Periódico oficialista cubano llama ‘Negro’ a Obama

Las críticas al polémico titular dentro y fuera de Cuba no se hacen esperar.

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Crédito: Cortesía 14ymedio

La visita del presidente estadounidense Barack Obama a Cuba parece que seguirá generando titulares por unos cuantos meses más. La mayoría de ellos infelices, como el del trasnochado dictador cubano que desde la trastienda de la historia saca una mano siniestra para “aguar la fiesta” de la reconciliación en una de sus reflexiones: El hermano Obama.  Título cínico donde los hay, en el que, entre apuntes inconexos, como dictados de oráculo, y afirmaciones para desternillarse de risa, poco le falta para considerar a Obama un flautista de Hamelin de la política.

Pero ninguno de los títulos supera el comentario de Elias Argudin, redactor del periódico del partido comunista en la capital, Tribuna de La Habana, en el que en tono de broma, y esa confianza que puede venir de compartir el mismo color de piel, tiene el poco respeto de llamar a Obama negro y para colmo preguntarle en el más obsceno ejemplo de choteo cubano, si se está haciendo el sueco (hacerse el tonto).

El artículo, borrado inicialmente de la red, fue republicado nuevamente unas horas después, y lo reproducimos íntegramente a continuación. El autor se disculpó públicamente en otro artículo posterior, pero vuelve a arremeter contra el presidente estadounidense calificándolo de  ‘irrespetuoso” por pedir “olvidar las ofensas” y enterrar la enemistad en el pasado. “Lo admito, si de algo me pueden acusar, es quizá de irrespetuoso con el ilustre visitante. En mi opinión, mucho más irrespetuoso es que el agresor pida al agraviado ?en su propia casa-, olvidar las ofensas, máxime si son muchas, hay sangre de por medio, y todavía no han cesado del todo”, escribe Argudín en su columna de opinión Paradojas de la racialidad.

Negro, ¿tú eres sueco?

Por Elías Argudín

Hace apenas unas horas, La Habana fue escenario de lo que, sin lugar a dudas, constituye la noticia más importante en mucho tiempo. El presidente de los Estados Unidos visitó la capital de las Mayor de las Antillas para encontrarse con su homólogo cubano y su pueblo, lo cual –por inusual e incluso improbable hasta hace relativamente poco tiempo–, califica como acontecimiento histórico, llamado a marcar un antes y un después en las relaciones entre dos naciones protagonistas de un largo y enconado diferendo, e incluso, del devenir a escala planetaria.

Obama vino, vio, pero desafortunadamente, con el pretendido gesto de tender la mano, también quiso vencer. Nadie, en su condición de inquilino de la Casa Blanca, ha hecho tanto como él en busca del acercamiento, normalización de los vínculos, y levantamiento del bloqueo; un gran mérito que mucho agrada, pero todavía en el orden práctico significa poco, con la añadidura de haber condicionado el avance a peticiones que laceran la soberanía, en cuestiones que solo a los del patio atañen.

Durante su estancia, elogio, ahora bien, sin importarle la acogida de los anfitriones y su condición de invitado, mucho más allá del reconocimiento, optó por criticar y sugerir, con sutilezas, en una velada, pero a la vez inconfundible, incitación a la rebeldía y el desorden, sin importarle estar en morada ajena. No cabe dudas, a Obama se le fue la mano. No puedo menos que decirle –al estilo de Virulo– “¡Pero Negro, ¿tú eres sueco?!”

Fuimos muy corteses, incluso al punto de dejarle hablar a solas (y a sus anchas) con los enemigos dentro de la propia casa, a fin de cuentas, está en contra del inhumano y cruel bloqueo; es una lástima que viniera a darse cuenta cuando ya está por finalizar su segundo mandato, y no tiene chance para otra reelección.

Como ha dicho el propio Obama, levantar el bloqueo resulta la mejor manera de ayudar a los cubanos, sin embargo sigue vigente, y si bien el presidente norteamericano no puede abolirlo sin la anuencia del Congreso, si puede vaciar –en buena medida– su contenido, con solo hacer valer sus facultades ejecutivas.

¿Gestos? ¿Cuáles? No es Cuba quien tiende un cerco económico en torno a Estados Unidos, tampoco le agrede o ejerce presiones financieras. ¿Asumir un modelo democrático al estilo yanqui que le es ajeno? ¿Libertades? ¿Cuáles? ¿La que disfrutan los (policías) blancos para masacrar a mansalva a cualquier afrodescendiente?

En cambio, si de verdad existe interés de lograr la normalización, el bloqueo y la ocupación de una porción de Guantánamo, son inadmisibles.

En ambos casos, es decir el levantamiento y la devolución, es lo que corresponde hacer desde el punto de vista legal, amén de que el bloqueo además es cruel, inhumano, genocida, “anti-ONU, anti-Derecho Internacional”; el retorno de la porción usurpada, gesto de bravuconería, alarde de fuerza. Estados Unidos no debería perder la oportunidad de reparar tamaños desprestigios y actuar en correspondencia con el discurso de su mandatario.

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