Naciones árabes difieren sobre ataque de EEUU a Siria

Dentro de la cumbre de la Liga Árabe en El Cairo, adelantada por la tensión entorno a un posible ataque a Siria, resaltó el apoyo firme de Arabia Saudí a una intervención extranjera y la oposición de Egipto

Junto a Egipto se alinearon otros países como Argelia, considerando negativo el impacto que tendría la intervención extranjera en la región.
Junto a Egipto se alinearon otros países como Argelia, considerando negativo el impacto que tendría la intervención extranjera en la región.
Foto: EFE

EL CAIRO/DAMASCO.- Los países árabes evidenciaron hoy sus grandes diferencias acerca de una eventual intervención militar sobre Siria, para la que su presidente, Bachar al Asad, asegura estar más que preparado.

La cumbre de la Liga Árabe en El Cairo, adelantada dos días para dar una respuesta temprana a la intención de Estados Unidos de atacar Siria, destapó el apoyo firme de Arabia Saudí a una intervención extranjera y el rechazo de potencias regionales, como Egipto, a una acción de esas características.

Esa disonancia fue apreciable desde el momento en que se inauguró la cumbre, que bien entrada la noche todavía no había finalizado, con intervenciones que condenaron unánimemente el posible uso de armas químicas en Siria, pero que en muchos casos discreparon sobre la oportunidad de una acción castrense foránea.

“Todo lo que pido ahora es el apoyo árabe a una operación internacional contra la maquinaria de asesinatos y destrucción, un apoyo a una intervención militar en favor del pueblo sirio”, clamó el líder de la Coalición Nacional Siria (CNFROS), Ahmad Yarba, ante el plenario de 22 ministros de Exteriores árabes.

En una encendida intervención, llamó a los países a impedir que “el ejército de un asesino que utiliza a ‘shabiha’ (sicarios) y mercenarios mate a un pueblo desarmado”, y les reclamó que pongan fin a la “injusticia contra el pueblo sirio tras la intervención de Irán y de las milicias (de Hizbulá)”.

Yarba defendió la acción militar que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha sometido a la aprobación del Congreso de su país, aunque recordó que “lo mínimo” que los sirios piden a los demás árabes es que adopten una posición propia, al margen de la agenda de Occidente. También se postuló en favor de la intervención el canciller saudí, Saud al Faisal, aunque sin mencionarla en ningún momento.

“Ya no aceptamos un Consejo de Seguridad de la ONU restringido por el veto de Rusia y China”, dijo el saudí, quien consideró que es el momento de adoptar “una medida firme” frente al régimen sirio.

De igual forma, aseveró que su país apoya las demandas de los opositores sirios a que se tomen “todas las medidas disponibles” para frenar la agresión.

Frente a esta posición, el ministro egipcio de Asuntos Exteriores, Nabil Fahmi, se opuso a la operación en Siria, “no por defender al régimen de Bachar al Asad”, sino por sus principios y los “acuerdos internacionales”.

“La única vía es conseguir un acuerdo entre el régimen y las otras partes para un traspaso de poder que permita llegar a la democracia”, dijo.

Pese a responsabilizar al régimen de lo que le sucede al pueblo sirio, el egipcio recordó que “hoy ya se puede ver cómo el país se ha convertido en un campo para los extremistas y la violencia, que lo alejan de la democracia y la libertad”.

Junto a Egipto se alinearon otros países como Argelia, que rechazó también la acción extranjera, ya que los costes de esta intervención militar y su impacto sobre la región serían “significativos”.

En su intervención, el representante argelino, Murad Medelci, pidió que, debido a las “circunstancias altamente complejas y sensibles” de Siria, se recuperen las negociaciones políticas como vía para solucionar el conflicto.

Frente a esos tambores de guerra, como los califica el propio Gobierno sirio, el presidente Bachar al Asad sostuvo hoy que su país está preparado para un ataque liderado por los Estados Unidos.

“Siria es capaz de hacer frente a cualquier agresión extranjera al igual que hace con la agresión interior, y logra victorias para recuperar la seguridad y la estabilidad en el país”, afirmó el mandatario, que alabó “la insistencia de su pueblo y la unidad del Ejército”.

En una nueva bravata, similar a las que se escuchan los últimos días a cargo del régimen, Al Asad insistió en que su país continuará su “lucha contra el terrorismo”, pese a las amenazas de Estados Unidos.

El presidente sirio hizo esas declaraciones tras reunirse con un alto representante de su gran aliado iraní, Alaeddin Boroujerdi, quien vaticinó que los “grandes perdedores de cualquier agresión extranjera contra Siria serán Estados Unidos y sus agentes en la región, sobre todo la entidad sionista (Israel)”.

Obama dijo ayer que ha decidido atacar Siria para castigar al régimen por haber utilizado armas químicas contra la población, que Estados Unidos considera probado, aunque someterá esa decisión al voto del Congreso, que reanuda su actividad el 9 de septiembre.

A falta de que los inspectores de la ONU presenten los resultados de sus investigaciones realizadas en Siria, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, afirmó hoy que su país tiene pruebas de que el régimen sirio usó gas sarín en el ataque del pasado 21 de agosto en la periferia de Damasco del pasado 21 de agosto.