La responsabilidad de México

Burbujas

Con todas las noticias que circulan, tengo la lamentable seguridad de que cuando menos este año, no va a haber reforma migratoria. Aclaro que por reforma migratoria entiendo el cambio de la ley en beneficio de los Estados Unidos y no necesariamente de los indocumentados.

La situación se ha complicado por todos lados.

Obama, que ofrece cambios en la ley, no precisa cuales son, ni tiene el poder para hacerlos, pero sigue deportando a altos niveles.

Los políticos demócratas hablan mucho a favor de un cambio en la ley pero aparentemente ni siquiera están de acuerdo entre si de lo que debe entenderse por esa reforma.

Los políticos republicanos a su vez están en contra de una reforma sin decir tampoco los motivos que producen esa oposición.

Todos hablamos de reforma migratoria y en realidad ni siquiera se ha planteado abiertamente qué es lo que cada una de las facciones políticas quiere, qué puede apoyar, y a qué puede oponerse.

Además, cada uno de los indocumentados, tiene sus deseos personales de cómo quisiera que se arreglara la situación.

A ese mar de confusiones se agregan nuevas complicaciones. El problema de los niños que han cruzado la frontera, ha desviado la atención hacia el aspecto humanitario, pero fuera de quererlos regresar a sus lugares de origen, tampoco veo con claridad algún plan para evitar que sigan emigrando de sus países.

Existe una cacofonía de voces en que cada uno de nosotros habla del problema en diferente forma, lo entiende distinto y pretende solucionarlo en otra manera, o acaba por pensar que lo mejor que puede hacerse es “no moverle”. No puede lograrse una reforma de ley en estas condiciones.

Hay situaciones lamentables. Se dice que México les está permitiendo a los centroamericanos que entren sin problemas y que puedan trabajar en los estados de Chiapas, Tabasco, Yucatán, y Quintana Roo. Esta una medida alivia un poquito la situación para los que llegan, pero crea grandes problemas nuevos porque facilita la oportunidad para que ellos intenten la travesía hacia los Estados Unidos.

El que México permita que los indocumentados vayan desde su frontera sur en dirección a Estados Unidos por muchísimos kilómetros montados en el techo del tren apodado “La Bestia”, es vergonzoso.

Independientemente de que se sabe que estas personas pretenden llegar a los Estados Unidos y cruzar ilegalmente, debería hacerse algo para impedir que hombres, mujeres y niños viajen en el techo de los carros de carga, al rayo del sol o bajo las inclemencias del clima por cientos de kilómetros y sin ninguna protección.

Aquí no se trata del derecho de hacerlo, sino de la obligación de evitarlo, porque todo lo que pudiera sucederle a esas personas es responsabilidad de quien lo tolera.

En la actualidad en que México pretende ser un país de los que marchan en la cabeza del desarrollo no es admisible que permitan esta atrocidad.

Hay lugares en donde los habitantes, a la pasada del tren, alcanzan a darles agua y algunas veces algo de comer, pero ni es suficiente, ni apropiado. En un tren en movimiento, personas que van en los techos tienen que descolgarse para hacer sus necesidades y en ocasiones se caen, quedando heridos o perdiendo la vida. Todo esto es indigno, e increíble que suceda en un país con un avanzado desarrollo económico social.

Ese tren no llega muy al norte. En ciertos puntos las personas se bajan del tren y me pregunto: ¿Cómo y con que dinero sobreviven y hacen el recorrido restante para llegar a la frontera norte?, ¿De dónde sacan dinero para pagar a los “coyotes” que les ofrecen cruzarlos a Estados Unidos?

Es sabido que muchos se quedan en el camino, mueren o son secuestrados, o simplemente desaparecen, pero cada uno de estos viajes que salen de la frontera sur con cientos de centroamericanos deberían ser una seria preocupación para el gobierno de México, y el de los Estados Unidos.

Y como esta migración no se detiene, dificulta toda reforma migratoria, y alimenta las posturas rígidas en contra de todos aquellos que cruzan la frontera ilegalmente.

Creo que valdría la pena hacer un programa sencillo en que se tratara solamente de dar permisos de trabajo y con ello legalizar temporalmente la situación de miles de inmigrantes, para que estos pudieran trabajar, pagar impuestos, tener licencias de manejar, y dejar de ser explotados.

Creo que es absurdo en estos momentos pensar en un camino hacia la ciudadanía cuando seguimos teniendo el grave problema de no saber quienes son, donde viven y cuantos son, y además no se tiene clara cuantificación de los que van llegando. Son sorprendentes y dolorosas las cifras de niños indocumentados que han cruzado la frontera y cuya repatriación es tema de todos los días en todos los medios.

Si los gobiernos de Centroamérica, México y los Estados Unidos no trabajan para solucionar el problema en su origen, jamás se va a arreglar, y no solamente eso, sino que se va a agudizar el rechazo que actualmente esta creciendo entre la población local hacia esa avalancha incontenible de personas.

México carga una responsabilidad adicional por ser el trampolín de los inmigrantes que usan su territorio para internarse en los Estados Unidos.