El desafío es un techo para cada veterano

La meta es que para 2015 ningún excombatiente viva en la calle
El desafío es un techo para cada veterano
Arthur Lute, exsoldado que vivió en la calle 15 meses, carga a su hijo Evan de cinco meses en Chula Vista. La cantidad de veteranos de las Fuerzas Armadas sin hogar cayó un 12% entre 2010 y 2011 a 67,497.
Foto: AP

CHULA VISTA, Calif. – El arduo viaje de Arthur Lute desde sus días de Marine de EE. UU. hasta sus noches durmiendo en la calle ilustran el desafío de la administración Obama de cumplir con su promesa de terminar con la situación de los veteranos de las Fuerzas Armadas sin hogar para el año 2015.

Lute sufre de un desorden de estrés postraumático desde el bombardeo de los cuarteles de los Marines en el Líbano. Pasó años a la deriva entre empleo y empleo, dos años en prisión por agresión y luego 15 meses durmiendo en los arbustos fuera del departamento de policía de su ciudad al sur de San Diego.

Hoy vive en un apartamento de dos dormitorios que le cuesta 1,235 dólares al mes y está ubicado en un vecindario de clase trabajadora. El gobierno federal paga casi el 80% del alquiler y cubre casi el total del costo de los medicamentos para su depresión, hipertensión y otros problemas de salud. Los programas de fondos estatales pagan las consultas médicas para su hijo de 6 años y la terapia para su esposa que, según afirmó, es bipolar.

Se espera que un informe próximo muestre que la cantidad de veteranos sin hogar ha disminuido en al menos 15,000 personas desde 2009, indicó Eric Shinseki, secretario del Departamento de Asuntos de Veteranos de las Fuerzas Armadas, y este descenso es resultado de una agresiva doble estrategia que no solo busca sacar a los veteranos de la calle, sino también evitar que nuevos veteranos terminen allí.

Pero Shinseki hizo una promesa de audaz en 2009: la administración terminaría con la situación de los veteranos de las Fuerzas Armadas sin hogar para el 2015. El ex general de cuatro estrellas dice que ahora se encuentran bien encaminados para alcanzar la meta.

Las autoridades y los expertos independientes dijeron que implicaría:

—Aumentar a más del doble el progreso anual de registro actual.

—Miles de millones de dólares más de dinero federal.

—Más mejoras y compromiso a largo plazo en los programas orientados a las causas que hacen que las personas terminen en las calles —enfermedades mentales, adicción a las drogas y el alcohol, desempleo y pobreza—.

“Es una tontería decir que terminará en el 2015”, indicó Bob McElroy de Alpha Project, que ha ayudado a las personas sin techo en San Diego durante décadas. “Esto debe ser una prioridad en las próximas décadas”.

Otros cruzan los dedos.

“Puede suceder”, dijo Steve Berg de Alianza Nacional para Terminar con la Situación de Personas sin Hogar, consdierando que el esfuerzo hacia los veteranospodría “marcar el camino” con respecto a lo que se puede hacer con la situación de las personas sin techo en general, que es más común desde la década de 1970 debido a la pérdida de las viviendas asequibles, los cambios en la admisión de los hospitales para enfermos mentales y la despenalización de delitos como la ebriedad en público y la vagancia.

De los 22 millones de veteranos del país, se estima que 75,609 estaban sin hogar en 2009 cuando Shinseki anunció la campaña. Los veteranos de las Fuerzas Armadas constituyen el 14% de la población sin techo de EE. UU.

La cantidad de veteranos de las Fuerzas Armadas sin hogar cayó un 12% entre 2010 y 2011 hasta 67,497. Se espera que disminuya a menos de 60,000 cuando en las próximas semanas se divulgue la cifra de este año, afirmó Shinseki.

Un bipartidismo poco común en Washington es uno de los motivos. El consenso político entre los legisladores y en la administración para hacer todo lo posible por las tropas y los veteranos ha significado un enorme incremento en el presupuesto para la atención de la salud de VA y otros servicios destinados a los sin techo, de 3,600 millones de dólares en el ejercicio presupuestario de 2010 a los 5,800 millones de dólares propuestos para 2013.

VA gastó 9,500 millones de dólares en los ejercicios presupuestarios de 2011 y 2012, y propone gastar otros 11,900 millones de dólares en los próximos dos años —lo que indicaría que el costo total sería de 21,500 millones de dólares para septiembre de 2014.

El Congreso también ha aumentado de forma constante los presupuestos anuales para el mayor socio de VA en el esfuerzo por terminar con la situación de las personas sin hogar: el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano. (HUD), el cual ha enviado 350 millones de dólares para vales a las autoridades de vivienda en todo el país, proporcionando viviendas a 42,000 veteranos desde 2008.

Los programas también han eliminado los requisitos que indicaban que los veteranos debían estar sobrios o tomando sus medicamentos antes de recibir una vivienda.

Las autoridades ahora tienen lo que muchos consideran un recuento más creíble de la población sin techo —un censo que se realiza la misma noche de enero todos los años—. Los expertos elogian al gobierno por las mejoras en la transmisión de los programas a través de miles de autoridades locales de vivienda, iglesias, empresas y otros socios.

Gary Shaheen del Instituto para Veteranos de las Fuerzas Armadas y Familias Militares de la Universidad de Syracuse es optimista.

Los veteranos como Lute, de 50 años, que prestaron servicios en los tiempos de paz luego de Vietnam y antes de la Guerra del Golfo en 1991, constituyen una cifra desproporcionada entre aquellos que encuentran en los programas de VA para las personas sin techo, según un informe de febrero del Servicio de Investigación del Congreso.

Otra preocupación es lo que sucedería si las necesidades aumentan. Casi 180,000 personas dejan las Fuerzas Armadas cada año y esa cantidad aumentará porque el Pentágono tiene planes de recortar 100,000 tropas durante los próximos años ahora que terminó la guerra en Irak y comenzó la reducción en Afganistán.

Aunque hasta el momento pocos veteranos de Irak y Afganistán se han presentado en los refugios para personas sin hogar, los expertos están preocupados de que esta cifra pueda aumentar más adelante. “Vimos que muchos problemas de los muchachos y muchachas de la guerra de Vietnam no (emergieron) durante décadas”, indicó McElroy de Alpha Project.