Rubio: no quiere para futuros inmigrantes lo que tuvo su familia

En el debate del miércoles, el senador y precandidato presidencial Marco Rubio dijo que aunque su familia vino en 1956 gracias a sus lazos familiares, en el futuro esto debería cambiar para enfatizar más el "mérito y contribuciones económicas".
Rubio: no quiere para futuros inmigrantes lo que tuvo su familia
Marco Rubio durante el debate presidencial republicano en Boulder, Colorado.
Foto: Getty

En sus memorias, publicadas en 2012, Marco Rubio cuenta que sus padres pudieron inmigrar a Estados Unidos  en 1956  gracias a la ayuda de Dolores, o Lola, una hermana de su madre.

“Costaba 500 dólares en ese momento traer a alguien a Estados Unidos. Cada familiar que venía, pagaba por el próximo familiar que iba a venir y pronto mis abuelos y gran parte de la familia había inmigrado. El momento fue fortuito. Ese mismo año, Fidel Castro acampaba en la Sierra Maestra, donde comenzaría su revolución contra la dictadura de Fulgencio Batista”, cuenta Rubio en el tercer capítulo.

Marco Rubio nació en 1971, cuando la familia ya estaba firmemente establecida en Miami, después de vivir por un tiempo en Nueva York.

No obstante, en el debate de este miércoles, Rubio dejó claro que no quiere para los futuros inmigrantes la misma posibilidad de inmigrar por medio de sus familias y mucho menos si no había un mérito económico establecido.

En medio de una discusión sobre el tema migratorio Rubio dijo que había que reformar el sistema para que dejara de ser basado en las relaciones familiares y más en el mérito y capacidad de contribución económica.

En sus palabras:

“Hoy en día, tenemos un sistema de inmigración legal para la residencia permanente, que se basa en gran medida de si o no usted tiene un pariente que vive aquí. Y esa es la forma en que mis padres vinieron legalmente en 1956 .

Pero en 2015 , tenemos una economía muy diferente. Nuestro sistema de inmigración legal a partir de ahora tiene que ser basado en el mérito. Tiene que ser sobre la base de qué habilidades que tiene, lo que puede contribuir económicamente , y lo más importante de todo, de si va a venir aquí para convertirse en un estadounidense, no sólo vivir en Estados Unidos, sino ser un americano”.

Una postura cambiante

Hasta ahora, la posición migratoria del candidato a la presidencia Marco Rubio no aparece en su sitio de internet de campaña, donde se precia de tener una plataforma más explicada que la mayoría de los demás candidatos. Un mensaje a su campaña pidiendo copia de su plan migratorio no recibió respuesta.

El único tema relacionado a inmigración que aparece en el sitio web de Marco Rubio es su apoyo a un proyecto de ley para eliminar fondos federales a las mal llamadas “ciudades santuario”, aquellas localidades que aprueben medidas para desincentivar o limitar la colaboracíon entre la policía local y las autoridades migratorias, como el Trust Act de California, por ejemplo.

Una medida al respecto fue rechazada la semana pasada en el senado federal, voto para el cual Marco Rubio se hizo presente en Washington, tomando un paréntesis breve en su campaña, a pesar de haber faltado a numerosos otros votaciones de la Cámara Alta, donde representa al estado de Florida.

En 2013, antes de lanzar su campaña presidencial, Rubio fue uno de los senadores de la “Pandilla de los ocho” que diseñó e impulsó un proyecto de reforma migratoria integral, y al igual que el senador John McCain hizo en 2008, Rubio ha dicho que ya no apoya su viejo proyecto porque este “ya no se aprobaría”.

A cambio, Rubio ha planteado en un libro más reciente (American Dreams) que llevaría a cabo un proceso en “tres partes” para reformar el sistema migratorio de Estados Unidos legislativamente y dar un estatus legal temporal a los indocumentados como la tercera parte de ese plan. La primera y la segunda serían tomar control de la frontera y reformar el sistema de inmigración legal.

No hay mucha especificidad sobre las condiciones o el tiempo que tomarían las partes ni si los indocumentados recibirían una visa temporal en algún momento antes de cumplirse las dos primeras condiciones.

Rubio no se opone a un eventual camino a la ciudadanía, ni a una tarjeta de residencia, pero en entrevistas recientes ha dicho que los indocumentados tendrían que estar en un estatus temporal “por al menos diez años” para entonces discutir el tema de una tarjeta verde o residencia.

No obstante, para futuros inmigrantes, el plan de Rubio impondría otras condiciones diferentes o aparte de tener familiares en los Estados Unidos, según lo que ha manifestado y repitió en el debate de anoche.