La paradoja inmigrante

los jóvenes inmigrantes de primera generación tienden a alcanzar, a largo plazo, mayor suceso académico que sus contrapartes de segunda y tercera generación

La mitología social recoje el concepto de que los jóvenes inmigrantes de primera generación son un perjuicio a la hora de hacer el balance del sistema educativo del país. Repetidamente escuchamos que el sistema educativo está plagado de niños inmigrantes incapaces de comunicarse en inglés y que le cuestan a los contribuyentes mucho dinero malgastado en su educación.

Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad John Hopkins da al traste con este equivocado concepto.

De hecho, de acuerdo a esta investigación, los jóvenes inmigrantes de primera generación tienden a alcanzar, a largo plazo, mayor suceso académico que sus contrapartes de segunda y tercera generación.

¿Sorprendido?

Prepárese que todavía falta. Además, y en lo que respecta a nuestra comunidad, se ha establecido que el éxito académico de los estudiantes hispanos de primera generación es similar al éxito de los estudiantes de primera generación de origen asiático.

Pero eso no es todo. Además, los estudiantes de primera generación tienen mayor presencia en el campo llamado STEM (Ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas). Esto desbarata la idea de que los estudiantes inmigrantes solamente se interesan por carreras sociológicas.

Este fenómeno al que se denomina “La paradoja inmigrante” ya fue estudiado en la Universidad de Brown, en el año 2010 con resultados similares, pero con un agregado, el éxito de estos estudiantes inmigrantes de primera generación no solo se limita al aula de clases, sino que además se proyecta a la vida comunitaria, las relaciones interpersonales y la conducta social.

El doctor Lingxin Hao, director del estudio, señala que la primera causa de este fenómeno es el entorno familiar.

De acuerdo al académico la motivación de los inmigrantes, su deseo de alcanzar un mejor nivel de vida y sobretodo la expectativa que los padres tienen respecto del futuro de los hijos es mayor que la motivación de los inmigrantes ya establecidos. Y otra vez, contrariamente a lo que se cree, la principal preocupación de los padres inmigrantes es la educación de sus hijos.

Pero la motivación de los jóvenes no es menor, y se enriquece con la doble cultura en la que crecen. Pero más importante todavía es que los jóvenes adquieren un compromiso no establecido pero latente con el éxito, para retribuir el esfuerzo de sus padres que se desarraigaron de su lugar de origen para proveer a su prole una mejor vida. Los jóvenes no son insensibles al sacrificio de sus padres.

Por casi 10 años he colaborado con un programa de entrenamiento de estudiantes de medicina de la Universidad de California Irvine, en días pasados volví al programa luego de mucho tiempo, para llenarme de alegría y orgullo al encontrar un alto número de estudiantes hispanos.

Lejos de los mitos que se ciernen sobre nuestra comunidad, la realidad es que somos el futuro y vamos a estar a la altura de lo que la sociedad estadounidense espera de nosotros.