Oficio de camionero pierde popularidad en California

Altos costos de las clases y mayores regulaciones serían factores de la baja

Oficio de camionero pierde popularidad en California
Algunos atribuyen la baja de aspirantes a condcutores debido a los altos costos de las clases y las dificultades de la industria.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

“Sí, es difícil, es pesado, pero a mí me gusta manejar”, dice Juana Sánchez, a la espera de su turno en el área de pruebas para aspirantes a una licencia comercial—que permite manejar camiones de carga—en la oficina del Departamento de Vehículos de California (DMV) en Montebello.

Es la única mujer entre unos veinte interesados en convertirse en choferes de vehículos pesados, pero eso no la intimida. “Me siento segura”, afirma la guanajuatense de 40 años, antes de subir al tráiler. Ella sabe qué le espera si obtiene el permiso: más responsabilidad en las carreteras.

Esta mañana vino acompañada de su esposo, camionero de oficio, para sentir más confianza. Aunque también la respaldan cuatro meses de entrenamiento en una escuela que le cobró $2,000 dólares.

“Le tienes que meter bien el clutch [pedal para cambiar velocidades], sino el camión se te hace así [brinca un par de veces] o se te apaga”, explica esta madre de cuatro hijos.

Ha llegado el momento de mostrar lo aprendido. Sánchez se enfila al camión. Con cautela cumple las pruebas de estacionamiento y después sale a la calle con el evaluador. A su regreso, una sonrisa revela el resultado del examen. “¡Feliz ya!” dice con el pase en la mano. “Voy a celebrar con mis hijos”.

No hay una explicación oficial, pero en los últimos años las licencias comerciales en California han dejado de ser tan populares como lo eran en el período previo a la crisis económica.

En 2012 el DMV expidió 698,445 permisos de este tipo, 559 menos que en 2010.

Unos lo atribuyen a la falta de dinero para pagar la cuota de las escuelas (hasta $4 mil); otros creen que se debe a leyes más estrictas; algunos más lo asocian a las dificultades de la industria, que paga poco, niega prestaciones y se deslinda del mantenimiento de los vehículos.

Un análisis de la campaña Camiones Limpios y Seguros reveló en 2010 que el 35% de los choferes del complejo portuario Los Ángeles/Long Beach trabajaba más del límite legal de 60 horas por semana y que un 16% incluso rebasaba las 70 horas laboradas. El 75% dijo estar “mucho peor” que en 2007. Por su parte, el 25% de los camioneros de Oakland se había declarado en bancarrota o perdió su vivienda.

Al restar los beneficios no ofrecidos, las extensas jornadas laborales y el alto costo del combustible, algunos conductores ganarían incluso menos del salario mínimo, según estimaciones.

A esto se incluyen accidentes aparatosos ocurridos recientemente: la explosión de un camión cisterna que dañó un puente de la carretera 60 en 2011 y el incendio de otro en la autopista 710 a finales de octubre.

Este oficio es dominado por los latinos en el área de Los Ángeles.

Mario Chávez, instructor de la popular escuela de manejo Aztlán, reconoce que los mejores días de la institución se han esfumado. “Antes estaba mejor, creo que es porque hay más competencia”, señala este hombre cuya jornada se redujo a la mitad, a tres días, desde 2008.

Pero los que esta mañana han venido a la oficina del DMV en Montebello creen que les irá mejor operando un vehículo de 18 ruedas. “Hay más futuro, pagan bien”, asegura Héctor Sánchez, originario de Puerto Rico y quien dice ser amante de los viajes en carretera.

Tony Castillo, de Honduras, comparte esta opinión. Él ha venido por una segunda oportunidad: falló en la prueba de manejo hace unos días. Lleva un mes durmiendo en la escuela que contrató y espera obtener la licencia Clase A para regresar a Boston.

Esta vez tuvo un par de puntos negativos en las pruebas pero al final logró su objetivo. “Estoy muy feliz de verdad, es un gran peso fuera de mí”, comenta con una gran sonrisa.