La intolerancia en el debate migratorio

El discurso de odio hacia los inmigrantes conduce a que se cometan delitos en su contra
La intolerancia en el debate migratorio
Indocumentados centroamericanos.
Foto: EFE/Archivo

Para la Liga de Antidifamación (ADL), el discurso anti-inmigrante – y por extensión contra los latinos – se activa cuando la reforma migratoria está en las noticias, se debate en el Congreso o es discutida por los candidatos presidenciales.

Los inmigrantes han sido denigrados como “asesinos” y “violadores”, y han sido acusados de traer drogas y crimen. En Iowa, un locutor pidió la esclavización de los inmigrantes indocumentados que no se fueran en un plazo de 60 días. Se han hecho llamados para revocar la garantía, según la Enmienda 14, de dar ciudadanía estadounidense a nacidos en el país y se acusa a las personas de venir aquí para tener los llamados “bebes ancla”. A medida que el debate se intensifica, resurgen términos como “extranjeros ilegales” e “ilegales”, los cuales muchos medios noticiosos importantes sabiamente rechazaron hace varios años porque deshumanizan y estigmatizan a las personas.

La retorica anti-inmigrante y las palabras cargadas de prejuicio son componentes de lo que en la ADL llamamos la “Pirámide de odio”. Comportamientos prejuiciados van sumándose uno a otro llegando a ser cada vez más amenazantes y peligrosos. En la base está el prejuicio, incluyendo estereotipos y comentarios insensibles. Esto establece la base para un segundo nivel, más complejo y más perjudicial: actos individuales de prejuicio como intimidación, insultos y deshumanización. Luego sigue la discriminación, que a su vez apoya la violencia motivada por el prejuicio, incluyendo los crímenes de odio.

El prejuicio y la discriminación, particularmente pregonados por quienes tienen altoparlantes y una multitud eufórica, contribuyen a una atmósfera que permite que se den los crímenes de odio y la violencia por odio. De hecho, según reportes del FBI, hay un crimen de odio casi cada 90 minutos en EE.UU. hoy. Por esta razón, la ADL emprendió la iniciativa #50EstadosContraelOdio #50StatesAgainstHate para fortalecer la legislación de crímenes de odio alrededor del país y proteger a las comunidades vulnerables de ataques incitados por el odio.

Los inmigrantes frecuentemente han sido objeto de odio y desafortunadamente el prejuicio y la violencia no son algo nuevo. Muchas comunidades de inmigrantes han enfrentado un prejuicio similar cuando llegaron a EE.UU. En los 1800s, fue contra los irlandeses y alemanes; continuó contra los chinos culminando con la Ley de Exclusión China en 1882. Luego fue contra los judíos, resaltando el linchamiento de Leo Frank en 1915. Siguió contra los japoneses y disidentes japoneses, que conllevó al vergonzoso encierro de más de 110,000 personas durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy, la intolerancia se centra principalmente en los latinos. Las víctimas han cambiado pero el mensaje de odio es el mismo. Hay que poner fin a esto de una vez por todas.

No hay cabida para el odio en el debate migratorio. No hay nada patriótico, ni admirable en el odio o la violencia motivada por odio. La única respuesta al prejuicio, al discurso intolerante y a los crímenes de odio es condenarlos firme e inequívocamente.