Magia de don Gabriel

Cien Años de Soledad es, a mi manera de ver, la única obra comparable con Don Quijote de la Mancha
Magia de don Gabriel
Don Gabriel García Márquez crea un género literario —realismo mágico— con Cien Años de Soledad.
Foto: Archivo

Cultura

A una semana de su muerte, un buen número de columnistas y escritores han hecho honores a Gabriel García Márquez. No puedo y no quiero ser la excepción. Como todos los que nos dedicamos a la prosa, quiero tener la oportunidad de escribir algunas palabras en relación con quien ha sido mi máxima inspiración literaria.

Durante mucho tiempo, Don Quijote de la Mancha marcó un hito dentro de la literatura mundial y se convirtió en un estándar de las obras literarias de la lengua española. Desde el deceso de Miguel de Cervantes Saavedra, autor de Don Quijote, hubo grandes escritores españoles e hispanoamericanos que brillaron con sus propias luces.

Sin embargo, pocos de estos escritores, tal vez ninguno, produjo una obra cumbre que es valorada alrededor del mundo como ícono literario que se confunde con la misma divina providencia. Cien Años de Soledad es, a mi manera de ver, la única obra comparable con Don Quijote de la Mancha. Su riqueza literaria es exquisita, deslumbrante y sobrecogedora. Es una de las grandes obras que ha florecido en la literatura mundial del Siglo XX.

Don Gabriel García Márquez crea un género literario —realismo mágico— con Cien Años de Soledad. En esta obra, lo indescriptible se vuelve en algo descriptible, coherente y discernible con la pluma sutil del escritor colombiano.

A Cien Años de Soledad no la leí en mi edad de estudiante de secundaria en el colegio San Francisco de La Paz, Bolivia. Todo porque mi maestro de literatura tenía como política académica asignar a sus estudiantes novelas de escritores bolivianos. “Primero lo nuestro, después el resto”, solía decirnos.

En consecuencia, la primera vez que puse mis ojos en Cien Años de Soledad fue en la universidad. La leí en inglés. A pesar de que la traducción fue impecable, sentí que le faltó algo, tal vez el espíritu del autor. Entonces inmediatamente volví a leerla, pero esta vez en español.

Cien Años de Soledad no es solamente el relato de las vicisitudes de una familia colombiana (los Buendía), sino también es una descripción exacta de la vida política y social de Colombia durante un período plagado por amor y odio entre liberales y conservadores.

El desastre y las matanzas se suavizan con el enfoque mágico de Gabriel García Márquez. Sus cualidades de escritor fueron como las de un dibujante de caricaturas que crea personajes desfigurados y desproporcionados, los cuales, sin embargo, producen un grato placer a la vista en el momento de observarlos.

Al igual que Miguel de Cervantes Saavedra, Gabriel García Márquez vivirá inmortalizado por su brillantez literaria. Lo recordaremos siempre. Su obra trascendental, Cien Años de Soledad, es una reliquia que perdurará hasta que el mundo deje de existir.