Buenas normas para el campo

Tuvieron que pasar 22 años para tener una nueva regulación federal que proteja a los trabajadores agrícolas que laboran con los pesticidas. Pero es mejor tarde que nunca, especialmente a la hora de cuidar el factor humano, en cuyos hombros se sostiene un importante sector de la economía.

La Agencia de Protección al Medio Ambiente (EPA) emitió una nueva norma que introduce una serie de cambios necesarios para proteger al campesino. A ese individuo inmigrante que realiza una labor, que los estadounidenses no quieren hacer, y cuyo trabajo redituó 44,400 millones de dólares para el sector agrícola de California.

La nueva norma, de ser aprobada, hace que la capacitación laboral sea anual en vez de cada cinco años; exige que cualquier trabajador que maneje pesticidas tiene que ser mayor a los 16 años de edad, al igual que da protecciones a los trabajadores que reporten irregularidades, entre otros aspectos.

Estos cambios son importantes porque, según los estimados del EPA, no se reportan casi el 90% de los casos de exposición peligrosa ante los pesticidas. El resultado de esta contaminación son distintos tipos de cáncer, leucemia y linfomas, de acuerdo a numerosos estudios federales.

Este es un ejemplo, por otra parte, de la necesidad de tener un EPA activo a pesar de que la agencia federal del medio ambiente está siempre bajo la amenaza de los conservadores y las industrias que detestan cualquier tipo de regulación, argumentando que eleva los costos.

Sin embargo, la protección de los trabajadores agrícolas merece una mayor atención porque —ya se ha visto— que el costo aumenta más cuando las cosechas se pierden por falta de mano de obra.

Creemos que esta regulación debe implementarse después de los 90 días abiertos para su discusión pública. Tan importante, como la misma norma, es que halla un esfuerzo regulatorio, como las inspecciones, que sea capaz de vigilar el cumplimiento de las normas.