Reforma energética a mitad del camino

Senado mexicano da luz verde a cambios para entradas privadas

Reforma energética a mitad del camino
El presidente del Senado mexicano, Raúl Cervantes Andrade, cierra la sesión de ayer, tras la aprobación de la reforma energética.
Foto: EFE

MÉXICO, D. F.— El Senado mexicano dio luz verde a los cambios que abren las puertas a los particulares en la exploración y extracción de hidrocarburos (petróleo y gas natural) así como a la generación y comercialización de energía eléctrica hasta ahora en monopolio del Estado.

Después de casi 20 horas de discusión en el pleno de la Cámara Alta se impuso por la madrugada de ayer miércoles una mayoría de 95 senadores del PRI, PAN y PVEM contra la rotunda oposición de 28 izquierdistas del PRD, PT y Movimiento Ciudadano, autores intelectuales de las manifestaciones callejeras de inconformidad.

Las discusiones entre los legisladores —que aún continúan en puntos particulares— suben a ratos de tono hasta los insultos verbales: los unos a los otros se llaman “cobardes”, “traidores”, “vendepatrias”, adjetivos que quedaron plasmados en una gigantesca manta que amaneció ayer como adorno en la tribuna.

El dictamen de Reforma Energética pasará a la Cámara de Diputados para un segundo análisis y votación antes del 15 de diciembre.

En el fondo hay coincidencias sobre la urgencia de cambiar el modelo del sector energético. Las tres iniciativas que sirvieron de antecedentes al dictamen (una del PAN, otra del PRD y la de Enrique Peña Nieto) calculan que, de seguir como hasta ahora, México terminaría en bancarrota dentro de 20 años.

Principalmente porque Estados Unidos, su principal comprador, se encamina a la independencia energética con un crecimiento anual del 1.3%, que es su apuesta por el gas natural y porque las reservas de combustible están en declive sin que Petróleos Mexicanos por sí mismo haya podido extraerlo de aguas profundas.

Lo intentó seis veces sin éxito entre 2004 y 2007 con exploraciones a seis pozos a 500 metros y solo encontró uno con reservas suficientes, aun cuando el potencial es de 29,500 millones de barriles, principalmente en el Golfo de México profundo, a tres mil metros.

La manera de cómo extraerlo es la clave del debate que mantiene las acciones de los izquierdistas.

Estos proponen que el Estado tiene capacidad de hacer la modernización necesaria para la exploración en aguas profundas sin la intervención privada si se cambia el régimen fiscal: hasta ahora por cada barril que Pemex vende en cien pesos, 69 se los queda Hacienda.

Pero lo que se impuso en el Senado fue finalmente lo opuesto: los particulares podrán intervenir en la extracción de los hidrocarburos, no en concesiones (como proponía el PAN), sino en esquemas de contratación que serán reglamentados posteriormente, si también se aprueba, como está previsto, en la Cámara Baja.