Editorial: Brady, la NRA y el (des)control de armas

James Brady deja un importante legado de activismo y voluntad
Editorial: Brady, la NRA y el (des)control de armas
Se estima que más de 2.8 millones de personas murieron o fueron heridas por armas desde el atentado contra de Reagan hasta hoy.
Foto: Archivo

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Hace poco más de 30 años se aprobó una ley federal que exige un período de cinco días en la compra de un arma de fuego para que se puedan averiguar los antecedentes del comprador.

Esta ley que creó una base de datos nacional fue el resultado de la intensa campaña de siete años liderada por el jefe de prensa de Ronald Reagan, James Brady, quien quedó incapacitado de por vida como consecuencia de una atentado contra la vida del exmandatario en 1981.

La acción de un joven con problemas mentales contra Reagan fue el comienzo. La matanza en Virginia Tech en 2007 condujo a un refuerzo de la llamada Ley Brady, la cual fue promulgada por el presidente George W. Bush.

Qué contraste con la actualidad.

En esos años, la oposición de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) al control de armas era tan estridente como hoy. La diferencia es que el Congreso respondió a las inquietudes de los estadounidenses ante las agresiones y masacres realizadas con armas de fuego.

La excongresista Gabrielle Giffords levantó el estandarte del control de armas después de ser baleada en la puerta de un supermercado, quedando con daños permanentes. Un año más tarde en 2012, un individuo con problemas mentales mató a 20 niños en la escuela primaria Sandy Hook.

Estos hechos causaron un respaldo popular para ampliar los controles pero, a diferencia del pasado, el extremismo del NRA domina en el Congreso, ignorando el llamado para tomar medidas que contribuyan a evitar una repetición de estas tragedias.

Gracias a la Ley Brady hay 3.4 millones de archivos de personas con problemas mentales en el banco de datos y se redujo mínimamente la venta de armas por irregularidades. Algo es algo, pero se estima que más de 2.8 millones de personas murieron o fueron heridas por armas desde el atentado contra de Reagan hasta hoy.

James Brady falleció el lunes, pero dejó un ejemplo, junto a su esposa Sarah, de lucha contra la adversidad y de cómo convertir la tragedia personal en una causa capaz de enfrentar y derrotar legislativamente al NRA.

Seguramente muchas muertes se han evitado gracias la ley de 1993, ese legado de vida es el que deja Brady. Ese debe servir de inspiración en la continua batalla a favor de una política razonable para el control de armas de fuego.