Sanders no tira la toalla con su movimiento “anti-establishment”

El precandidato demócrata “luchará por cada voto hasta la convención”
Sanders no tira la toalla con su movimiento “anti-establishment”
Sanders (en la foto) ha sido comparado con Ralph Nader en el año 2000. (Getty Images/AFP)

WASHINGTON.- El senador Bernie Sanders ha dejado en claro que no dejará la contienda presidencial, y tanto su movimiento “anti-establishment” como su inesperada popularidad entre jóvenes e independientes, suponen un reto importante para Hillary Clinton.

Para algunos observadores, ante la casi nula posibilidad de que Sanders logre la nominación presidencial demócrata, su mejor opción, si quiere que su movimiento progresista tenga relevancia duradera, es enfocarse desde ahora en una estrategia a largo plazo que promueva a candidatos similares en todos los niveles del gobierno.

Después de todo, su base de votantes –algunos podrían ser sus nietos-, incluye a una vasta parte de la generación de “Millenials” (aquellos de 18 a 34 años de edad), desencantados con el “establishment” político en Washington.

Una encuesta reciente del Instituto de Política (IOP) de la Universidad Harvard indicó que Sanders es el candidato más popular entre votantes de 18 a 29 años,  de los cuales casi la mitad cree que el mundo político actual “es incapaz de responder a los retos del país”.

“A los Millenials les importa mucho su futuro y en este ciclo electoral se concentran en asuntos como la  oportunidad educativa, la igualdad de las mujeres y la economía… sienten que sus voces tienen poder”, explicó la directora de IOP, Maggie Williams.

Secreto bien guardado

No se sabe si Sanders, finalmente, dará su apoyo a Clinton o cuándo,  aunque él insisten en que su meta es llegar hasta la Convención Demócrata en Filadelfia (Pensilvania).

En ese sentido, Erika Andiola, una portavoz de Sanders, dijo hoy a este diario que éste “va a luchar para asegurar que los votantes en cada estado tengan la oportunidad de participar” en las primarias restantes, y “luchará por cada voto hasta la convención”.

“Asuntos como los empleos, la educación universitaria gratuita, cuidado de salud universal e inmigración son demasiado importantes y, tal como lo hizo ayer Indiana, el pueblo estadounidense tiene el derecho de escoger al candidato que pueda lograr esto”, enfatizó.

El domingo pasado, Sanders urgió a los “súper delegados” a que lo apoyen a él porque, a su juicio, tiene mejores probabilidades de vencer al magnate empresarial, Donald Trump, el próximo 8 de noviembre.

Sanders no dijo explícitamente si apoyaría a Clinton, pero prometió hacer todo a su alcance para impedir una victoria de Trump, además de que ha rechazado que sus propuestas  -algunas financiadas por un eventual aumento de impuestos a los millonarios – son inviables porque afrontarían el veto de un Congreso republicano.

Sanders, ¿el Ralph Nader de 2016?

Sanders ha sido comparado con Ralph Nader en el año 2000, cuando el entonces vicepresidente demócrata, Al Gore, disputaba la presidencia con el republicano George W. Bush.

Nader, entonces candidato por el Partido Verde, tenía apoyo del ala más progresista del Partido Demócrata por su lucha por la protección ambiental y la reforma electoral, y su mensaje también resonó con los votantes más jóvenes.

Al igual que ahora respecto a la rivalidad entre Sanders y Clinton,  muchos en el “establishment” temían que Nader diluiría el voto hacia Gore.  Y así sucedió: Nader restó suficientes votos de Gore en Florida que, tras una dura batalla que llegó hasta el Tribunal Supremo, Bush ganó la presidencia.

Sin embargo, el estratega demócrata José Parra consideró que hay diferencias importantes entre 2000 y 2016,  si bien Sanders puede ayudar a moldear la agenda del Partido Demócrata.

“Ahora, los republicanos esencialmente estarían nominando a un candidato con los peores índices de desaprobación desde que se realizan encuestas científicas. Noviembre no será una elección cerrada, así es que no veo que Sanders tenga un impacto negativo”, dijo a este diario Parra.

El Partido Demócrata ya comienza a cerrar filas con Clinton para responder a la amenaza de Trump, y eso significa que “tendrán en cuenta” a los partidarios de Sanders, como ya está ocurriendo, señaló el estratega.

Pero Charles Wheelan, analista político del Centro Rockefeller en Darmouth College, consideró que si los partidarios de Nader hubiesen apoyado a Gore en vez de “enviar un mensaje” contra el “establishment”  respaldando a alguien sin posibilidades de ganar, Gore hubiese ganado en 2000.

A Sanders le esperaría, con seguridad, una despiadada avalancha de ataques del Partido Republicano, capaz de infundir temor entre el electorado general contra un senador que se autodenomina “demócrata socialista”.

“Hillary Clinton no es una gran candidata, pero tampoco lo fue Gore en 2000… Clinton podría vencer a un candidato republicano extremista, y no Sanders”, vaticinó Wheelan en una columna de  opinión,  en la que advirtió de que votar por un “purista ideológico puede tener consecuencias indeseadas”.

El reto de Clinton

Mientras tanto, la campaña de Clinton ha empezado a enfocar sus esfuerzos en la contienda de noviembre próximo contra Trump,  por lo que la permanencia de Sanders se ha convertido en una piedra en el zapato.

El doble reto de Clinton, según observadores, es persuadir a Sanders a que abandone ahora la contienda y conquistar el apoyo de sus partidarios.

Clinton tendrá que “establecer una conexión emocional” con los partidarios de Sanders, y convencerlos de que su propia agenda incluye propuestas sólidas para que el sistema político y económico sea “más justo”, dijo Parra, quien vaticinó que éstos votarán por los demócratas como un voto anti-Trump.

Un portavoz de Clinton, Jorge Silva, dijo a este diario que la exsecretaria de Estado “continuará hablando con todos los electores”  porque, aunque ella y Sanders apoyan “propuestas y visiones similares”, lo importante es reconocer que hay “diferencias monumentales” con Trump.
“Tenemos toda la confianza de que el Partido Demócrata se unirá para detener a Donald Trump”, puntualizó Silva.