Fiscalía acusa a Spaccia por corrupción en Bell

Jueza considera debe haber “remedio extraordinario” en el caso de exfuncionarios acusados de corrupción en Bell

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Fiscalía acusa a Spaccia por corrupción en Bell
Angela Spaccia enfrenta 13 cargos por corrupción.
Foto: Archivo / AP

Al presentar a sus dos últimos testigos en el juicio por corrupción en la ciudad de Bell, la Procuraduría de Distrito insistió este martes que Angela Spaccia conspiró junto con el administrador Robert Rizzo, y varios empleados más, para enriquecerse a costa del dinero público.

Los argumentos finales del juicio darían inicio este miércoles, según indicó la jueza Kathtleen Kennedy a los 17 miembros del jurado, y que dichas conclusiones judiciales podrían durar hasta el viernes.

Al finalizar la audiencia de este martes, la jueza Kennedy comentó con la defensa y los fiscales que será el jurado quien determine la culpabilidad o inocencia de la acusada, pero dejó en claro que debe haber un “remedio extraordinario”.

El término legal utilizado por la jueza refiere a la necesidad de mitigar los daños causados que no se pudieron obtener normalmente en un proceso judicial.

Spaccia era la segunda al mando de la administración de Bell al desatarse el escándalo de corrupción en esa ciudad de apenas 35 mil habitantes, a la cual se estima desfalcaron con unos 20 millones de dólares.

Los fiscales encargados del caso han establecido, durante las últimas cinco semanas que ha durado el juicio, que Spaccia se benefició con un salario exorbitante que ascendió a los $564,000 dólares al año, que durante 18 meses (entre 2005 y 2006) estuvo cobrando su sueldo y acumulando días de vacaciones y de enfermedad a pesar de que no estuvo trabajando, que obtuvo préstamos por más de $350,000 de la ciudad que pagaba con días de vacaciones que eran manipulados, y que al retirarse obtendría una pensión anual de $375,000.

Sin embargo, Harland Braun, abogado defensor de Spaccia, recalcó: “No hay algo criminal en ello”.

Para el abogado se trata de un asunto moral o ético, pero no criminal.

La defensa se ha enfocado en resaltar que su cliente –la cual enfrenta 13 cargos de malversación de fondos-, no sabía que las operaciones que realizaba Rizzo pudieran ser ilegales y que Spaccia nunca tuvo autoridad delegada por su jefe.

El exadministrador de Bell, Robert Rizzo, antes de que empezara el juicio decidió no disputar los 69 cargos en su contra, por lo que en marzo próximo estaría recibiendo una sentencia de 10 a 12 años en prisión.

La Fiscalía de Distrito presentó ayer dos testigos, el primero para probar que Spaccia elaboró en su computadora de manera secreta los contratos para Rizzo, con sueldo anual de casi $800,000 al año, y para el exjefe de policía, Randy Adams, que ganaba $457,000.

El segundo testigo, Josh Betta, director de finanzas de Bell, quien constató que contratos laborales de tres empleados más (Lourdes García, Eric Eggena y otro de apellido Chávez) fueron alterados.