Para muchos latinos cuidar el agua no es novedad

Las limitaciones al consumo de agua lleva a latinos a encontrar formas creativas para ahorrar el vital líquido

Alfonso Jaramillo muestra un sistema de reciclado de agua de una lavadora, el cual es una forma efectiva para ahorrar agua.  Jaramillo recomienda utilizar detergente orgánico.

Alfonso Jaramillo muestra un sistema de reciclado de agua de una lavadora, el cual es una forma efectiva para ahorrar agua. Jaramillo recomienda utilizar detergente orgánico. Crédito: Fernando A. Torres | La Opinión de la Bahía

Con la llegada del verano, las esperanzas de ver la lluvia son cada vez menores mientras que la sequía deteriora al estado y los bolsillos de los consumidores.

Aunque ahorrar agua no es ninguna novedad para muchos latinoamericanos, la situación, hoy categorizada como ‘crítica’ en California, obliga a todos a encontrar formas creativas para evitar su despilfarro.

Alfonso Jaramillo, un experto en la conservación y uso del agua en Berkeley, dice que una de las formas  más efectivas para ahorrar agua son los “cambios en nuestros hábitos; (especialmente) comer menos carnes porque la industria ganadera y la industria agrícola son los consumidores de agua más grandes en California”.

Por ejemplo, 1 libra de carne de vacuno requiere 1,800 galones de agua para su procesamiento y para la producción de pastos y granos alimenticios.

Expertos indican que se necesitan diariamente 1,000 galones de agua por persona para producir la comida y bebidas de la dieta típica de un residente en EEUU.

“Si se comen menos hamburguesas al año se ahorraría más agua que la que se ocupa en la ducha”, dijo Jaramillo.

Para Víctor Martínez, un antiguo residente de Oakland, ahorrar agua no es una novedad porque “en nuestros países siempre hemos ahorrado agua de muchas formas. El agua se aprecia y se valora”, dijo.

Martínez instaló en su propiedad un mecanismo para reciclar el agua. Se trata de un sistema relativamente sencillo que captura el agua de la lavadora. Este tipo de agua, que no contiene material fecal ni contaminantes, se le denomina ‘aguas grises’, o aguas residuales que provienen de las bañeras, duchas, lavabos de baño, máquinas de lavar la ropa, y las tinas. No incluye las aguas residuales de fregaderos de cocina o lavavajillas.

“Para los dueños de casa, conectar la maquina lavadora es una forma muy eficiente para regar durante los tiempos de sequía”, agregó Jaramillo, desde una casa en la ciudad de Berkeley en donde se encontraba instalando un sistema como el de Martínez. “Uno siempre lava ropa con y sin sequía. Tenemos que simplemente evitar que el agua corra sin ser usada, sobre todo cuando nos lavamos”.

Este sistema ya se está comenzando a usar en California. Efectivamente, Palo Alto ya aprobó una ley que requiere que todas las construcciones nuevas tengan un sistema de aguas grises. “Esto va a pasar a ser la norma en todo el Estado”, aseveró Jaramillo.

En el jardín
“Una de las cosas que uno puede hacer es simplemente poner piedras o un mantillo en el patio. Mucha gente se está deshaciendo del pasto o la grama y están rehaciendo sus jardines”, explicó Jaramillo. El mantillo es una mezcla de cortezas de maderas, hojas y desechos naturales del jardín. Su uso se recomienda en los jardines ya que el agua se evapora más lento de lo normal, y “esa es una de las cosas que uno puede hacer en el patio”.

Asimismo, municipalidades han fijado límites estrictos para regularizar los regados, prohibido el lavado de calzadas y aceras, y reglamentado que los restaurantes y otros servicios de alimentos sirvan agua solamente cuando se solicitada, y que los hoteles ofrezcan a sus huéspedes la opción de no cambiar sus toallas y sábanas diariamente.

Ana Veliz, de Richmond, no tiene instalado el sistema de ‘aguas grises’, pero eso no la ha detenido a ahorrar agua. Lo hace simplemente moviendo la manguera de desagüe de la lavadora de ropa a un receptáculo. “Hay que recoger el agua de los enjuagues que ya casi no tienen detergente”, recomendó. Veliz, de 86 años de edad, también mantiene un balde de 5 galones en la ducha para colectar el agua derrochada mientras se espera la temperatura ideal.

Dentro de los tanques de los inodoros de su casa se pusieron botellas con agua para disminuir su cantidad sin alterar la cantidad que realmente se necesita para que tenga la suficiente fuerza para vaciar el inodoro. Veliz también mantiene un recipiente de plástico con agua y detergente de platos en el fregadero. Esa ‘lavaza’ la utiliza para lavar los utensilios de cocina.

Nuevas medidas

El 9 de junio, el Distrito Servicios Públicos Municipales del Este de la Bahía (East Bay Municipal Utility District, EBMUD) acordó pasar a una etapa crítica de emergencia denominada #4 en la cual se obliga reducir el uso del agua en un 20% y aumentar sus tarifas por el agua potable en un 8% de forma permanente más un recargo temporal ‘de sequía’ de un 25%.

El dinero será destinado a la compra de agua y al mejoramiento de su infraestructura. Según la EBMUD, esto significa que un hogar que utiliza un promedio de 246 litros de agua al día tendrá un aumento de $11.65 al mes a partir del 1 de julio. La agencia informó que las represas se encuentran al 51% de sus capacidades y pidió a los consumidores lograr el objetivo de 35 galones de agua de uso interior diario por persona.

Infórmate

Para más información sobre las restricciones y consejos para ahorrar agua se pueden encontrar en EBMUD: www.ebmud.com/water-and-drought/drought/

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