A las reformas de Peña Nieto les llegó el momento de la verdad

El pastel de las reformas emprendidas por el presidente mexicano está cocido, queda un trienio para ver qué tan exitosa será su implementación.
A las reformas de Peña Nieto les llegó el momento de la verdad
Enrique Peña Nieto, presidente de México.
Foto: Getty / Getty Images

MÉXICO — Al principio fueron como las promesas de un novio, pero el matrimonio se consolidó y lleva tres años. Resta otro tanto y es momento de ver resultados de las 12 reformas estructurales que el presidente Enrique Peña promovió como las “salvadoras” de la Patria, “las transformadoras” históricas y el empujón al primer mundo.

Las estrellas reformistas giran sobre la economía, la justicia y igualdad y tienen nombres que responden a sus respectivas misiones: Laboral, Transparencia, Educativa, Política, Anticorrupción, Educativa, Competencia, Financiera, Fiscal, Energética, Ley de Amparo y Código de Procedimientos Penales.

Todas con “avances sustanciales”, según coinciden analistas que, a la vez, observan la carencia de un ingredientes para que sean “verdaderamente” la panacea del país.

Los retos

“El reto en adelante es que las reformas operen dentro de un verdadero estado de derecho, donde no se negocie la ley y se aplique con igualdad para todos”, precisa Jorge Javier Romero, investigador social de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Por lo demás, el congreso dio luz verde a las 12 desde 2012 y hasta el año pasado. Nueve están ya en implementación y sólo tres carecen de leyes secundarias: la de Transparencia (los estados no han cambiado sus legislaciones en la materia); el código de procedimientos penales, donde faltan reglas para que todos las entidades operen igual, y la ley Anticorrupción que parte de la falta de autonomía de las procuradurías que aún dependen de los gobernadores.

El trabajo

En materia social, la Reforma Laboral que implementó los contratos temporales, autorizó los periodos de prueba para los trabajadores y permitió la subcontratación sigue adelante sin grandes oposiciones igual que la Reforma Política cuya inclusión de candidaturas independientes, reelección de alcaldes y legisladores fue la noticia más aplaudida de los últimos años.

“La reelección va a cambiar las reglas del juego político en los próximos años porque los candidatos se van a dar cuenta que no necesitan quedar bien con sus partidos para conservarse en el poder, sino con el electorado”, destaca el analista político y legislativo Fernando D’ Worak.

Los maestros

La Reforma Educativa, en contraste, aún tiene varios pendientes más allá de los dolores de cabeza que causó la movilización callejera de un sector de los maestros que vieron perder sus privilegios de seleccionar desde el sindicato a los profesores según su lealtad en lugar de los méritos, como pretende desde este año la evaluación al gremio.

“Ahora se necesita que los incentivos para los profesores mejor evaluados sean más positivos, relacionados al crecimiento profesional o un mejor salario en lugar de que sólo se les amenace con quitarles la plaza”, sugiere el analista Romero.

¿Cambio cosmético?

Sobre las reformas económicas -que incluye a la ley de competencias (que busca evitar los monopolios); al sistema financiero (que aboga por dar más créditos a la ciudadanía); y la fiscal (que subió el IVA al 16%, desgravó los depósitos en efectivo y puso un impuesto extra a la comida chatarra)- prevalecen críticas que ven en ellas cambios “suaves”, pero ninguna tan polémica como lo ha sido el Energética.

Las modificaciones que dieron pie a la privatización de la exploración y explotación del petróleo se consolidaron en 2013 con la promulgación de la ley y así comenzó su reglamentación que ya está vigente y golpeada por la realidad: poco interés por parte de las compañías trasnacionales en invertir y algunos resentimientos sociales.

“Todavía de exige que Pemex siga contribuyendo para sostener el 70% del presupuesto público y ¿dónde está entonces la presunta descarga fiscal de la que tanto se alardeó?”, analiza Sergio O. Saldaña, del Sistema Nacional de Investigadores Conacyt.

Como sea, y desde todos los ángulos, el pastel de las reformas está cocido, sólo falta la cereza de los beneficios repartidos en el matrimonio gobierno-sociedad al que le queda un trienio.

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