decidió por el canal internacional ruso debido a que su penetración en Estados Unidos es mayor que la del canal catarí Al Yazira, mientras rechazó la posibilidad de la británica BBC debido a que su información sobre WikiLeaks fue “hostil”.
“Tenemos un absoluto control editorial. El programa lo hace una productora independiente británica. El canal internacional de distribución que hemos elegido es RT”, afirmó.
Por su parte, la directora de RT, Margarita Simonián, aseguró que la entrevista con Nasralá será “un examen de democracia” para los países occidentales.